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Las lágrimas de Monchi tras el descenso del Sevilla

Pasión y emoción por unos colores

El Sevilla confirmaba una temporada nefasta tras perder en Oviedo. La derrota en junio de 1997 condenaba a los andaluces a la Segunda División. Las lágrimas del portero suplente aquella noche (el titular fue Unzué) demostraban lo duro del momento. También avalaban el sentimiento del guardameta por esos colores. La culminación llegó con la gran afición hispalense, pese al descenso pidieron que saliesen de vestuarios para animarles. Un ejemplo de unión en el peor momento. Un ejemplo de afición.

Redacción Kaiser

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