Novedades

Michele Padovano, otra vida fuera del fútbol

La cara menos deportiva del exjugador de la Juve

El fútbol, como todo deporte, intenta evocar algún tipo de ejemplo sano, orientado sobre todo a una perspectiva ejemplarizante hacia el público. No obstante, hay cosas que se nos escapan. En este cubículo que puede ser un vestuario, y lo que se puede encerrar dentro de él con sus propios protagonistas, hay un sinfín de historias, algunas de ellas no tan positivas. Para su desgracia, Michele Padovano ha sido uno de esos jugadores que ha vivido con demasiada intensidad la vida del futbolista, llegando a sobrepasar los límites.

Foto: www.footballa45giri.it

Michele Padovano es conocido por ser un delantero de arrojo, que mostraba su presencia sobre el tepe con la valentía que se le exigen a los jugadores de fútbol. En el fondo, todo es un símil de un compromiso que se entiende necesario. La mayoría de sus éxitos llegaron con la Juventus, destacando previamente en el Cosenza como punto de inflexión en su carrera deportiva, y pasando por clubes como el Genoa, Napoli o Crystal Palace como incursión a otras fronteras. Eso sí, a Michele no se le conoce por sus goles, y tampoco por lo que fue como futbolista sobre el terreno de juego.

El jugador italiano tiene una mala etiqueta, a decir perniciosa, que se ha manifestado en algunas ocasiones durante su vida como futbolista. De hecho, su profesión, como es en este tipo de casos, sirve para agravar sus comportamientos o actuaciones, algunas de ellas delictivas. Vivir con intensidad dentro de un vestuario puede ser una condena para uno mismo como para quienes lo rodean.

Foto: http://calciomercato-juve.it

Foto: http://calciomercato-juve.it

No todo comienza en el Consenza pero hay gente que apunta que sí, que el coqueteo de Padovano con las drogas se sabía en su etapa más prolífica. La principal acusación llegó del padre de Donato Bergamini, centrocampista del equipo que murió en extrañas circunstancias al ser atropellado por un camión. El caso llegó a ser archivado como un suicidio, pero varios indicios apuntan que el jugador no tomó esa drástica decisión. Michele, al saber de la muerte, decidió endosarse el ocho que vestía su amigo y dedicándole el gol una semana después en un partido frente al Messina. No obstante, el padre de Donato aseguró en 2001 que Padovano sabía algo más de lo que decía saber.

La amistad entre Bergamini y Padovano era muy sana, una de esas amistades que ser forjan en el fútbol. Donato idolatraba a Michele. 

Donato me dijo que él fumaba porros, que en Consenza había sido detenido por la policía por asuntos de drogas -no recuerda si arrestado o retenido- y fue intervenido por la entidad, que impidió que el tema se hiciera eco en los periódicos. Estoy convencido de que Padovano sabe muchas cosas de la muerte de mi hijo”, confesó el padre.

Foto: www.avvenire.it

Foto: www.avvenire.it

Evidentemente, no hay ninguna prueba que llegara a acusar directamente a Michele, incluso llegando a confesar públicamente que vio como aquel día, en una concentración con el equipo, Bergamini se marchaba tras recibir una llamada. La acusación de su padre hacia el delantero podía haber cogido fuerza con diferentes sucesos que viviría Padovano poco después.

Son varios los jugadores que han compartido la vida de Padovano que han sido relacionados con el mundo de la droga. Todo señala al exdelantero por su pasado.

Mark Iuliano, quien dio positivo en cocaína en 2008, fue otro de los nombres que también se relacionaron con Michele. De nuevo, el padre del jugadador, Alfredo Iuliano, lo señaló duramente. “Padovano es un cáncer a erradicar, un expósito desde que era niño. La vida le había dado una nueva oportunidad y no ha aprendido. Por su culpa, nuestra familia ha quedado señalada”, dijo.

Foto: http://www.lastampa.it

Foto: http://www.lastampa.it

Y es que pudo llegar a influir a varios jugadores de la Juventus, como Gianluca Vialli y Nicola Caricola, con los que estuvo relacionado por consumición de drogas. No obstante, su mayor acusación, llegando a los tribunales, fue al ser condenado por 8 años y 8 meses por cooperar con una red de traficantes que operaba en España, como principal receptor de la mercancía. Fueron incautados 40 millones de euros en hachís, en una operación de más de 20 acusados. La justicia pedía 24 años.

Esta condena hizo que todos los indicios en anteriores casos señalaran a Padovano, cuya vida es conocida por lo que no debió hacer y por lo que no se le vio dentro de un terreno de juego. Un jugador perdido que nunca encontró su oficio dentro del campo, y sí fuera del él al parecer.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.