Novedades

La dureza del fútbol en la piel de Ewald Lienen

Historia del fútbol alemán

Defendemos la integridad en un deporte de contacto, donde la entrada que debe de ser concebida como sana es el buen argumento para glorificar el respeto. Es evidente que la actitud deportiva debe de mostrarse sobre el tepe, pero la firmeza es necesaria. Es lo natural dentro del fútbol. 

Foto: Dw.de

Pasadas unas décadas, aquello que hoy concebimos como natural serían gestos de ternura para algunos conocedores del fútbol añejo, cuyo calificativo ya le otorga un valor de fortaleza, de haber sobrevivido a golpes. Antes todo era más duro.

No cabe duda que el fútbol alemán por la década de los 80 venía de vivir una de sus etapas más gloriosas, donde se aunaba un talento característico con condiciones atléticas. Por aquel entonces, nadie discutía a Bayern de Múnich o Borussia Mönchengladbach que, además de ser buenos conjuntos, se desollaban la piel sobre el campo. Existía un valor más puro en el fútbol donde todo era concebido como algo físico y donde se sabía que los riesgos se asumían y se cometían.

“El fútbol alemán llegaba en la década de los 80 de haber vivido una de sus etapas más gloriosas y exitosas”.

Entrada aquella década, en la apertura de la temporada 81/82, Otto Rehhagel volvería al Werder Bremen con vistas a quedarse mucho tiempo, pues el club necesitaba un proyecto solvente tras ascender de la 2.Bundesliga en la temporada pasada, lo cual había que ser pragmáticos en juego y directos con los objetivos. El Bayern era dueño y señor del campeonato anterior y el Hamburgo de Horst Hrubesch y Felix Magath se convertía en un digno perseguidor que le tomaría la partida en la esta misma campaña.

En Weser comenzaron las cosas bien. Abrieron la jornada ante el Borussia Mönchengladbach de un iniciado Jupp Heynckes que ya tenía como promesa rutilante a un tal Lothar Matthäus. Ganaron en casa por 2-4 en el Bökelsbergstadion con doblete de Benno Mölmann, de Norbert Meier, que sería su máximo goleador en aquella temporada,  y también de un lateral diestro que pasaría de la gloria a la condena en menos de una jornada, Norbert Siegmann.

Foto: http://bilder.nw-news.de

Foto: http://bilder.nw-news.de

Se dice que Otto Rehhagel es un entrenador que inculca un carácter muy definido a los equipos, que exprime cualquier ápice de virtud de lo que tiene. No sabemos hasta qué punto era ese nivel de exigencia pero aquel Werder Bremen hizo los deberes con nota, aunque uno de sus alumnos suspendió en la segunda jornada.

Era 14 de agosto y el Arminia Bielefeld visitaba el Weserstadion. Quería comenzar con buen pie para no volver a repetir lo de la temporada pasada al rozar el descenso. Mandardus Luca sería el colegiado que pitaría el encuentro, un partido que parecía no tener mucha trascendencia, que solo llegaría a los 20 minutos de paz.

Foto

Foto: Getty

Ewald Lienen, entonces delantero del Arminia, se mostraba como un jugador muy incisivo que buscaba el perfil zurdo para sorprender con su diestra. Siegmann defendía ese lado del campo y estaban llamados a encontrarse. Algunos aseguran, entre ellos el mismo Lienen, que el choque que tendrían ambos no era una mera casualidad.

El delantero del Arminia recibió el balón pero no controló con precisión, cuyo error fue aprovechado por Siegmann para realizar una criminal entrada a la altura del muslo con el “fin” de llevarse el esférico. Lienen quedó tendido en el suelo y observó que en su pierna derecha tenía un corte de 25 centímetros de largo, donde se podían apreciar los mismos tejidos.  La herida se mostraba prácticamente al público, provocada por los tacos de aluminio del defensor.

Foto: www.snipview.com

Foto: www.snipview.com

Ewald, entre sollozos y gritos, se levantó increpando a Rehhagel en vez de a Siegmann, el autor del crimen. Señalaba al técnico del Werder Bremen por las instrucciones que había ordenado sobre su lateral derecho, asegurando que minutos antes del partido había escuchado cómo debían de frenarle”,  más criminal que por lo civil. El árbitro, puestos a impartir justicia ante tal acción, decidió sacar tarjeta amarilla al lateral, lo cual provocaría un devenir de situaciones demasiado convulsas.

“Cuando Lienen vio cómo tenía la pierna tras la entrada, no increpó a Siegmann sino a Rehhagel, el míster del Werder Bremen”.

Mandardus Luca no volvería a arbitrar en la Bundesliga por su grave error. Por otra parte,  Ewald Lienen, desde el hospital en el que se recuperaría a las dos semanas, decidió denunciar a Norbert Siegmann y a Otto Rehhagel por el tribunal civil, fallando éste en la demanda ya que valoraron que el profesional debe asumir que puede correr estos riesgos. “Para mí esa falta fue el símbolo para luchar con éxito contra la brutalidad que había en el fútbol”, declaró Lienen, un jugador que rechazaba cualquier signo de brutalidad en el campeonato, con vistas a proteger la salud de los profesionales.

Foto: ndr.de

Foto: ndr.de

El calvario se focalizó posteriormente en las dos personalidades del equipo de Bremen. Norbert Siegmann fue apodado como “el carnicero” o “Slasher” y los periódicos hablaban, incluso, de intento de asesinato sobre Lienen.  Las críticas populares, no obstante, fueron más alla. “Llegué a recibir amenazas de muerte procedentes de toda Europa. La policía me prestó protección”, confesó.  Él aseveró constantemente que aquella entrada carecía de cualquier intencionalidad.

El que también quedó considerado como culpable, Otto Reahhagel, tuvo que aguantar el aluvión de críticas, llegando a ponerse un chaleco antibalas en el encuentro de vuelta en el estadio Alm de Bielefeld, donde el lateral del Werder  ni siquiera fue convocado para no temer por su vida.

“Otto Rehhagel recibió una lluvia de críticas e incluso se vio obligado a acudir a un partido con un chaleco antibalas”.

La vida de Norbert Siegmann cambió por completo. Duró un lustro más sobre los terrenos de juego, etapa en la que mejoró más sus condiciones técnicas a raíz de la brutal entrada. El agresor, pasado su etapa como jugador en 1986, decidió recorrer el mundo en busca de un significado para su vida, donde encontró en el budismo su rincón para dar perspectiva.

Consiguió la paz tras una charla con Lienen en la que no guardó ningún rencor, creyendo además que “tuvo que pagar por ello cuando le podría haber ocurrido a cualquier defensa”, siempre defendiendo su alegato en contra sobre la excesiva brutalidad en los campos.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.