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La última liga del nazismo

El fútbol también vivió su propia realidad durante el Reich

Gleichschaltung. Esta palabra designaba en el régimen nazi a la llamada “coordinación forzosa”, la idea de que no había rincón o actividad en el país que escapara al interés del gobierno y careciera de interés en su lucha por convertirse en el “Reich de los 1000 años”, que todo debía estar gestionado desde las élites. Y, por supuesto, el fútbol no pudo permanecer ajeno a ello.

Foto:  historia.id

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A Hitler no le gustaba el fútbol. Era demasiado popular, demasiado apto para las masas. El Führer prefería el atletismo, el balonmano o la gimnasia, auténtico estandarte del ejercicio nacional-socialista. Con todo, lo jerarcas del Partido tenían claro que el deporte rey podía servir no solamente como válvula de escape a los cada vez mayores problemas que existían en Alemania, sino también como arma propagandística de primer nivel. Así que de la mano del Reichsportführer Hans von Tschammer und Osten, el máximo dirigente del régimen en asuntos deportivos, se procedió a reformar por completo el fútbol alemán, incidiendo en los aspectos más simbólicos del mismo. Todo por el Reich…

Lo primero que se hizo fue amateurizar la competición, de tal forma que los clubes pasaron a depender únicamente de los ingresos por venta de entradas para mantenerse y los jugadores dejaron de percibir dinero por pertenecer a sus equipos. Claro que en muchas ocasiones se hicieron “trampas” para salvar esta prohibición, consiguiendo a los deportistas, por ejemplo, trabajos de alta cualificación.

Durante el nazismo la liga alemana cambió su formato, aunque los clubes ligados al judaísmo fueron marginados.

En segundo lugar la liga alemana se reorganizó. Si antes se jugaban torneos regionales con base territorial en los antiguos reinos que habían acabado conformando la primitiva Alemania de Bismarck (Prusia, Silesia, Baviera, Renania o Sajonia, entre otros) ahora el sistema sería similar, pero con incardinación en los Gauss, las nuevas demarcaciones nazis. Los ganadores de cada Gauligen pasaban a una fase final que decidía quién era considerado el mejor equipo del Reich.

En esta época, además, se fueron incorporando a este sistema equipos de los territorios que Hitler iba paulatinamente incorporando o invadiendo, de tal forma que se crearon Gauligen en Austria (o la provincia del Reich de Ostmark), Luxemburgo, Alsacia y Lorena o Bohemia. Incluso un equipo austriaco, el SK Rapid de Viena, quedó campeón en el año 1941, y otros dos, el First Viena y el Admira Viena, llegaron a jugar la final de esta competición.

1935-france

Huelga decir que los clubes con alta densidad de judíos entre sus aficionados o directivas (como el Bayern de Múnich) o aquellos que contaban con jugadores de dicha religión (el caso más renombrado fue el Germannia de Aachen) fueron primero marginados y más tarde amenazados con represalias si no eliminaban a esos “elementos indeseables” de sus estructuras. Curiosamente la respuesta de las instituciones es difícil de conocer de forma individualizada, por cuanto la mayoría de los archivos de entidades deportivas se perdieron durante la Guerra (o fueron “desaparecidos” posteriormente para no dejar rastro de aquiescencia con el Reich), por lo que realizar un estudio pormenorizado de estas circunstancias resulta extremadamente dificultoso…

Evidentemente el avance de la guerra fue dejando cambios sustanciales en el mundo del fútbol. Y es que, aunque las autoridades intentaban continuar con la sensación de falsa normalidad no suspendiendo las competiciones deportivas, los devenires bélicos hacían, por ejemplo, que se suspendieran la mayoría de ligas nacionales, al no poder abastecerse los equipos de combustible para sus desplazamientos. Esto hace que conjuntos de muy diferentes categorías coincidan en el mismo torneo, provocando marcadores realmente llamativos, de entre los que aquel partido en el que el Germania Mudersbach vence por 32 goles a 0 al débil FV Engen. Más aun, las páginas de los diarios se iban llenando, día a día, de nombres de futbolistas entre los llamados Heldentod, o Héroes de guerra, eufemismo para designar a los caídos en combate. La situación era caótica…

Cuando el Reich estaba a punto de caer, el fútbol era una quimera y se producían resultados surrealistas como un 32-0.

Así las cosas, la temporada 1943-1944 es suspendida oficialmente y el VfR Mannheim es designado como campeón. Con todo, se impone el espíritu de competición, y el resto de los clubes elevan una queja formal por el hecho, lo que hace que finalmente se dispute el torneo. El partido definitivo lo juegan el Dresdner SC y el Luftwaffen SV Hamburg (el equipo de la ciudad hanseática había sido absorbido por las fuerzas aéreas en esa época) en el Estadio Olympia de Berlín, con victoria para los primeros. Serían los últimos campeones hasta el año 1948 (el Núremberg, sublime ironía, tomó su relevo), ya que el Campeonato siguiente no llegó a concluirse…

Los rusos avanzaban por el este, los americanos por el sur y franceses, ingleses y yanquis por el oeste. El régimen nazi estaba a punto de caer. El Reich de los Mil años no iba a durar más que doce…

Marcos Pereda

Cuento historias que te harán creer en la relación entre Cultura y Deporte. Un día me puse a escribir y creo que no he parado desde entonces.

Twitter: @MarcosPereda2

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