Novedades

El primer PSG verdaderamente grande

A principios de los noventa, Europa comenzó a conocer al PSG

Pocas ciudades desprenden la magia y la atracción que transmite París. Una de las capitales del mundo cuya belleza no ha dejado de atraer a lo largo de los siglos a curiosos, comerciantes y visitantes. Una ciudad, sin embargo, al que siempre se le ha resistido el idilio con la pelota. Y donde solo con cuentagotas el fútbol ha atrapado a sus habitantes.

Equipe PSG

La nostalgia se despierta en la Ciudad de la Luz rememorando aquellos primeros años noventa. Curiosamente era su rival más encarnizado, el Olympique de Marsella de Bernard Tapie, quien dominaba el hexágono galo y campaba por Europa con las mismas intenciones que Napoleón: reinar. En busca de un duopolio que revitalizara la competición doméstica se dieron todo tipo de facilidades para que el PSG creciera y pudiera hacer frente al OM. La inyección económica definitiva llegó con la compra del club por parte de Canal+ en mayo de 1991.

www.lequipe.fr

www.lequipe.fr

El primer arquitecto de aquel transatlántico que atracó en el Sena fue el portugués Artur Jorge, quien dirigió a los parisinos entre 1991 y 1994. El juego vistoso y veloz de sus hombres comenzó a llamar la atención de los aficionados que de repente descubrieron en el Parque de los Príncipes una atracción más de la Ciudad de la Luz. Todo comenzaba en el físico portentoso de una pantera bajo los palos. Ahí se erguía Bernard Lama, quien no tardaría en hacerse también con el arco de la selección francesa. El cancerbero original de la Guayana francesa tenía en su agilidad y en sus reflejos felinos dos de sus principales virtudes.

La otra pantera se encontraba en el otro área. Esos eran los dominios de George Weah. El liberiano se hartó de marcar goles para los parisinos, ante de cambiar Notre Damme por el teatro de La Scala. Hasta 55 en 137 partidos. Weah era un delantero centro de los de antes, de remate y efectividad dentro del área, de inteligencia y de aprovechamiento de sus recursos. Su imponente físico era otro aval para descerrajar defensas sin compasión. En París estuvo solo tres años (1992-1995) pero dejó una huella profunda.

El delantero liberiano George Weah ganó el Balón de Oro en 1995, la mitad del año actuó en París.

Mayor aún fue la de Raí. El gentleman llegado de Sao Paulo no solo encajó como un guante en la capital gala, sino que representó como nadie el glamour y la clase que tanto gusta en París. Y lo hizo dentro y fuera del campo. El hermano de Sócrates tardó poco en convertirse en el auténtico emblema y símbolo del equipo. Fue el 10 a la sombra de la Torre Eiffel que sembró la conexión brasileña con la capital que tantos réditos daría en años posteriores. Bajo su batuta llegarían los grandes éxitos: la primera Liga francesa, las Copas de Francia o la Recopa europea.

www.franskfotball.com

Foto: www.franskfotball.com

Pincha en la imagen para leer esta Guía Vintage

Pocos se entendieron con el brasileño como David Ginola. Un dandy con botas pegado a la línea de cal. Algo intermitente y fugaz como las estrellas pero con un brillo único. ‘El Magnífico’ fue un dolor de cabeza para el Real Madrid, que sufrió en primera persona la exquisita conducción de balón y el regate del galo. Durante dos años consecutivos, primero en la Copa de la UEFA y luego en la Recopa, las ilusiones blancas sucumbieron a orillas del Sena. En la primera ocasión, en la temporada 1992-93, el PSG remonta un 3-1 logrado por el Madrid en el Bernabéu. En París los de Benito Floro pierden 4-1.

En la Recopa, al año siguiente el PSG incluso gana en el coliseo blanco (0-1) y con el empate en París certifica su pase a semifinales. En ambas eliminatorias sobre sale Ginola y la prensa española no duda en calificar a los galos como la nueva bestia negra para los de Chamartín en el Viejo Continente. De hecho, Ramón Mendoza se quedó prendado de ese rubito talentoso que le había amargado la noche e intentó ficharlo en el verano de 1994. La mejora de contrato y darle la capitanía del equipo fueron motivos suficientes para que Ginola no cambiara París por Madrid. Poco después, el extremo francés sí se dejaría seducir por la Premier.

historiadelfutbolenimagenes.blogfree.net

historiadelfutbolenimagenes.blogfree.net

Con la llegada de Luis Fernández al banquillo del Parque de los Príncipes el PSG alargaría su ciclo de gloria. A la troupe de estrellas se uniría ese año, 1995, otro talento procedente de las colonias francesas: Youri Djorkaeff. Solo estaría una temporada pero su fichaje vendría a confirmar el atractivo que suponía París a mediados de los noventa para cualquier jugador y el músculo financiero del que disponían.

Djorkaeff, sin embargo, no llegó a tiempo para una de las citas marcadas en rojo en la historia de los parisinos. Corría marzo de 1995 cuando el Dream Team daba sus últimos coletazos. Tras vender a Romário, con Stoichkov y Cruyff en pleno desencuentro amoroso y con un proyecto que daba síntomas de caduco, los azulgrana tenían que visitar París. Allí se jugaban los cuartos de final de la Champions y el equipo de Luis Fernández parecía, en cualquier caso, incapaz de apear al Barça en su camino hacia la segunda ‘Orejona’.

El Paris Saint-Germain consiguió el título europeo de la Recopa al ganar en 1996 al Rapid de Viena en Bruselas

Los parisinos terminarían eliminando al Barça con una actuación portentosa de Raí, redondeada con un gol. Sabía lo que hacía el brasileño, quien tres años antes se había convertido en bestia negra azulgrana tras arrebatarles la Intercontinental en Tokio. El camino de aquel PSG se cortaría en semifinales de la máxima competición europea, techo que el multimillonario proyecto actual solo ha podido igualar. Pero los títulos no cesaron y solo un año después caería la Recopa de Europa. Los focos se irían fundiendo desde entonces en la Ciudad de la Luz hasta que los jeques se fijaron de nuevo en su belleza. Para los nostálgicos siempre nos quedará París y aquel PSG cargado de categoría y clase.

Emmanuel Ramiro

Pecho frío que explica con palabras lo que no pudo hacer con los pies. No me gustan las bufandas. Prefiero escribir que es la mejor forma de conocerse.
Twitter: @emmanuelrf

Latest posts by Emmanuel Ramiro (see all)

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.