Novedades

El día que Solskjaer marcó 4 goles en 11 minutos

El delantero del Manchester United marcó cuatro goles al Nottingham Forest

El fútbol está en continuo movimiento a la vez que rueda la pelota sobre el césped. Los futbolistas, como buen principio de ambición, buscan su máxima dentro del deporte. Antaño, el colectivo tenía un valor preponderante y eran los pequeños detalles los que marcaban las diferencias. Poco tiempo para destacar, el mismo que tenía Ole Gunnar Solskjaer cuando entraba en el campo. 

soccer-fa-carling-premiership-manchester-united-v-everton-630x420

Mala postura y estampa sedente, quizás con una manta encima si el frío acompaña. ¡Qué incómodo le sería aquello! Pero…¿qué hubiera sido de él sin ese rol? Ole Gunnar Solskjaer pudo ser el jugador más rentable de la Premier League cuando firmó en julio de 1996. Alex Ferguson fichó a un menudo delantero procedente del Molde por 2 millones y medio mientras que el Newcastle tiraba la casa por la ventana con Alan Shearer por 21 millones. Stan Collymore al Aston Villa (10 M), Fabrizio Ravanelli al Middlesbrough (9,75 M) o Gianfranco Zola al Chelsea (6 M) convertían al noruego en una clara promesa. Una apuesta que se confirmaría.

Solskjaer estaría relegado a un rol que, para la temporada 98/99, tendría una relevancia única. Previamente, el mismo jugador rechazaría una oferta del Tottenham que el Manchester United llegaría a aceptar. Alex Ferguson no quería que se fuera y le explicó que sería un futbolista de importancia, no etiquetado a un tipo de situaciones. Asumió su papel y Manchester le correspondió, el año en el que los ‘red devils’ harían triplete.

Foto: www.dagbladet.no

Foto: www.dagbladet.no

Andy Cole y Dwight Yorke eran los delanteros titulares del Manchester United. Sin embargo, Solskjaer jugaría 20 partidos de sus 37 saliendo desde el banquillo en aquella temporada. Marcaría 18 goles y jugaría un total de 1200 minutos, un cuarto menos que lo que disputó el de Trinidad y Tobago. Párrafo de almanaque que define la eficacia del noruego, ejemplificada en una fecha: 6 de febrero de 1999.

La temporada 98/99 fue uno de las más prolíficas del Manchester United con la relevante participación de Solskjaer.

El Machester United visitaba el City Ground, estadio del Nottingham Forest, rival en la jornada 24 de la Premier League. El ‘asesino con cara de niño’ venía de marcar seis goles habiendo visto el partido, calentado y esperado a que el cuarto árbitro diera paso al cambio. Aquel día confirmaría que Solskjaer era un ‘super-sub’, un suplente perfecto que expresaba ambición a través de sus cortas participaciones.

Sustituyó a Yorke, que había marcado dos goles en aquel partido. Andy Cole también estaba en el once y había anotado otros dos. Necesitaron una hora para golear al Forest. Saldría en el minuto 71 y en el 80 empezaría la proeza. En 11 minutos, marcaría cuatro goles para acabar de aniquilar al club de Ron Atkinson. Volvía a destrozar las estadísticas de acierto de sus compañeros.

Ferguson no se arrepentiría nunca de haberle pedido al noruego que se quedara en el Manchester United. Esta hazaña individual se quedaría en agua de borrajas ante el gol de la victoria de la Champions League ante el Bayern de Múnich.

“No recuerdo demasiado al respecto, pero al ver el vídeo, sé que cuando salté al campo estaba preparado. Como delantero, tienes que ser optimista y pensar que vas a marcar, pero yo simplemente lo intuía. Antes del encuentro, Jimmy Ryan, uno de los técnicos del equipo, me dijo en el vestuario: ‘Esta noche vamos a ganar’. Y yo le respondí, ‘Sí, ya lo sé. Voy a salir a jugar y a meter un gol’. Y, afortunadamente, ¡eso es lo que pasó! Tanto si hubiera marcado 50 tantos como 500 con el Manchester United, ese gol de la victoria siempre se recordaría, ya que sirvió para ganar la Liga de Campeones de una forma sensacional”. Fragmento de Fifa.com.

De esta manera, es complejo saber cuál sería la trascendencia de Solskjaer con más minutos sobre sus piernas. Se definió en un estilo que agradeció a Ferguson a la larga. Confesó en más de una ocasión su frustración de no poder participar lo que le hubiera gustado, pero podría haber perdido su principal característica: la eficiencia.

Necesitar poco para contribuir al máximo se torna como un atributo extinto. Alguien definió que los jugadores más inteligentes son los que conocen sus debilidades. Pocos saben cuáles eran ya que había poco tiempo que perder.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.