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Gordon Banks, el portero que paró a O’Rei

El mito inglés protagonizó una parada antológica

En el fútbol se recuerdan los goles, los fallos clamorosos y las acciones violentas. Abrir el disco de la memoria para guardar en él una parada es algo poco habitual. A lo extraordinario del hecho debe unirse la calidad del rival o la magnitud del evento en el que se produzca. Esa alineación de planetas la consiguió Gordon Banks en México. Era junio de 1970 y al calor del Mundial había ahogado el grito de gol de Pelé con una estirada memorable.

Nada de eso se podía imaginar el joven Gordon (Sheffield, 1937) cuando acudió a aquella prueba con el Chesterfield FC de tercera división. Tenía 17 años y entonces compaginaba las paradas sobre el verde los domingos con el trabajo semanal como albañil. Más tarde llegó el servicio militar que provocó un parón en su progresión, aunque finalmente terminó dejando el pico y la pala cuando llegó la oferta del Leicester City con el que debutó en la primera división inglesa a los 22 años. Contratado por 7.000 libras como suplente de Dave McLaren no tardó en relegar al brillante portero escocés al banquillo. Su magnífica colocación, su seguridad bajo palos y, sobre todo, sus grandes reflejos le valieron para defender la puerta de los Zorros durante ocho temporadas.

En ese tiempo, sus paradas evitaron varios descensos, tuvo su tarde más apoteósica en la final de la Copa de Liga de 1964 y perdió tres finales más en Wembley. Especialmente dolorosa fue la derrota frente al Manchester United en 1963. Su actuación estuvo muy por debajo de sus cualidades y sus fallos terminaron siendo decisivos en dos goles de los diablos rojos. No obstante aquellos borrones no impidieron su llegada a la Selección Inglesa, donde sería un fijo para Alf Ramsey de cara al Mundial de 1966. Apenas un año después y ante la eclosión de Peter Shilton el Leicester City vendería a Banks al Stoke City. El guardameta de 29 años llegó a los Potters para convertirse en uno de los pilares fundamentales de aquel equipo. En los cinco años que pasó en el Britannia Stadium fue titular indiscutible, disputó un total de 246 paritdos y contribuyó al único título de la historia de los de Stoke-on-trent: la Copa de la Liga de 1972.

Durante ese tiempo siguió defendiendo la portería de los Pross y su figura se elevó hasta ser considerado el portero más seguro del mundo. Además ejerció de maestro y referente para los porteros británicos que mandaría en la década de los 70: su sustituto en el Leicester City, Peter Shilton y Ray Clemence. No obstante su palmarés siempre estuvo muy por debajo del gran portero que fue. Imbatido en 35 de los 73 partidos que disputó con Inglaterra, incluyendo dos Mundiales, Banks sí obtuvo un gran reconocimiento a nivel internacional.

Sus gestas con Inglaterra comenzaron en casa. Tras debutar con los Pross en 1963 en un partido frente a Escocia, Banks resultó capital para levantar la copa Jules Rimet en el estadio de Wembley, en 1966. El guardameta de Sheffild se mantuvo 442 minutos imbatido en aquel Mundial, o lo que es lo mismo siete partidos, hasta semifinales. El honor de romper aquel récord recayó en uno de los mejores jugadores del momento. El portugués Eusébio, la pantera negra, marcó a Inglaterra al transformar un penalti, pero la marca de Banks no se ha vuelto a igualar por otro cancerbero inglés. En la final, su actuación no resultó tan decisiva ante el carrusel de goles (4-2) en que se terminó convirtiendo el partido.

Su gran momento, en cualquier caso, se lo reservaba para cuatro años después. Y Gordon fue consciente de ello al ver la repercusión de sus actos: “La gente no se acordará de mi porque gané un Mundial, solo me recordará por la parada a Pelé. Así de grande fue, la gente no me habla de otra cosa”. El astro brasileño ahondó en la magnitud de aquella intervención: “Desde el preciso instante en el que rematé, estaba seguro de que era gol”, recordó tiempo después Pelé, “ya había empezado a saltar celebrándolo cuando miré para atrás y comprendí que el balón no había entrado. No podía creérmelo”. Hasta el propio Banks creyó imposible su hazaña: “No imaginé que pudiera parar aquel balón ni siquiera cuando le di con el pulgar. Creía que había entrado hasta que oí los aplausos de Bobby Moore”.

Foto: talksport || Momento en el que Banks realiza la espectacular parada al cabezazo de Pelé

Foto: talksport || Momento en el que Banks realiza la espectacular parada al cabezazo de Pelé

Sin embargo la parada de todos los tiempos, como fue conocida la acción de Banks no impidió la derrota (1-0) frente a la todopoderosa Brasil de los cinco ’10’. El guardameta consiguió dejar a cero su portería en dos de los tres encuentros de la primera fase pero su ausencia en los cuartos de final frente a Alemania sería fundamental. “De todos los jugadores que podíamos haber perdido, hemos tenido que quedarnos sin él”, lamentó Alf Ramsey. La ingesta de una cerveza en mal estado el día anterior fue el motivo oficial expuesto por los Pross para explicar su baja. 983226790

Pese a ello, Inglaterra dominaba el partido por 2-0 en el minuto 68 cuando Franz Beckenbauer lanzó un zurriagazo que sorprendió a Peter Bonetti, el portero inglés ese día. En 20 minutos, los germanos consiguieron dar la vuelta al partido y se impusieron por 3-2 a los ingleses. El Kaiser explicó después que, “posiblemente, con Banks bajo palos aquel gol no hubiera subido nunca al marcador”. La aventura del portero que era más fiable que los bancos británicos terminó allí con los Pross, sin poder hacer lo que mejor sabía: defender su portería.

Dos años después, nuevamente lejos de los terrenos de juego, Gordon tendría un nuevo revés.En octubre de 1972 el todavía portero titular de Inglaterra sufrió un accidente de coche. Perdió la vista del ojo derecho. No volvió a jugar al fútbol. Tenía 35 años. De su retiro le sacaron los Strikers de Fort Lauderdale en esa liga norteamericana de fútbol que intentó rescatar las últimas dosis de talento de los grandes jugadores de la época. Esa aventura no salió bien y poco después colgó definitivamente los guantes. Hace unos años, en 2008, en los aledaños del Britannia Stadium levantaron una estatua para el segundo mejor portero del siglo XX, solo superado por Lev Yashin según la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol). Al acto acudió su víctima más ilustre para recordar al hombre que convirtió un gol en una parada para el recuerdo.

Emmanuel Ramiro

Pecho frío que explica con palabras lo que no pudo hacer con los pies. No me gustan las bufandas. Prefiero escribir que es la mejor forma de conocerse.
Twitter: @emmanuelrf

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