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Oxford United, la fábula de los estudiantes

Historia del equipo inglés a la máxima categoría

En una ciudad donde el rugby y el remo son los deportes que tocan verdaderamente el alma de sus gentes, la segunda mitad de los ochenta fue todo un reto. De la nada, un equipo de futbol se transformó de un modesto club de divisiones inferiores a la sorpresa absoluta en la First Division. La corta carrera de los estudiantes de Oxford en la élite inglesa habla de una Inglaterra en transición, de una era imposible de repetirse.  

Foto: Daily Mail

En 1962, la ciudad universitaria de Oxford tenía tanto que hacer que, la inmensa mayoría, se olvidó que su modesto club se clasificó por primera vez para la Fourth Division. Hasta entonces perdido en las categorías regionales, la memoria de esos equipos universitarios que habían dado forma al renacimiento del fútbol seguía muy presente entre sus habitantes. El fútbol, para una ciudad de efervescencia de intelectuales de renombre, era solo una distracción entre exámenes.

Los veinte años siguientes no fueron demasiado distintos aunque los “Toros” – el nombre de la ciudad viene de una feria de ganado que remonta a los años del imperio romano – seguían escalando posiciones y divisiones. En 1984, el Oxford United empezó a hacer historia. Nadie en el fútbol inglés había logrado subir de división en tres años consecutivos pero, de la 83-84 a la 85-86, el club ascendió desde la Third Division a la elite del futbol inglés. Un futbol que vivía los duros años post-Heysel, excluidos de Europa y a cuentas con su propia regeneración emocional. La llegada del Oxford no despertó demasiada emoción el la ciudad y menos en el país futbolero que miraba de reojo a un club sin tradición a lo que la mayoría esperaba un rápido retorno al olvido. Iban a tener una buena sorpresa.

Foto: Telegraph | Maurice Evans, técnico del Oxford

Foto: Telegraph | Maurice Evans, técnico del Oxford

Al contrario de muchos equipos modestos,  el Oxford no tenía grandes figuras sobre el césped ni un genio de entrenador. Entrenados por Maurice Evans – un histórico del vecino Reading pero que no tenía ninguna historia que contar a sus 50 años – los de Oxford vivían del talento de dos jóvenes irlandeses como Ray Houghton y John Aldridge. Los dos habían sido fichados por Evans cuando el club todavía militaba en la segunda división. Iban a ser figuras claves en la edad de oro del fútbol irlandés aunque a principios de 1985 nadie lo sospechaba. Los demás compañeros jamás tuvieron un destino similar y la mayoría no volvió siquiera a jugar en la First Division cuando la épica saga del Oxford llegó a su final. Pero se comportaban como un verdadero equipo y aunque la adaptación a la First Division prometía ser cruda, el equipo llegó a la última ronda del campeonato con posibilidades matemáticas de salvarse.

Para Ray Houghton y John Aldridge, el Oxford fue el equipo trampolín que los llevaría, poco después, a una de las entidades más emblemáticas.

Para ello tenían que ganar al Arsenal y esperar que el Ipswich o el Leicester no hicieran lo mismo con sus rivales. No era tarea fácil. En la ida, los ‘gunners’ habían ganado su partido con solvencia pero en el último día del campeonato los londinenses no se jugaban nada. La suspensión de los equipos ingleses de las pruebas europeas dejaba sin valor la pelea por la cuarta plaza con el Chelsea y el Shefield Wednesday. Quizás por eso el Oxford supo llevar el partido desde el principio terminando por ganar con un contundente 3-0 que se reveló suficiente. La ciudad, hasta entonces desapegada emocionalmente de los “Ox”,  súbitamente despertó para la magia del futbol. Era consecuencia de lo que había pasado semanas antes, en el mítico estadio del Wembley.

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Contra todas las expectativas, el Oxford llegó a su primera final, la de la Copa de la Liga de ese año tras dejar por el camino a Northampton, Norwich, Newcastle, Portsmouth y el favorito Aston Villa. De cara a la final, las casas de apuestas iban claramente con el Queens Park Rangers – capaz de eliminar tanto al Nottingham de Clough como al Liverpool de Dalglish – y entrenados por el genial Jim Smith, el hombre que intentó introducir el 3-5-2 en Inglaterra por primera vez. La realidad fue bien distinta. Con sus camisetas amarillas y pantalones azules recordando a Brasil, el Oxford fue el dominador absoluto del partido y gracias a los goles de Hebberd, Houghton y Charles conquistó el trofeo. Sería el primero y el único en la historia del club. También era un pasaporte histórico para la Copa UEFA de no ser por la suspensión impuesta por el organismo europeo.

Lo sucedido en Heysel impidió que el Oxford pudiera jugar las noches europeas de la Copa de la UEFA, otro de los perjudicados por las sanciones dirigidas al hooliganismo.

Jamás Oxford volvió a estar tan cerca del escaparate de las noches europeas. En el verano de la mano de Dios, en Oxford, el futbol había, por momentos, suplantado a los deportes tradicionales de la universidad en el corazón de los locales. La siguiente temporada no fue tan ilusionante pero, una vez más, el club garantizó la permanencia en las últimas jornadas. Solo en 1988 la fabula llegó a su final. Un cambio en la presidencia dio la nota de lo que seria un año dramático. Evans no supo repetir la formula de supervivencia de años anteriores en un equipo que habia perdido a sus figuras – Houghton y Aldridge ficharían por el Liverpool en 1987 –  y a principios del 88 el equipo estaba en la ultima posición de la tabla. El cambio de entrenador – llegó Mark Lawrence, campeón europeo con el Liverpool – pero no fue suficiente y los estudiantes bajaron a segunda, su primer descenso en casi una década. En 1993, cuando la magia de la Premier League asaltaba el futbol inglés, el Oxford caía definitivamente en la tercera división de donde jamás volvió.

Los problemas económicos de una ciudad al que el futbol siempre le provocó un genuino desinterés llevaron casi a la desaparición del club. Las memorias de esas temporadas en la First Division, esas que ya están en los libros para ser recordadas. Una historia que se podía empezar narrando con el tan habitual “Érase una vez un equipo pequeño que brilló en Wembley y nos hizo soñar…”.

Miguel L. Pereira

Periodista y historiador, apasionado del fútbol desde sus origenes hasta ayer por la noche. Director de @FutebolMagazine y Redactor en Kaiser. Autor de los libros 'Noites Europeias', 'Sonhos Dourados' y 'Kroos: El Maestro Invisible'.
Twitter: @Miguel_LPereira

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