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Cuando Bielsa atemorizó a la barra brava de Newell’s

El 'Loco' estuvo cerca de detonar una granada

A Marcelo Bielsa no le dicen ‘El Loco’ en vano. La locura hace referencia a ese acto irreflexivo, carente de algún tipo de lógica que nos empuja a realizar actos que, en momentos de lucidez, jamás realizaríamos. Así pues, llega el momento de preguntarse, ¿por qué a Marcelo Bielsa le llaman ‘El Loco’?

Foto: Olé.

Entre las muchas historias que circulan en torno a la figura del técnico argentino, hay una que destaca sobre las demás. Pongámonos en contexto, Marcelo Bielsa, un barra brava enfurecida y una granada de mano. Mucho ha llovido desde que Marcelo Bielsa entrenase a Newell’s Old Boys y se adjudicase el Campeonato de Primera División en la temporada de 1991, para luego sumar a su recién estrenado palmarés el Torneo Clausura. La afición leprosa estaba feliz, el equipo respondía con títulos a una hinchada entregada y Bielsa arrancaba su periplo en los banquillos con buen pie. Quizás por ello, las esperanzas puestas en la  que era la tercera Copa Libertadores que disputaba el equipo eran enormes.

Marcelo Bielsa siempre será recordado como uno de los mejores entrenadores que ha tenido el conjunto leproso. 

Un equipo formado, entre otros, por dos conocidos de la liga española (Eduardo Berizzo y Mauricio Pochettino) que asistió a una de las mayores derrotas del cuadro rosarino en su casa frente a San Lorenzo de Almagro. El marcador reflejaba un resultado impasible. Primero uno, luego otro… Así hasta mostrar un contundente 0-6. Los aficionados asistían a un espectáculo dantesco y observaban cómo su equipo era humillado con el paso de los minutos. El árbitro pitaba el final y el enfado de la barra brava llevó a un grupo de cerca de 20 integrantes a las puertas de la casa de Marcelo Bielsa. Con un trasfondo de gritos e insultos, empezaron a aporrear la puerta del entrenador rosarino. La respuesta fue el silencio. ¿Quién iba a salir a plantar cara a la barra brava?

La puerta continuaba recibiendo golpes, y entonces… se abrió. Al otro lado estaba Marcelo Bielsa, enfurecido y con una granada en la mano. “Si no se van ahora mismo, saco la espoleta y se la tiro”, dijo Bielsa. Se hizo el silencio. Toda la ira y el enfado que la barra brava que mostró al técnico de su equipo se desvaneció en un instante. Bielsa mantuvo la mirada y dio un paso al frente. La locura centelleaba en sus ojos. Era capaz de quitar la espoleta a la granada y lanzarla. Cada paso al frente del técnico rosarino era un retroceder más de los ultras. Nadie podía aguantarle la mirada a Bielsa, todos tenían los ojos fijos en esa granada que llevaba en la mano. Podíamos esperar que saliera con una escopeta, pero nunca con una granada”, contó uno de los hinchas.

Ignacio Vázquez

Productor de Kaiser Football, siempre enganchado a un teléfono móvil. Enamorado de la radio y del oficio de periodista.
Twitter: @ivazquez91

2 Comments en Cuando Bielsa atemorizó a la barra brava de Newell’s

  1. David Esquinas // julio 1, 2015 en 5:48 pm // Responder

    ¿Quién no tiene una granada de mano en su casa? Madre mía… Eso si, con tal de poner en fuga a esos salvajes, cualquier método es válido.

  2. Bielsa es la reflexión, el método, el sentimiento y también la locura del fútbol. Faltan más personajes como él

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