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Duncan Edwards, la historia de una promesa

La trágica historia de Edwards

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Talante, fantasía, entereza, naturaleza, carácter y personalidad son algunas de las cualidades que se le pueden atribuir a este romántico del balón que estaba llamado a marcar una época en el futbol ingles, y quien sabe si en el fútbol mundial. Nunca lo sabremos, pero lo que si es cierto es que nadie escatimaba en elogios hacia esta leyenda a la que los aficionados de los Red Devils aún tienen muy presente 55 años después de su muerte.

Se le  consideraba un futbolista total, de ida y vuelta, con condiciones innatas para la defensa, con incorporaciones letales en ataque y con una capacidad para el liderazgo que dejaba paralizados a sus rivales, y muchas veces, hasta a sus propios compañeros

Debutó en Primera división contra el Cardiff City  en abril de 1953. Posteriormente, en la temporada 1955-56, Edwards obtiene la primera de las dos ligas consecutivas que ganaría con el United. Era un gran equipo el que se estaba gestando, junto a su gran amigo Bobby Charlton  y de la mano de su técnico Matt Busby. En la Copa de Europa de la temporada 1956-57 alcanzaron las semifinales, cayendo ante el histórico Real Madrid de Alfredo Di Stefano y Gento. En su camino consiguieron resultados como el incontestable 12-0 al Anderlecht belga o el espectacular 5-6 que lograron en el cómputo global ante el Athletic de Bilbao. Aquella temporada ganaron la liga sacando 11 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado. El nombre de Edwards empezaba a sonar con fuerza para ser traspasado a Italia, país dominador del mercado de fichajes en aquella época.

Debutó en la selección de Inglaterra con tan sólo 18 años y 183 días el debutante más joven de toda la historia de Inglaterra después de la Segunda Guerra Mundial (récord que después batirían Rooney Theo Walcott)

Bobby Charlton reconoció que Duncan Edwards es el único jugador con el que, incluso a día de hoy, realmente se sentía inferior. “Era bueno con la derecha, bueno con la izquierda, con un extraordinario remate de cabeza y muy sólido en defensa. Era capaz de ponerte un balón a sesenta metros de distancia

Catástrofe de Múnich

La temporada 57/58 parecía poder deparar grandes cosas para los Red Devils, fruto de la madurez que poco a poco iba alcanzando su columna vertebral. El 6 Febrero de 1958 la tragedia escribe uno de los episodios más negros de la historia del fúbol mundial al estrellarse el vuelo 609 de la British European Airways con, según los críticos, el mejor Manchester United de toda la historia a bordo. Fue en el viaje de vuelta de Belgrado hacia Manchester tras el partido de vuelta de los Cuartos de Final de la Copa de Europa, donde los ingleses habían conseguido un resultado global de 5-4 ante el Estrella Roja que les daba el billete para las semifinales ante el AC Milan.

El avión que los transportaba, hizo escala en Múnich. En el despegue, las condiciones climatológicas, sumado a la insuficiencia de potencia de los motores, parecían indicios claros de que era mejor hacer noche en Alemania. El piloto, decidió intentarlo por tercera vez, y el avión no pudo levantar el vuelo, estrellándose contra una casa escorada a un lado de la pista. Siete jugadores, tres miembros del equipo técnico, varios periodistas y pasajeros fallecieron en el acto.

Sólo se salvaron Bobby Charlton , el director técnico Matt Busby  y el portero Harry Gregg. Veintiuna personas murieron en total, entre ellos siete de los Busby Babes. Edwards resultó muy golpeado, había perdido mucha sangre. Se había destrozado el riñón y  falleció tras 15 días ingresado en el hospital de Múnich el 21 de Febrero de 1958 a los 21 años de edad.

Se dice que, a punto de morir en el hospital, Edwards le dijo a Jimmy Murphy  ayudante del mítico entrenador Matt Busby : “¿A qué hora es el partido contra los Wolves? Ese no me lo quiero perder de ninguna forma“.

En Inglaterra se celebró un funeral a la altura de un Jefe de Estado. El Manchester, por su parte, en el programa de su siguiente partido oficial, en la hoja en la que debía venir la alineación de los ‘Diablos Rojos’ no ponía nada, estaba en blanco. Era un tributo a Edwards y el resto de jugadores que perdieron la vida. No era justo que aparecieran otros nombres en el lugar de gente como Edwards .

Jimmy Murphy, el tipo al que Duncan le confesó que quería jugar el siguiente partido, dijo alguna vez: “Con el paso de los años, cuando escuchaba a Muhammad Alí decir que era el más grande, no podía parar de sonreír. El más grande fue Duncan Edwards

Diego Bardanca

Actualmente CD Eldense - Recreativo De Huelva - Real Valladolid - Deportivo De La Coruña. Apasionado del fútbol internacional.
Twitter: @bardanka

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