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Cuando Argentina dijo ‘no’ a la Copa América

El equipo de Marcelo Bielsa se negó a jugar la competición continental

Argentina tiene una urgencia histórica de ganar la Copa América. Desde 1993, ningún capitán de la albiceleste levanta los nueve kilos de peso del trofeo que proclama a la mejor selección de Sudamérica, con su correspondiente billete para la Copa Confederaciones. Durante esta sequía de veintidós años se han disputado siete ediciones del certamen, aunque los argentinos sólo han participado en seis de ellas. La edición de 2001, organizada en Colombia y marcada por el conflicto armado con las FARC, contó con la ilustre ausencia de la selección entonces dirigida por Marcelo Bielsa. 

Foto: www2.antena2.com.co

Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol entre 1986 y 2013, decidió un año después de llegar a la presidencia que la organización de la Copa América fuera rotatoria entre 1989 y 2005, recayendo en Colombia la edición de 2001. Resulta realmente difícil prever la situación social en la que se encontraría cada país a catorce años vista, y la guerrilla de las FARC estuvo realmente cerca de conseguir que se suspendiera el torneo. Este escenario hubiera supuesto un duro golpe a la imagen internacional del deporte colombiano, que ya había visto cómo se le escapaba de las manos el Mundial de 1986 por no poder cumplir en tiempo y forma los requerimientos de la FIFA. El secuestro del vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Hernán Mejía, el 26 de junio de 2001 llevó a la Confederación Sudamericana de Fútbol a suspender el torneo, mientras Brasil se preparaba en la sombra por si tenía que ejercer de anfitrión de urgencia dadas las numerosas acciones de la guerrilla en los meses previos.

Las FARC rectificaron y liberaron al directivo setenta y dos horas después, lo que facilitó que finalmente se pudiera disputar el torneo tal como estaba previsto, sin necesidad de que se aplazara a 2002, posibilidad que también estuvo sobre la mesa. Nicolás Leoz reconoció en 2013 en una entrevista a AFP que la guerrilla se dio cuenta rápidamente de su error: “Cuando se dieron cuenta que la Copa podía suspenderse en Colombia para llevar la sede a otro país, los guerrilleros se desesperaron, seguramente porque pensaron que iban a quedar muy mal con sus compatriotas y entonces liberaron a Mejía”.

La edición de 2001 cogió a una Colombia marcada por el terrible conflicto de las FARC. 

El balón pudo rodar por los estadios colombianos para tranquilidad de la FCF y del propio presidente de la república, Andrés Pastrana -“quitarle a Colombia la Copa es el peor de los atentados”, advirtió en un discurso televisado a todo el país. No obstante, faltaba algo en el país del café, concretamente dos selecciones. Ni Canadá ni Argentina se encontraban en territorio colombiano cuando el torneo comenzó el 11 de julio. Medellín, una de las ciudades sedes de la competición, se quedó sin disfrutar de una generación en la que destacaban Juan Sebastián Verón, Javier Zanetti, Diego Simeone, Kily González o Hernán Crespo.

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No fueron las FARC las causantes de la no asistencia argentina, sino un grupo sin entidad conocido como De los Veinte, según palabras de Aldemar Bedoya, jefe de seguridad de la Copa América, recogidas en Página 12. Este grupo, autodefinido como contrario a las FARC, al ELN y a todo movimiento paramilitar, firmó una amenaza de muerte dirigida al grupo de Marcelo Bielsa, dirigiéndola al embajador argentino en Colombia y a Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino. Las amenazas fueron tomadas en serio por parte argentina, contraviniendo la opinión de los directivos colombianos, que descartaban cualquier riesgo. La tensión llegó al más alto nivel, con el presidente Pastrana comunicándose directamente con su homólogo argentino, Fernando de la Rúa, para que la albiceleste disputara el torneo como el resto de selecciones sudamericanas.

En la faceta deportiva, los argentinos se mantuvieron alerta hasta el último momento. José Pékerman, coordinador general de la AFA y hoy seleccionador colombiano, aseguró que el grupo seguiría preparándose a la espera de una señal afirmativa de Grondona, señal que nunca llegó. Mientras el comité ejecutivo de la AFA se reunía en su sede de Buenos Aires, dos colaboradores de Marcelo Bielsa esperaban noticias en una pastelería a pocos metros del edificio. La AFA consiguió su objetivo, la unanimidad entre los clubes para que la selección no viajase, opinión a la que se sumó el gremio de jugadores. Julio Grondona también contaba con las renuncias a última hora de Brasil y Uruguay, lo que hubiera deslucido aún más el torneo y reforzado su posición de negarse a viajar, pero la verdeamarelha y la celeste sí estuvieron presentes en Colombia.

No solamente Argentina se negaría a participar en la Copa América. Canadá rechazó la invitación de la Conmebol. 

Quien sí siguió los pasos de Argentina fue Canadá, selección que recibió una de las dos tradicionales invitaciones de la Conmebol para completar un torneo de doce equipos -la otra fue para México-. En el caso de los Canucks, no pesó tanto la inseguridad como la imposibilidad logística de volver a reunir a la totalidad de los convocados después de que tras el secuestro de Mejía se suspendiera el torneo. La rectificación de la CSF hizo que prácticamente todas las selecciones participantes tuvieran que reaccionar con cierta improvisación para poder llegar a tiempo a sus respectivas sedes. El lugar de Canadá lo ocupó Costa Rica, mientras que el de Argentina fue a parar a Honduras. Ambas selecciones centroamericanas hicieron rápidamente las maletas para hacer acto de presencia y garantizar que la Copa América 2001 se disputara con la mayor normalidad posible.

Futbolísticamente, aquella Copa América dejó momentos memorables para el recuerdo de la afición. La ciudad de Manizales vio a Brasil hincar la rodilla ante Honduras en un partido que está en el Top 10 de la historia del torneo. No menos recordada es la conferencia de prensa del seleccionador brasileño tras aquel partido: “Yo, Luiz Felipe Scolari, quedaré en la historia como el entrenador que perdió ante Honduras”. Junto al 1-7 del Mundial 2014 ante Alemania, Scolari tiene el dudoso honor de haber protagonizado las dos derrotas más humillantes del siglo XXI de la Seleçao.

Quien no mostró signo de flaqueza alguno fue la escuadra anfitriona. A Pacho Maturana se le encomendó ganar el torneo cuando tomó posesión como seleccionador, y cumplió con exquisita precisión ganando todos los partidos sin encajar ningún gol. Liderados por Iván Ramiro Córdoba en la defensa, con Giovanni Hernández en la sala de máquinas y Víctor Aristizábal en el frente de ataque, Colombia derrotó ante su afición en El Campín al México de Javier Aguirre, que intentó por todos los medios cortocircuitar los canales de creación de los cafeteros, sin éxito. El meta Óscar Córdoba echó el cerrojo a su portería, Iván Ramiro Córdoba puso el 1-0 definitivo en el 65′ y México fue consumido por la impotencia con tres tarjetas rojas -al Vasco Aguirre en el banquillo y a Juan Pablo Rodríguez y Gerardo Torrado sobre el césped-.

Colombia se llevó merecidamente la llamada Copa de la Paz de 2001. Argentina dejará para la historia la duda de si aquella plantilla comandada por el Loco Bielsa hubiera optado al título, pero el plante de Grondona nunca podrá deslucir aquella doble victoria colombiana: deportivamente se consiguió tomar revancha de la Copa América 1975 que se adjudicó Perú con Hugo Sotil al frente, y socialmente se demostró que la Colombia del siglo XXI ya no era aquella de la década de los ochenta incapaz de organizar un gran torneo internacional.

Agustín Galán

Periodista | Analista Premier League y MLS | Colaborador en Perarnau Magazine | Editor de Deportes en La Huella Digital.

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