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¿Cómo eran las primeras giras del Real Madrid?

Unos viajes de otra época

Vivimos unos tiempos en los que es muy corriente realizar expediciones al otro lado del mundo por parte de los clubes. Normalmente se hacen en verano con motivo de la pretemporada y se recorren miles de kilómetros alrededor de diferentes países. El Real Madrid ha elegido últimamente Estados Unidos, aunque este próximo curso regresará a China y, además, visitará Australia. Sin embargo el conjunto merengue emprendió sus primeras giras fuera del viejo continente hace ya muchos años. 

Foto: AS

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En la década de los 20 del pasado siglo, el Guipúzcoa y el RCD Español fueron los equipos españoles pioneros en hacer las maletas y cruzar el charco para disputar varios partidos en un breve espacio de tiempo. El Madrid tomó ejemplo y en 1927 se lanzó a la misma aventura por el continente americano. El impulsor fue el secretario del club José García Echániz y la gira duró tres meses y medio.

El 14 de junio los merengues salieron de Madrid con destino a Barcelona, donde embarcaron en el excelente transatlántico Giulio Cesare. Santiago Bernabéu y Pedro Peris se encargaban de la parte técnica, y como jugadores estaban entre otros Quesada, Jose María Peña, Muñagorri o Cándido Martínez. Además también invitaron a futbolistas de otros equipos a la gira, destacando Travieso del Athletic, Monchín Triana del Athletic de Madrid, Urquizu de Osasuna o Prats del Murcia. Una de las bajas más importantes fue la de Juanito Monjardín cuya familia le denegó el permiso para ir.

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En el viaje coincidieron con el cuadro chileno del Colo-Colo y realizaron entrenamientos para no perder la forma. Su primera parada fue Argentina y Buenos Aires, donde se enfrentarían a un combinado porteño, a una selección albiceleste y a Boca. El primer choque fue el 9 de julio en el campo de Sportivo Barracas. El resultado fue de 0-0 y de lo que más se habló fue del magnífico marcaje del vizcaíno Prats al gran extremo Orsi, que militaba en el Independiente y años después marcharía al Calcio italiano. Un día después se vieron las caras con un cuadro albiceleste en el que sobresalían Recanattini, Seoane, ‘Nolo Ferreira’ y también Orsi. Perdieron 3-2 con un tanto ilegal de Carricaberry, que empujó a la red un balón devuelto por un espectador cuando ya había salido del terreno de juego. Por último, su rival fue el conjunto xeneize que años antes había hecho una famosa gira por Europa en la que derrotó a los blancos en Chamartín. Bernabéu animó a los suyos a una revancha y los jugadores lo dieron todo. Gurrucharri y Navarro batieron al gran Tesoriere y, aunque Tarasconi hizo el 1-2, el equipo madridista se llevó la victoria.

Los blancos protestaron de forma alevosa los arbitrajes que sufrieron en buena parte de la gira.

El peor trago en Argentina tuvo lugar en Rosario, ciudad a la que llegaron tras 10 horas de viaje y justo después del partido ante Boca. La expedición, muy fatigada, notó el cansancio y Newell’s avasalló a los blancos por 4-0 con un estelar Libonatti. Inmediatamente, después, el Madrid se trasladó a Uruguay para jugar ante Peñarol en Pocitos, en un encuentro que terminó sin goles y decepcionó a los espectadores, y a continuación regresó a Buenos Aires para despedirse de tierras argentinas con otra derrota ante el Racing de Della Torre y Perinetti.

El siguiente país de la gira fue Perú adonde llegaron después de un viaje en tren de casi una semana. Allí celebraron dos partidos en dos días que dejaron diferente sabor de boca. Primero ganaron con claridad a una selección chalaca y luego el Alianza de Lima se aprovechó del agotamiento merengue para conseguir un empate conseguido tras un dudoso penalti. Descansaron unos días y, a finales de agosto, tomaron un barco que atravesó el canal de Panamá para desembarcar en La Habana. Únicamente jugaron frente al Juventud Asturiana dirigido por Paco Bru (seleccionador español en Amberes 1920) al que se impusieron por 1-2 y se encaminaron a México. Fue en ese momento cuando varios jugadores (el portero Vidal o Triana) volvieron a España por motivos laborales y se incorporaron otros como Félix Pérez o Escobal.

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En territorio azteca el ritmo de encuentros fue frenético con seis en apenas dos semanas. Todos se contaron por victoria aunque los dos más complicados fueron frente al América. En el último, en el país mexicano los azulcrema se emplearon con bastante dureza y acabaron con dos expulsiones. Además, Muñagorri abofeteó a un espectador que le había insultado y tras ganar el choque el Madrid por 3-5 su capitán Félix Pérez se negó a recoger el trofeo. La última parada blanca fue Nueva York donde aprovecharon a hacer compras a la vez que firmaban tablas con el Galicia Sporting en Brooklyn. El 28 de septiembre se subieron al vapor Alfonso XIII y el 4 de octubre desembarcaron en Vigo.

Veinticinco años más tarde, el 29 de junio de 1952, el Real Madrid volvió a hacer las Américas aunque en esta ocasión se desplazó en avión. El principal motivo era acudir a la Pequeña Copa del Mundo de Caracas aunque también pisó suelo colombiano, cubano y estadounidense. Al frente del equipo estaba Carlos Arjona, junto al directivo Pedro Méndez y el entrenador Ipiña. La lista de jugadores la integraban los hermanos Alonso, Juan y Gabriel, Oliva, Miguel Muñoz, Zárraga, Olsen, Pahiño o Molowny entre otros.

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Realizaron varias escalas y después de 30 horas aterrizaron en Bogotá. Sus dos primeros partidos fueron ante el Millonarios de Zuluaga, Di Stéfano, Rossi y Pedernera, que había jugado en las Bodas de Oro del club merengue meses antes. Ambos concluyeron con triunfo del ‘Ballet Azul’ y polémica por la labor del trencilla austriaco Grill. En el primero fue condescendiente con la dureza de Millonarios y en el segundo anuló un gol legal a Pahiño que suponía el empate a dos.

El delantero gallego Pahiño fue con 10 tantos el máximo realizador de la expedición del año 52.

A mediados de julio se dirigieron a Venezuela para disputar un nuevo torneo organizado por un grupo de empresarios del país. Era la primera edición y formaron parte de la competición el Real Madrid, Botafogo, Millonarios y el LaSalle dirigido por Ricardo Zamora. Con un sistema de doble vuelta, todos los partidos tenían como sede el estadio Olímpico Universitario de la capital. El cuadro blanco muy apoyado en las gradas por numerosos emigrantes sumó una victoria y dos empates en la primera vuelta. En la segunda aplastó al Lasalle e igualó otra vez con Millonarios, en un choque de alta tensión donde Pahiño y Di Stéfano se agredieron mutuamente, fueron expulsados pero jamás abandonaron el campo. En la última jornada al Madrid le bastaba un empate frente al Botafogo de Zizinho y Paraguaio y lo consiguió tras aguantar los 90 minutos con un sistema táctico de 4-3-3, algo inusual en la época.

Con el trofeo en las manos se trasladaron a Cuba para jugar dos amistosos. El equipo estaba extenuado tras el torneo en Caracas pero sacó fuerza y motivación para obtener dos nuevas victorias, ante Marianao por la mínima, un equipo con mayoría de futbolistas argentinos y colombianos y, después, frente al Juventud Asturiana al que endosaron ocho dianas en La Habana. Al igual que en el viaje del año 27 luego tomaron rumbo Nueva York para realizar algo de turismo y comprar regalos, aunque en esta ocasión no disputaron ningún partido contra un equipo de la ciudad. En la madrugada del 9 de agosto se subieron a una avión de la TWA que les dejó en Madrid horas más tarde, siendo recibidos por muchísimos aficionados blancos.

Alberto Cosín

Apasionado del fútbol internacional de todas las épocas, especialmente las más antiguas. También colabora en el magazine de Martí Perarnau. Organizador de eventos.
Twitter: @AlbertoCosin

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