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Keegan contra Bremner, una de las peleas más increíbles

La pelea de los dos jugadores del Liverpool y el Leeds United

Aquella tarde se encontraron demasiados caracteres volcánicos en Wembley. Paisley y Clough en los banquillos. Keegan y Bremner sobre el campo. Liverpool y Leeds en el estreno de la Charity Shield. Espectáculo mayúsculo y atmósfera cainita en el agosto londinense. Así lo entendió la televisión que por primera vez en la historia de la competición retransmitían en directo la final. El resultado no podía ser otro. Todavía hoy se recuerdan más las patadas que los goles.

El derechazo fue a traición, por la espalda. Y dio con Keegan por los suelos. Nada más comprender lo que había pasado Kevin se levantó sobresaltado, la furia le brotaba por los poros. La adrenalina y la tensión del partido hicieron el resto. Aunque falló, demostrando que con las manos -en este caso los puños- tenía menos destreza que con los pies. Su directo a la mandíbula de Bremner se perdió en el aire, entre el asombro de las 80.000 personas que abarrotaban el estadio de Wembley. Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Bob Matthewson, el colegiado de la contienda, el invitado inesperado del partido, el juez que expulsó por primera a dos británicos de la casa del fútbol en Las Islas. Ambos tardarían 11 partidos en volver a pisar un terreno de juego.

Wembley ha sido y es epicentro de veladas históricas de boxeo, algunas tan célebres como el KO sufrido por Mohammad Ali (cuando todavía era Cassius Clay) a manos del héroe local Henry Cooper en 1963. El espíritu de esas noches revoloteaba por el coliseo londinense el 10 de agosto del 74, aunque para entender cómo salta la chispa hay que retroceder en el tiempo y revisar en qué condiciones acudían cada uno de los protagonistas a la cita. Se trataba de un día de estrenos. No solo la televisión debutaba en la competición, también los entrenadores, tanto Paisley como Clough se sentaban por primera vez en el banquillo de Liverpool y Leeds, respectivamente.

1974 Charity Shield match

Los cambios a orillas del Mersey se desarrollaban al ritmo que marcan las tranquilas aguas del río. Tras quince años a las órdenes del idolatrado Bill Shankly, el equipo red había realizado una transición natural y sin estridencias representada en la figura de Bob Paisley. El que fuera segundo entrenador y mano derecha del hombre que aseguraba que el fútbol es algo mucho más importante que una cuestión a vida o muerte, había bebido de sus mismas fuentes, conocía el club a la perfección y había crecido en la tradición de grandeza que aquellos días envolvía al Liverpool.

Kevin Keegan estuvo cerca de no llegar al partido de la Charity Shield por un problema con el pasaporte. 

No obstante el primer problema con el que tuvo que lidiar fue extradeportivo. Una de sus figuras, Kevin Keegan, llegaba a esa final perseguido por una polémica reciente, ajena a él, pero demasiado sabrosa  y fresca en unas semanas sin partidos como para que los tabloides la dejaran escapar. El suceso había ocurrido en Yugoslavia donde la selección inglesa había disputado ese verano un amistosos. Allí fue retenido por un problema en el pasaporte que le obligó a permanecer dos días más en tierras balcánicas. En cualquier caso, las horas extras invertidas por la diplomacia británica dieron sus frutos y la estrella red, sobre la que giraría uno de los períodos más exitosos del conjunto de Liverpool, pudo volver a casa a tiempo para el partido.

BBC

Esa agitación previa vivida en el condado de Merseyside poco tiene que ver con la incertidumbre que se respiraba en Leeds. El conjunto de Elland Road era uno de los equipos referentes del fútbol inglés gracias en gran medida a Don Revie, pero el técnico había abandonado Yorkshire por la City para capitanear la enésima reanimación de la selección inglesa. Su sustituto era el excéntrico Brian Clough que había llevado a la élite al modesto Derby County. Más aún, lo había hecho campeón de la Liga inglesa.

Con ese aval llegó al Leeds para intentar, al igual que Paisley, prolongar los éxitos de sus antecesores. Pero Clough, tal y como representaron a la perfección en la película The Damned United, era un elemento extraño en aquel vestuario. Pronto comenzaron las hostilidades entre técnico y jugadores, donde el carácter de Clough y el orgullo de los futbolistas impidieron tender puentes hacia una convivencia sana. Todo venía demasiado roto desde el principio. Brian llegó obsesionado con la imagen que tenía que dar el equipo y por cambiar un estilo de juego que hasta entonces se había mostrado rudo hasta el exceso y demasiado físico para el gusto del nuevo entrenador. Clough despreciaba todo lo que olía al Leeds de Revie.

Billy Bremner debía lealtad a su anterior técnico, Don Revie, donde el Leeds se definió como equipo exitoso y polémico.

Los jugadores estaban ya advertidos y demostraron su lealtad al técnico que les había otorgado una personalidad y una imagen de tipos duros que ellos habían abrazado sin contemplaciones. Sus modos salvajes y su gusto por jugar al límite del reglamento (mucho más al límite que lo que esta expresión representa hoy en día) se escenificaban en un escocés menudo y pelirrojo, cabecilla del vestuario y paradójicamente bien dotado técnicamente. Ese era Billy Bremner, líder del Leeds de Don Revie y oponente número uno de Brian Clough.

dailymail.co.uk

Con esa intención, la de un Leeds nuevo, camino de un cambio de registro con el que Clough dejara huella se presentó en Wembley como campeón de la Liga. El espejismo duró poco. Apenas la distancia que separaba los vestuarios del terreno de juego. El pitido del árbitro señaló el inicio de las hostilidades y el Liverpool quedó atrapado en un partido de choques continuos, de piques sofocados a última hora, de amenazas de fogeo. Ni siquiera que los reds se adelantaran en el marcador gracias al gol tosco, como el partido, de Phil Boersma calmó los ánimos hasta que el vaso rebosó en el minuto 60. Keegan terminó mascullando su ira por toda la banda, quitándose la camiseta y tirándola al suelo. Bremner también acabó sin camiseta, camino de la ducha antes de tiempo. Como dos púgiles tras un combate nulo.

El ruido, el tumulto y la bronca eran escenarios reconocibles para el Leeds. Buena muestra es que acto seguido a la expulsión empatan el partido ante el rostro afligido de Clough. Acaban de igualar la final pero él ha perdido la guerra ante sus jugadores. Durará poco en el puesto. La victoria en los penaltis del Liverpool será tan solo la primera piedra de la leyenda de Pasley. Historias dentro de la Historia que termina sepultando la chispa que lo desencadena todo. El puñetazo que impacta en la espalda de Keegan no lo lanza Bremner, sino Johnny Giles, otro de los pétreos soldados de Revie, un centrocampista de los de antaño. De su agresión no hay imágenes, de la respuesta posterior del 7 red sí. Tal y como asegura FIFA, Keegan se lanzó a por el primer hombre que se encontró tras levantarse del suelo y Bremner pasaba por allí. Llevaba 60 minutos ‘rascando’ los tobillos del delantero inglés. No era del todo inocente.

Emmanuel Ramiro

Pecho frío que explica con palabras lo que no pudo hacer con los pies. No me gustan las bufandas. Prefiero escribir que es la mejor forma de conocerse.
Twitter: @emmanuelrf

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3 Comments en Keegan contra Bremner, una de las peleas más increíbles

  1. ¿por que son expuestas estas acciones verazmente?

  2. esta pelea es un clasico ajajjaja

  3. Estos no es nada son niñas, viendo la tele y como nadien las voltea a ver tienen un poco de sabidaria y quieren llamar la atencion, mejor se hubieran curado las sifilies y gonorrea que para eso existen muchos remedios caseros

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