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Cuando el Espanyol viajó en mula por los Andes

Una travesía de locos

Con el comienzo de la temporada oficial los equipos dejan atrás partidos amistosos y, sobre todo, esas tediosas y agotadoras giras por países lejanos que tanto llenan las arcas de clubes y, de forma indirecta, los bolsillos de los jugadores, pero que dejan sus piernas lastradas y el horario cambiado como el de un reloj que atrase… Obligaciones de la mercadotecnia, dicen, esclavismo del fútbol moderno. ¿Moderno? No tanto, que la cosa tiene casi cien años. Y si no lo creen lean, lean esta historia que casi parece sacada de una novela. De una mala, porque ningún escritor rizaría tanto el rizo del argumento…

En el año 1926 el Espanyol (que era aun el Español) tenía un equipo formidable que tres años después acabaría séptimo en la primera Liga de la historia. Un conjunto en el que destacaba Saprissa y, sobre todo, la leyenda mundial que estaba gestando Ricardo Zamora. Quizás por eso los periquitos aprovecharon el verano de aquel 1926 para hacer una gira por América del Sur. Un viaje que hoy se contempla como auténtica odisea llena de momentos para el recuerdo.

El equipo embarca el 4 de junio en el Trasatlántico Princessa Mafalda. Sí, el mismo que apenas un año después naufragaba frente a las costas de Brasil, dejando un saldo de casi 500 muertos. El Titanic del Sur. El del rescate heroico del Alhena. El del suicidio del jefe de máquinas, aterrado por el suceso, el del linchamiento de cuatro oficiales que intentaban escapar con un bote salvavidas dejando atrás mujeres y niños. El de los cuerpos desnudos intentando huir del infierno inclinado. El de Anacleto Bernardi convirtiéndose en leyenda. Ese Princessa Mafalda (que, por cierto, la historia de esta princesa también da para novela).

mafalda

La travesía del Espanyol fue, con todo, más tranquila, apenas un par de semanas en alta mar que los jugadores aprovecharon para relajarse y jugar en el casino de a bordo, ya que las condiciones hacían imposible el entrenar. Cuando llegan a Argentina comienza una gira que llevará a aquellos hombres a disputar un total de 16 partidos (cinco en Argentina, cuatro en Uruguay, tres en Chile, tres en Perú y uno en Cuba) y a vivir aventuras sin fin.

En primer lugar hay que señalar que no solamente había jugadores españolistas en la expedición, sino que el club se había reforzado con hombres provenientes de Osasuna, Valencia, Tolosa o Real Madrid (estos llegarán un mes después). Un equipo formidable que consigue empatar a dos tantos, el 9 de julio de 1926, ante la mismísima selección argentina. De hecho, parece que el poderío del Espanyol era tan grande que los aficionados invadieron el campo para evitar la derrota de su combinado nacional. Todo ello, dicen, bajo la atenta mirada de Carlos Gardel, mito entre los mitos que quedó prendado de ese otro divino que era Ricardo Zamora.

zamora espanyol

Pero si por algo se recuerda esta gira es por las imágenes de futbolistas casi perdidos en los Andes, ateridos de frío mientras intentaban, a caballo, franquear la cordillera. La historia tiene su comienzo en Mendoza, desde donde el Espanyol debe partir a Santiago de Chile para disputar el siguiente encuentro. Pero algo ocurre.

Y lo que ocurre es que los dioses se habían puesto juguetones aquel verano, quizá enfadados por aquellos europeos que venían a quitarles protagonismo. Y entonces, enfurruñados, descargaron una enorme nevada sobre las cumbres andinas. Resultado: trenes paralizados, líneas descompuestas y comunicación casi imposible entre ambos lados de las montañas.

Pero, ay amigo, los contratos son los contratos, y si para cumplirlos es necesario hacerle cosquillas a las nubes…pues bueno, se le hacen… Y entonces los miembros de la expedición españolista se lanzan a subir los Andes, los nevados Andes, a lomo de animal. Algunos, los más afortunados, montarán caballos. El resto, a grupa de mula. Y fue así como el Espanyol se lanza a este dificultoso ascenso, un viaje que, según dicen, los jugadores tomaron con buen humor y que nos dejó estampas inolvidables, como la de Urquizu, poncho y botas sobre un mulo, rostro aterido, nieve a su espalda, en mitad de una inmensidad blanca que parece querérselo tragar…

O tempora, o mores.

Marcos Pereda

Cuento historias que te harán creer en la relación entre Cultura y Deporte. Un día me puse a escribir y creo que no he parado desde entonces.

Twitter: @MarcosPereda2

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1 Comentario en Cuando el Espanyol viajó en mula por los Andes

  1. Hola, podría indicarme si esa foto de la nota es del partido contra la selección Argentina de 1926, gracias

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