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¿Cuál es el origen de la enemistad entre Figo y Blatter?

El portugués vivió un mal episodio con el presidente cuando fichó por el Barça

Joseph Blatter se ha ganado enemigos por su forma de lacrar a la institución más representativa del fútbol. Luis Figo, uno de los más críticos hacia la figura del presidente, vivió en sus propias carnes cuáles pueden ser las armas del suizo. Y es que algunos futbolistas han visto cómo es de larga la mano del dirigente, que en sus inicios ya mostraba su autoridad con vistas a demostrar su relevancia.

Foto: Eurosport

Luis Figo retiró la candidatura a la presidencia de la FIFA alegando falta de transparencia en el proceso electoral. Los súbditos de Joseph Blatter, por el momento mandatario de la máxima institución futbolística, hicieron que el exjugador perdiera la confianza en lograr su mayor propósito: limpiar el fútbol y otorgarle la libertad que merece. Al ver cómo un virus se había extendido en varias federaciones, la esperanza y las ganas de poner su grano de arena fueron sueños que chocaron con la cruda realidad

Y es que, ni corto ni perezoso, el portugués, como otros candidatos que señalan a Blatter como uno de los lastres de un organismo desfasado y corrupto —véase lo sucedido en el Mundial de Qatar 2022, arremetió con dureza hacia la figura del presidente.

“El señor Blatter conocía y toleraba actos de corrupción y tráfico de influencias, o si no sabía es porque no tiene la capacidad para dirigir la FIFA. No hay otra manera de ver el problema”, confesó Figo.

No solo el ahínco por dignificar el fútbol ha podido mover al portugués a criticar la labor de Joseph Blatter. Y es que tienen una historia en común, cuando un joven chico de Lisboa despuntaba en el Sporting y un mandatario de la FIFA solo era, por el momento, director ejecutivo.

Foto: http://www.bunkerdeportivo.com

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El Sporting de Portugal de la temporada 1994/1995 había dado la fortaleza y la confianza a un joven extremo de piernas fuertes y una agilidad endiablada. Luis Figo, que debutó con la selección nacional con 18 años, ya sabía lo que era sentir la presión por culpa de su talento, el mismo que le abriría caminos. Aquella temporada ganaría la Taça de Portugal, entrenado por Carlos Queiroz y junto a compañeros de la talla de Nuno Valente, Oceano o Yordanov.

Su único título con los sportinguistas no supondría un empujón ya que Figo se había movido en el verano de 1994 para buscar una salida más ambiciosa. En esta tesitura aparecieron Juventus y Parma, por entonces clubes italianos con prestigio y con capacidad para atraer a jóvenes extranjeros, como hicieron los crociati con Thomas Brolin.

Decantarse por uno de los dos fue una de las razones por las que Luis Figo recibió una sanción restrictiva por parte de la Federación italiana de fútbol. El extremo, que pagó haber cambiado de representante durante el proceso, fue acusado de duplicidad contractual tras haber firmado dos acuerdos con la Juventus y con el Parma.

En un principio, José Sousa Cintra, presidente del Sporting, aseguró que la Vecchia Signora había llegado a un acuerdo con el conjunto portugués por hacerse con los servicios de su futbolista. Bettega, Moggi y Giraudo fueron los principales valedores de la negociación, aconsejados por Paulo Sousa. Por otro lado, Figo firmaría un contrato con el Parma que lo vincularía para las siguientes tres temporadas, especificando que lo únicamente válido era aquello que llevaba su rúbrica. Giambattista Pastorello, director deportivo crociati, fue el responsable de cerrarlo.

“No tengo nada que decir a la Juventus”, fue tajante Luis Figo en una entrevista concedida para el diario deportivo Récord.

Aquel contrato que Luis Figo firmó con la Juventus le trajo muchos inconvenientes, a pesar de que lo acordado no tuviera legitimidad, acababa contrato el 31 de julio con el Sporting y su acuerdo databa del 1 julio, una negociación inverosímil. Aún así, Antonio Matarrese, presidente de la Federación Italiana de fútbol y en los ochenta presidente de la Liga italiana, recordó lo que sucedió con Safet Susic en 1982, cuando fue penalizado por firmar dos contratos con el Inter de Milán y el Torino. Nunca llegó a jugar en el Calcio.

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Foto: Safet Susic

Luis Figo no se libraría de la sanción impuesta por la Federación Italiana, la cual dictaminó que, durante dos temporadas, no podía fichar por ningún equipo de la Serie A. Y fue, en este preciso momento, cuando Blatter entró en escena para angustiar el fichaje del portugués por parte del FC Barcelona.

Luciano Moggi, que exigía una sanción más ejemplar para el futbolista y que influyó en la ya impuesta, reportó los informes a la FIFA para que aplicaran las misma normativa que en su día se impuso a Safet Susic. A ojos de Blatter, Figo había firmado tres contratos en un solo mercado, valorando su inhabilitación por duplicidad contractual. El luso, ante la amenaza, permaneció tranquilo.

Blatter hizo tales declaraciones posiblemente sin conocer aún que yo estaba libre de los compromisos asumidos con los equipos italianos. Fueron anulados por la federación italiana. Sólo a partir de ese momento firmé con el Barcelona”, confesó en el diario El País.

Para él, todo lo ocurrido acabó con cierta fortuna firmando por el cuadro catalán. Pero por un instante, Blatter fue un escollo para el portugués, un elemento torpe que actúa con aras de protagonismo. Y es que Figo nunca ha contemplado las restricciones y menos tratándose de uno de los responsables que ha desvencijado el único elemento que el luso ama: la pelota.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

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