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La lata que cambió la historia del fútbol

El Gladbach ganó 7-1 al Inter, pero el encuentro se anuló

Corría el mes de octubre de 1971 cuando Inter de Milán y Borussia Mönchengladbach se enfrentaron en duelo europeo. La segunda ronda de la Copa de Europa acogía un encuentro que nunca nadie pensó que podría alcanzar la polémica que décadas después sigue suscitando.

Foto: http://www.storiedicalcio.altervista.org/

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Comienza el duelo y todo va según lo previsto por Dorpmans, colegiado del partido; hasta que alrededor de la primera media hora se produce un acontecimiento que acaba con cualquier posibilidad de que aquello sea una plácida noche de otoño más. Roberto Boninsegna, delantero interista, cae fulminado repentinamente sin aparente explicación lógica.

Foto: mircea21dominte.wordpress.com

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A partir de ese momento el caos se apodera del partido. Sandro Mazzola presenta ante el árbitro una lata de Coca-Cola, el capitán interista está hecho un matojo de nervios. No lo ha visto ni él mismo, pero en su interior sabe que de la confusión reinante pueden sacar tajada. Se ha producido una salvaje agresión del público, en hacérselo creer al colegiado le va la vida al del Inter de Milán. Los jugadores le rodean, le hablan todos a la vez, señalan, gritan, gesticulan, agitan la lata cuyo verdadero origen desconocen. Todo con tal de parar con palabras lo que no pueden parar con los pies.

Foto: www.wz-newsline.de/home

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De repente las autoridades se llevan detenido a un aficionado, los espectadores en el Bökelbergstadion no entienden nada, todo son preguntas que no encuentran solución. ¿Qué le ha pasado a aquel italiano? ¿Ha sido culpa del hombre custodiado por la policía? ¿Se va a suspender el partido? ¡¿Pero que narices tramarán ahora estos italianos?!

Finalmente el colegiado logra hacerse de nuevo con el control de la situación, advierte a los jugadores de que la discusión se ha terminado y reanuda el juego. Lo que parecía advertirse durante el poco tiempo que llevaba el partido se confirma. Conforme el balón vuelve a rodar la apisonadora alemana hace gala de su evidente superioridad y les termina por endosar un humillante 7-1.

Foto: www.t-online.de

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Los alemanes salen del campo con una sonrisa de oreja a oreja, son héroes, casi no hace falta ni viajar a Milán. Sin embargo poco dura su alegría, la UEFA había decidido entrar de oficio y dar por inválido el partido. Tendrán que volver a enfrentarse, ahora en casa del Inter y luego disputar la vuelta en Berlín. Partidos que primero perderán y luego empatarán quedando por ellos eliminados del torneo.

La Comisión ha decidido por unanimidad que el encuentro sea repetido en terreno neutral porque sus miembros han manifestado que el resultado final (7-1 a favor del Borussia) era irregular”, dijo Sergio Zorzi, presidente de la Comisión Disciplinaria de la UEFA.

No importó que el médico del estadio dijese que Boninsegna no tenía ni marcas en la cara, tampoco se preocuparon por mantener el 2-1 anterior al incidente. Ignoraron la falta de pruebas y condenaron para la eternidad a un partido histórico y con ello a un equipo irrepetible.

Aquel partido no fue retrasmitido por la televisión alemana porque el Borussia solicitó 6.600 marcos a cambio. Seguramente no fue por ello posible presentar ante la UEFA prueba alguna de su inocencia, destapar el más que posible engaño italiano. 6.600 marcos equivalen hoy a 3.778 euros, suena a broma pensar que quizás por eso no tienen una Copa de Europa en sus vitrinas.

Antonio Mtz-Fresneda

Colaborador de Kaiser Magazine y autor del blog www.empateygracias.com

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