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River vs Boca, historia de una enemistad

Los dos grandes de Argentina tienen una gran historia detrás

River es a Boca lo que Boca es a River. Enemistad desde los cimientos. Septiembre de 1931, la primera liga profesional se disputa en Argentina. Durante la era amateur, los roces entre los dos grandes del fútbol argentino van surgiendo, pero no tenían parangón con lo que en aquella tarde iba a suceder.

En la previa del partido, jugarían los dos equipos reservas, teloneros de los mayores. La violencia del juego dio con el retiro de los jugadores de River antes de finalizar el partido. El público en el estadio Brandsen y del Crucero comenzaba a enaltecerse. La tentativa de quemar un graderío asustó a los organizadores, que decidieron adelantar el encuentro principal. Boca Juniors y River Plate saltaban al terreno de juego ante unas hinchadas exaltadas. La mayoría xeneize esperaba la victoria de su equipo que por aquel entonces lideraba la clasificación. Lo que en aquella tarde iba a suceder, engrandecería para siempre la relación amarga entre ambas entidades.

Al cuarto de hora River se adelantaba en el marcador mediante un gol de Carlos Peucelle, el cual le había costado diez mil pesos a los platenses (cuando al año siguiente firmaron a Ferreyra por treinta y cinco mil pesos se ganarían para siempre el mote de ‘millonarios’). Pasado un cuarto de hora del gol visitante, Varallo cayó en el área de River y el colegiado no dudó en cobrar penal. Ya había lío. Tras las protestas llegó el lanzamiento del propio Varallo, atajó el portero, pero no pudo detener el gol tras varios rechaces.

Después del gol de River, Varallo caía en el área y el árbitro pitaba penalti. El portero atajó, pero no pudo detener el gol tras varios rechaces.

Los jugadores de River se comieron al árbitro, pedían falta del delantero bonaerense. En mitad del tumulto el árbitro expulsó a tres jugadores visitantes por supuestos puntapiés a su persona. Los jugadores de River se negaban a abandonar el pasto. El que sí lo hizo fue el colegiado, el partido se suspendía. Tras negociaciones dentro de vestuario no se llegó a un acuerdo, el árbitro no cedía, los tres de River (Iribarren, Belvidares y Lugo) debían seguir el partido desde la grada, éstos se negaban.

El encuentro quedaba suspendido definitivamente, lo cual encolerizó aún más a las masas que querían el regreso de los pesos pagados. La negativa a este reembolso, así como la resolución del partido solo podía tener un resultado. Revueltas fuera del estadio. Altercados entre hinchas de Boca y River. El partido fue dado por ganado a Boca en los despachos, pero eso era lo de menos. La antonimia entre Boca y River quedaba escrita. Nacidos para odiarse. Historia de una enemistad.

Andrés Cabrera

Mientras respire seré periodista deportivo. Me encanta el fútbol y el aura que lo envuelve. La pasión de este deporte es incomparable, única.
Twitter: @Andres_inter

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