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Giuseppe Giannini, la historia del Príncipe Romano

La historia del talentoso futbolista de la Roma

Tras perder la final de la Copa de Europa de 1984 contra el Liverpool en su propia casa, la Roma fichó como entrenador al sueco Sven-Göran Eriksson -que había hecho un trabajo notable en el Benfica ganando dos Ligas y una Copa de Portugal- para cambiar la suerte del equipo. El recién llegado, que se encontró con un grupo de grandes jugadores, también quería darle protagonismo a los más jóvenes.

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Entre esos jóvenes futbolistas se encontraba Giuseppe Giannini, nacido en Roma, Italia, el 20 de agosto de 1964. El Príncipe, sobrenombre con el que la prensa le había bautizado por su estilo en el campo, comenzó su carrera en el Almas Roma y pronto llamó la atención de los clubes más importantes de Italia. Finalmente, fichó por los Giallorossi en 1980 por 40 millones de liras, una importante suma de dinero en aquella época para un jugador de tan solo dieciséis años. Su debut en la Serie A se produjo el 31 de enero de 1982 ante el Cesena.

Durante sus primeros años en la Roma, Giannini y sus compañeros pelearon por el Scudetto con el Milan de Sacchi, el Nápoles de Maradona y el Inter de los alemanes Matthäus, Brehme y Klinsmann; pero aunque aquella Roma practicaba un buen fútbol, no ganó muchos títulos. Giannini era muy técnico, poseía una gran visión de juego, era creativo, elegante y no demasiado veloz; un jugador muy completo y capaz de marcar goles con ambas piernas y también de cabeza.

Foto: Weltfussball

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Había rechazado ofertas de clubes tan importantes como Juventus o Milan porque tenía claro que quería acabar su carrera en la Roma, pero a los treinta y dos años, sus diferencias con Franco Sensi, sumadas a algunos problemas que atravesaba la societá, le obligaron a abandonar el club tras quince temporadas un tanto irregulares.

La temporada 96/97, jugó en el equipo austríaco del Sturm Graz, regresando a Italia la temporada siguiente para jugar en el Nápoles durante una campaña paupérrima en la que sólo disputó cuatro partidos. Su último equipo fue el Lecce, donde jugó dos temporadas más antes de retirarse en 1999.

Con la selección italiana absoluta Giannini jugó 47 partidos. En la Euro 88 fue incluido en el once ideal del torneo. El Mundial de Italia 90 le llegó cuando le faltaba algo más de un mes para cumplir los veintiséis años, en el que era, sin duda, el mejor momento de su carrera. La responsabilidad era muy grande porque Italia era la selección anfitriona y además iba a jugar sus partidos en el Olímpico de Roma, su ciudad. El Príncipe jugó muy bien en aquel Mundial. En el segundo partido, Giannini marcó el único gol de la victoria frente a Estados Unidos -uno de los mejores recuerdos que le ha dejado el fútbol. Italia, que llegó eufórica al partido de semifinales ante Argentina -esta vez en el San Paolo de Nápoles-, perdió en una inolvidable  tanda de penaltis con el portero argentino Goycochea como protagonista.

En 1991, Arrigo Sacchi fue nombrado seleccionador de Italia y, aunque probó a muchos centrocampistas, nunca  convocó a Giannini porque consideraba que no reunía las condiciones adecuadas. Giannini, que dio sus primeros pasos como entrenador en el Foggia, en 2004, busca que sus equipos hagan un fútbol combinativo, lo cual es muy lógico si tenemos en cuenta el centrocampista que fue. El 6 de julio de 2013, fue presentado como seleccionador del Líbano, aunque no pudo conseguir la utópica tarea de clasificar a la selección de Oriente Próximo para la fase final de la Copa del Mundo que dará comienzo el próximo 12 de junio.

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