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El álbum de cromos más surrealista de la historia

Contenía dos selecciones que no participaron en la cita

Nunca un álbum de cromos de una gran competición internacional incluyó a equipos que no participaron en ella. Salvo en uno. En 1992 a pocas semanas del inicio del torneo nadie tenía muy claro que equipos iban a disputar la Eurocopa en Suecia y Panini, la empresa responsable por la colección oficial, fue forzada a hacer algo inédito.

Ocho equipos iban a pelear por el cetro europeo en la Eurocopa de Suecia ’92. Pero fueron diez las que conquistaron los sueños de los más jóvenes y todos aquellos adictos a coleccionar los cromos de la competición. Fue un caso único. Nunca un torneo de esa magnitud pasó por esa circunstancia. La colección iba a tener cromos de equipos y jugadores que jamás aterrizarían en Suecia.

Foto: Panini

Foto: Panini

Los problemas para la empresa italiana reconocida a nivel mundial por sus colecciones de cromos habían empezado a finales de 1991. Dos de los países clasificados para el torneo tenían su participación en vilo por cuestiones políticas. En el caso de la C.E.I., la federación italiana se quejaba de que la desaparición de la Unión Soviética –oficialmente desmantelada en 1991– no daba a la nueva federación, creada a toda prisa para el certamen, legitimidad de ocupar su lugar por lo que los italianos reclamaban la plaza. Por otro lado la Guerra de los Balcanes había desmantelado en la práctica a Yugoslavia, uno de los grandes favoritos a alzar la copa, y nadie estaba interesado en participar como equipo único. Los serbios reclamaban para si la plaza pero la UEFA no estaba demasiado interesada en entrar en esa pelea política y barajaba la opción de invitar a Dinamarca, segunda de su grupo.

En el álbum de cromos de la EURO ’92 aparecían diez selecciones, cuando solo participaron ocho

En ese escenario la firma italiana no tuvo más remedio que añadir a italianos y daneses a la colección al lado de los restantes países participantes –la anfitriona Suecia, Francia, Inglaterra, Escocia, Alemania, Holanda y las cuestionadas CEI y Yugoslavia– ampliando la colección a diez equipos. Eso significaba más cromos y muchas dudas a los coleccionadores. Cada equipo tenía derecho a tres folios para los cromos de sus jugadores, seleccionador, logo y foto de equipo. Italianos y daneses contaban solamente con dos páginas por su condición de eventuales participantes. En total eran 261 los cromos en 32 páginas de álbum. Algunos, como el de Roberto Baggio o de Darko Pancev se convirtieron en leyenda porque sus equipos jamás tomaron parte en el torneo. Y ellos tampoco.

Foto: Panini

Foto: Panini

La colección se hizo a lo largo de los meses de invierno y se puso a la venta a pocas semanas del evento, con el conejo Berni en la portada, la única ocasión que la UEFA aceptó repetir mascota de la edición anterior. Por esas fechas ya se sabía que la C.E.I. si tomaría parte igual que Dinamarca en la competición pero era demasiado tarde para volver atrás. Los aficionados a los cromos pudieron así vivir intensamente la competición intercambiando cromos de figuras ausentes para completar el álbum.

El punto de máxima ironía llegó el día de la final, cuando contra todo pronóstico el equipo danés alzó la copa después de batir en la final a Alemania. Eran los últimos en las páginas del álbum, aquellos que nadie creía que iban siquiera a participar a tal punto que no toda la plantilla estaba siquiera reflejada correctamente. Terminaron siendo campeones, una de las mayores fábulas de la historia del deporte que tiene también su intra-historia en el curioso mundo de los amantes de los cromos.

Miguel L. Pereira

Periodista y historiador, apasionado del fútbol desde sus origenes hasta ayer por la noche. Director de @FutebolMagazine y Redactor en Kaiser. Autor de los libros 'Noites Europeias', 'Sonhos Dourados' y 'Kroos: El Maestro Invisible'.
Twitter: @Miguel_LPereira

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