Novedades

Shaun Goater, la sonrisa del Manchester City

Leyenda citizen con sus goles

Sonreía porque era feliz. Sir Alex Ferguson le quitó la sonrisa pero el tiempo se la devolvió. Se la quiso contagiar al Manchester City y lo consiguió. Shaun Goater encontró el sentido del fútbol vistiendo de azul. El broche a una trayectoria excelente forjada a espaldas de la Premier League.

Los petrodolares llegaron al Manchester City hace algunos años para transformar un equipo superviviente en un auténtico campeón. El cambio de rumbo tardó en dar sus frutos. No fue fácil montar un equipo con los mejores jugadores. El dinero podría traerlos pero no podía hacer que se entendieran y llevaran el balón al fondo de la portería contraria. Se hizo una limpieza completa en la plantilla y luego algunos ajustes para que todo echara a andar. Al final el City consiguió clasificarse para la Champions League y ganar la Premier. Estos resultados recientes han quedado en el imaginario social y se asume que el conjunto skyblue siempre ha podido mirar a la cara a los grandes del continente.

A finales de los 90 el Manchester City no era ni mucho menos un habitual en la Premier League; es más, iba dando bandazos por todas las categorías del fútbol inglés. En esa etapa olvidada llegó a Mánchester, por segunda vez, uno de los ídolos del City. Shaun Goater fue labrando su leyenda con goles y se marchó dejando al Manchester City en la Premier League. En el Etihad Stadium todavía lo recuerdan.

Goater no nació en un país con tradición futbolística. En la pequeña isla de Bermuda, donde los aviones desaparecen y los seguros son el sustento de la economía, Goater se topó con el Manchester United. Los red devils se fijaron en él y se lo llevaron para Inglaterra sin dudarlo para que hiciera unas pruebas. Al jugar para el United se daba por supuesto que tenías la calidad suficiente para dar pases sin fallar aunque el receptor estuviera cubierto. Goater intentaba imitar a sus compañeros pero sus pases siempre eran interceptados. Aun así, bajo la atenta mirada de Sir Alex Ferguson, Goater sonreía para no mostrar debilidad. Su madre le había aconsejado que siempre sonriera y Goater, obediente, mostraba sus dientes diciéndose que el próximo pase sería bueno. Llegó un momento en que Ferguson se hartó de la sonrisa de Goater y le dijo: “Cómo vuelvas a fallar y sonrías te meto en un avión y te mando para Bermuda”. Si Goater ya tenía miedo del reconocido técnico desde entonces más, por lo que no volvió a sonreír mientras jugaba con el United.

www.sport24.co.za

www.sport24.co.za

No duró mucho en el Manchester United. Él lo sabía, Ferguson lo sabía y sus compañeros también. Así que al finalizar la temporada 88/89 se marchó al Rotherham United. El varapalo que se llevó en Mánchester sumado al clima de Inglaterra, que no tenía nada que ver con la caribeña Bermuda, hicieron de Goater una persona inestable y arrepentida de haber dejado su hogar. Pero en el Rotherham le enseñaron a ser un futbolista con seguridad en sí mismo. La filosofía de los millers era totalmente opuesta a la del United. Los de Yorkshire no estaban para tirar cohetes así no arriesgaban a la hora de jugar el balón. El pasador no tenía que tener calidad para poner balones imposibles, sino que era el receptor quien tenía que tener la calidad suficiente para desmarcarse correctamente. Allí Goater volvió a jugar sonriendo y el fallo no significaba una reprimenda. Falló, falló y volvió a fallar en Rotherham pero al final acabo acertando siempre. Pasó siete temporadas vistiendo de rojo, con un breve paso por el Notts County, en las que marcó 70 goles en 209 partidos. Goater se había transformado en un delantero de muchas garantías.

Una discusión con Archie Gemmill desenvocó en su marcha del Rotherham. Osasuna intentó fichar a Goater pero el bermudeño quería seguir en Inglaterra, pues ya lo había pasado mal adaptándose a un país en el que se hablaba su idioma como para aprender otro nuevo en España. El Bristol City se hizo con sus servicios y en el día de su debut marcó. Goater era un habitual en el once titular y acabó formando parte del Team of the Year de la tercera división inglesa. El Manchester City, por aquel entonces en la segunda división, vio en los goles de Goater el pasaporte para volver a la máxima categoría del fútbol inglés.

El último día de fichajes del tardío mercado de invierno de 1998 los citizens compraron a Goater por 400.000 libras, un precio bajo por todo lo que iba a dar el bermudeño al City. Los aficionados skyblue no vieron con buenos ojos la llegada de Goater. El nuevo delantero del Manchester City no era un goleador al uso. Con el balón en los pies no era gran cosa y tampoco destacaba en ninguna faceta, simplemente, marcaba goles. Quizás ese era su único talento.

www.manchestereveningnews.co.uk

www.manchestereveningnews.co.uk

Goater debutó a los dos días de fichar por el City pues era una apuesta personal del técnico Joe Royle. En los siguientes siete partidos marcó tres goles pero no pudo hacer nada por salvar un Manchester City moribundo. La tercera división esperaba de nuevo a Goater y al City. El bermudeño no lo podía creer. Había fichado por un club que aspiraba a la permanencia y volvía a la casilla de partida mientras el Bristol City, su ex equipo, subía de categoría. Otra equivocación más en la trayectoria deportiva de Shaun Goater.

En la Division Two defendió con maestría la camiseta del pequeño de Mánchester. En la primera jornada marcó al Blackpool y le endosó un hat-trick al Burnley. Goater finalizó la temporada con 21 goles, incluido uno al Wigan con la mano, que valieron la vuelta del Manchester City a la Division One.

La visión sobre el delantero cambió por completo. La gente supo ver el talento debajo de un futbolista desgarbado y poco ortodoxo. Se convirtió en una pieza fundamental para el Manchester City. Fue básico para Goater la confianza que tenía su entrenador en él: “Hay que mantener la confianza en Goater, va a ser muy buen jugador”.

La temporada 99/00 fue la de la eclosión de Goater. Sus 28 goles sirvieron para que el Manchester City acabara en segundo lugar y consiguiera el ascenso a la Premier League. La cantinela “Feed the Goat and he will score” se hizo habitual en las gradas de Maine Road e incluso su país le dio reconocimiento. En Bermuda se declaró el 21 de junio como el día de Shaun Goater por sus méritos deportivos.

Maine

La llegada del City a la Premier cuatro temporadas después conllevó la formación de un equipo competitivo para mantener la categoría. Llegaron Weah y Wanchope pero Goater se hizo fuerte y resistió la llegada de jugadores contrastados aunque sus registros goleadores bajaron notablemente. Como es habitual en los equipos recién ascendidos fue un temporada muy dura. El City estuvo a punto de conseguirlo pero al final de la temporada quedó marcando el descenso. La vuelta a la Division One era un hecho.

Joe Royle fue destituido y llegó Kevin Keegan, que no estaba para entrenar a un equipo en segunda división durante mucho tiempo. Keegan quería subir inmediatamente a la Premier League y asentarse en la media tabla. El nuevo técnico citizen quería hacer otra limpieza en el equipo y se puso como objetivo vender a Goater al Wolverhampton por casi 1,4 millones de libras. El bermudeño todavía no había disputado ningún partido esa temporada pero cuando se puso el mono de trabajo hizo que Keegan se olvidara de sus intenciones.

Goater quería devolver con goles todo el cariño que le había dado la afición. La temporada 00/01 acabó con el City campeón de la Division One y con Goater como máximo goleador de la categoría con 32 dianas.

Keegan 5

www.dailymail.co.uk

Keegan volvió a olvidarse de Goater pese a ser el máximo artífice del ascenso. Keegan creía que Goater era válido para divisiones inferiores pero que no daba la talla en la Premier League. Así que llegó Anelka para ser el delantero titular junto a Huckerby mientras que Goater pasó un tercer plano. El técnico inglés tenía claro que Goater no tenía sitio en la plantilla así que le pidió que se marchase, además que ya era todo un veterano con 33 años. Sin embargo, Goater hizo caso omiso pues creía que debía tener una despedida sobre el césped y no por la puerta de atrás.

En el último derbi contra el Manchester United en Maine Road Goater demostró que Sir Alex Ferguson y Kevin Keegan se equivocaron al pronosticar que no valía para la Premier League. El bermudeño marcó dos goles al United. Ferguson mascaba chicle. Goater sonreía y le mandaba callar. Además, su segundo gol fue el número 100 con el City.

En el siguiente derbi, ya en Old Trafford, Goater salió del banquillo para marcar a los nueve segundos, todo un record. Aquel día volvió a marcar pero le anularon el gol por manos de Anelka, que fue el asistente de Goater.

www.sport24.lefigaro.fr

www.sport24.lefigaro.fr

Tras su fructífero paso por el City, donde se le otorgó el título de leyenda, se marchó al Reading, que estaba en la Division One. En las siguientes temporadas también jugó para el Coventry y el Southend United. Volvió a su añorada Bermuda para jugar en equipos locales y se retiró en 2010, con 40 años.

La parte azul de Mánchester tiene un día señalado en el calendario: el 21 de junio. Ese día miran atrás, a los recuerdos lejanos de ascensos y descensos cuando era imposible ser campeón de la Premier League. Se acuerdan de Shaun Goater, un delantero extraño pero extremadamente efectivo que sentó las bases de un Manchester City ganador.

Por Héctor Farrés (@hector_fg35)

Héctor Farrés

Me tropiezo con historias peculiares que piden a gritos ser contadas. Vi a Coutinho de periquito. Pertenezco a la "Meravellosa Minoria". También colaboro en VAVEL. Twitter: @hectorfg35

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.