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Colombia ’94. El mejor equipo sepultado por su entorno

La historia de la gran Colombia de los 90

Con el Mundial de Estados Unidos en el horizonte se atisbaba una selección de Colombia poderosa con ganas de completar la obra que había dejado inacabada en el Mundial de Italia ’90. El entrenador de moda en esos momentos, Francisco ‘Pacho’ Maturana combinó hasta la celebración del Mundial de Italia los cargos de entrenador del Atlético Nacional de Medellín y de seleccionador colombiano, para dedicarse después en exclusiva al combinado cafetero.

VALDERRAMA 94

En 1989, año mágico para Maturana y para el fútbol colombiano, Atlético Nacional, con jugadores como Leonel Álvarez, Andrés Escobar o el portero René Higuita –héroe de la final- se proclamaba campeón de la Copa Libertadores, primera vez que un equipo colombiano conseguía el título; y mientras tanto, la selección colombiana se clasificaba para la fase final de un Mundial 28 años después de su única participación, tras apear a Israel en la repesca.

Colombia llegaba al Mundial con el aval de haber disputado una dignísima Copa América el año anterior, con la base de un equipo campeón como Atlético Nacional, y con una serie de estrellas emergentes como Freddy Rincón o Carlos Valderrama. Su juego muy técnico y elaborado comenzaba a ser reconocido, pero el hecho de estar en pleno proceso de formación y su inexperiencia en el ámbito internacional, hacían de su participación un auténtico enigma.

MUNDIAL 90 - COLOMBIA

Tras comenzar venciendo a Emiratos Árabes Unidos por 2-0 y perder contra la potente selección yugoslava por 1-0 llegaban a la última jornada de la liguilla con la obligación de por lo menos empatar ante la selección alemana -que a la postre se proclamaría campeón- para pasar así a octavos de final como mejor tercero. Maturana, amante del fútbol preciosista y de ataque, planteó un partido serio siendo superior a los alemanes en muchas fases del partido. Sin embargo el resultado permanecía inamovible, hasta que en el minuto 89 una combinación entre Matthaüs y Littbarski acababa con un disparo a la escuadra de este último que mandaba a casa en esos momentos a los colombianos. Pero en el descuento alargue iba a suceder lo increíble. Una jugada espectacular del ataque colombiano concluía con un pase antológico de Valderrama que dejaba solo a Freddy Rincón que batía por bajo a Bodo Illgner y metía en octavos a la tricolor. Era el triunfo de una selección que jamás abandonó su estilo. Se hacía justicia y Colombia iba a tener la oportunidad de luchar por pasar a cuartos contra Camerún, equipo revelación del torneo.

El veterano jugador camerunés Roger Milla robó un balón a Higuita para sentenciar a Colombia en el Mundial 90

En un partido muy parejo los 90 minutos ante los africanos acabaron sin goles; en la prórroga el genial Roger Milla adelantó a los leones indomables con un golazo primero y aprovechando más tarde un error histórico de Higuita que avanzado como era costumbre perdió un balón a 30 metros de su portería que aprovechó Milla para poner el 2-0. El riesgo continuo de Higuita avanzado en la salida de balón para dar apoyo a sus compañeros y crear superioridad nunca había sido cuestionado, así que parecía muy ventajista someterlo por ese error. Colombia acortó distancias pero no fue suficiente. Con 2-1 y el tiempo cumplido, cuenta Maturana que gritaba a sus hombres que colgaran el balón para agotar sus opciones, y sin embargo el equipo siguió combinado y tocando de la misma forma que había hecho durante todo el campeonato hasta que el árbitro pitó el final.

Al ir Maturana a pedir explicaciones a ‘Chonto’ Herrera de por qué no habían mandado balonazos al área, el lateral le respondió: “Francisco –refiriéndose a Maturana-, llevamos tres años diciéndonos que toquemos, ¿y me vas a decir que la tire?”, y Maturana reflexiona diciendo que “‘Chonto’ tenía razón, era como traicionarnos a nosotros mismos”. Esta anécdota refleja muy bien la identidad de ese equipo, que a pesar del palo, miraba al Mundial de 1994 con optimismo. Y le sobraban razones.

Colombia iba a llegar a ese Mundial con una generación de jugadores en el cénit de su carrera, ya con la experiencia de haber disputado un Mundial y reforzados con dos jóvenes fenómenos como Faustino Asprilla y el ‘Tren’ Valencia. El equipo es una piña, representan en esos momentos el mayor orgullo de una sociedad colombiana enferma, secuestrada por el narcotráfico y la violencia y para la que el fútbol es la única válvula de escape a la dura realidad. En los años previos al Mundial de Estados Unidos Colombia disputa 26 partidos contra selecciones de nivel y pierde solamente uno. Victorias inimaginables hasta entonces para esta selección que dejó en la cuneta entre otros a Brasil (2-0), México(2-1) o Argentina(2-1).

En la Copa América de 1993, solo el fallo de Aristizábal en el sexto lanzamiento de una fatídica tanda de penaltis ante Argentina le apartó de disputar la final. Mientras en la fase de clasificación para el Mundial, Colombia llegó a la última jornada líder e invicta pero con la necesidad de por lo menos empatar frente a Argentina en el estadio Monumental para no ir al repechaje frente a Australia. Argentina, en cambio, necesitaba ganar para no depender de Paraguay que jugaba en Lima frente a Perú.  En los días previos al partido, que se disputaría el 5 de septiembre de 1993, se iba a ir cociendo un ambiente de crispación máxima por diversas circunstancias. El encuentro llegaba solo dos meses después de que Argentina apeará a Colombia de la final de la Copa América, y a pesar de no necesitar más de un empate para clasificarse el pueblo colombiano suspiraba por una revancha que dejara fuera del mundial a la selección albiceleste.

Foto: Fifa.com || Colombia goleó a Argentina en el Monumental en el '93.

Foto: Fifa.com || Colombia goleó a Argentina en el Monumental en el ’93.

Tres semanas antes, en Barranquilla (Colombia), ya había ganado a Argentina por 2-1, acabando con 33 partidos consecutivos de imbatibilidad del combinado dirigido por Alfio Basile que aseguró tras el encuentro que “habían sufrido provocaciones y todo tipo de desmanes”. Maradona días antes del decisivo partido que se iba a jugar en Argentina ya se había encargado de dinamitarlo declarando que “no se puede ni se debe cambiar la historia. Argentina está arriba y Colombia abajo”, y ‘Cholo’ Simeone, por si el ambiente no estaba suficientemente caldeado desafiaba a los colombianos diciendo que “Argentina aplastará y borrará a Colombia”. La llegada de la selección colombiana al aeropuerto de Ezeiza fue un calvario. Hinchas argentinos se abalanzaban sobre los jugadores colombianos que tuvieron que soportar escupitajos, insultos y hasta puñetazos, incluido un tirón de pelos de un fanático argentino sobre la peculiar cabellera de Carlos Valderrama. En el Monumental no iba a caber ni un alfiler, y periódicos de la época aseguran que por una entrada se llegaron a pagar hasta 45.000 pesetas de la época.

PORTADA EL GRAFICO

La portada de El Gráfico tras la debacle de Argentina

El partido comenzó muy tenso, Valderrama y Simeone se malencaraban, Batistuta no lograba materializar en goles el dominio inicial de una Argentina espoleada por su hinchada, mientras Colombia esperaba su oportunidad. Hasta que en el minuto 41 de partido, una clásica arrancada de Valderrama acabó con un pase en diagonal sobre la incorporación de Freddy Rincón que dribló a Goycochea y adelantó a Colombia en el marcador. Nada más comenzar la segunda parte Asprilla con un golazo aumentó la cuenta. Con 0-2, Argentina se volcó arriba y Colombia, con confianza y con espacios, machacó a Argentina. Rincón y Asprilla de nuevo y el ‘Tren’ Valencia a falta de seis minutos redondearon un 0-5 que pasaba a los anales de la historia, y que se convertía a la vez en el mejor partido que jamás jugó Colombia y en la mayor afrenta jamás infringida a la selección albiceleste. Los más de 70.000 espectadores que abarrotaban el Monumental, incluido Maradona, despidieron con una ovación a la selección cafetera que acababa con seis años de imbatibilidad como local de los argentinos. A los jugadores de Basile les llovieron duros palos de prensa e hinchada durante los días siguientes, a pesar de que el empate de Paraguay en Perú les había clasificado de rebote para la repesca del Mundial de Estados Unidos, a donde acudirían tras vencer a Australia.

El mismísimo Pelé dijo días después que Colombia era favorita para ganar el Mundial que se iba a celebrar el año siguiente. Maturana había conseguido crear una verdadera familia en ese vestuario repleto de jugadores únicos. Acerca de la unión del vestuario el propio seleccionador colombiano afirmaba que “cuando le pegaban una patada a uno le dolía a todos los compañeros. Esa solidaridad nos llevó a grandes cosas. En el 0-5 con Argentina, por ejemplo, Fernando Redondo le dijo a ‘Chonto Herrera’ que lo que él se ganaba nada más le alcanzaba para comprarse unos cigarros, y ahí mismo ‘Chonto’ le dijo lo sucedido a Faustino Asprilla, quien enseguida se le acercó al argentino diciéndole: Redondo quédate quieto que yo gano más plata que tú”.

Colombia iba a comenzar un sueño en Estados Unidos que acabaría en pesadilla. Su debut contra Rumanía no pudo ser peor. La selección rumana sabedora del potencial atacante de Colombia les esperó en su campo, y tras multitud de ocasiones marradas por la tricolor, un contraataque culminado por Raducioiu y una obra de arte de Gica Hagi puso con 2-0 a los rumanos. Valencia acortó distancias, pero de nuevo Raducioiu con Colombia volcada al ataque cerró el partido en otra contra. La derrota fue un revés para Colombia del que ya no se levantó.

El siguiente partido era ante EE.UU. y Colombia estaba obligada a ganar para seguir viva en el Mundial. El día anterior al partido el vestuario conoció la noticia de que un hermano del lateral ‘Chonto’ Herrera había muerto en accidente de tráfico, y el mismo día del partido Maturana acudió llorando al vestuario tras recibir amenazas de muerte a él y a todo el equipo para que no incluyera en el once a ‘Barrabás’ Gómez. Mafias que habían apostado grandes cantidades por Colombia y que querían promocionar jugadores de su región para colocarlos en Europa y así ganar dinero expusieron las amenazas en un televisor para que todos los jugadores las conocieran. ‘Barrabas’ tras este suceso dejaría el fútbol para siempre.

El equipo salió a jugar totalmente desestabilizado, agarrotado y atemorizado. En el minuto 12, en una jugada desgraciada, el central Andrés Escobar -de 27 años y que tenía un acuerdo para fichar por el AC Milan después del Mundial– desvió hacia su portería un centro desde la banda izquierda que acabo en autogol. Colombia fue mejor, tuvo multitud de ocasiones pero el partido acababa 2-1 y quedó eliminada. Diez días después de su autogol, tras una discusión en la que le provocaron y se mofaron de él por el autogol, fue asesinado con seis disparos en la puerta de una discoteca de Medellín. La conmoción en el país fue total. Todos los problemas que tenían arraigados desde hacía tiempo se sobredimensionaban en un personaje público inocente, y la imagen que exportaban al mundo era la de una sociedad enferma escondida tras un enorme equipo de fútbol.

Por eso quizá sea ahora que el pueblo colombiano parece haber recuperado la estabilidad de la que carecía a principios de los años noventa, el momento de creer en una joven generación de futbolistas extraordinarios liderada por Falcao y secundada por futbolistas como James Rodríguez, Jackson Martínez, Guarín, Cuadrado o Pablo Armero, que pueda competir de tú a tú con los mejores países del mundo. Seguro que Pekerman consigue llevar al equipo a donde la sociedad colombiana no dejó llevar a Maturana. Porque como el propio ‘Pacho’ dijo “a Escobar no lo mató el fútbol; Escobar era un hombre del fútbol que lo mató la sociedad”.

Puedes leer este reportaje y muchos más en el Número 28 de Kaiser Football

Alberto Egea

Una volea de Rafter. Una asistencia de Jason Williams. Una celebración del 'Pipo' Inzaghi. Un ataque de Pantani. Y 'John Milner' de Loquillo.
Twitter: @esttoper

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2 Comments en Colombia ’94. El mejor equipo sepultado por su entorno

  1. Tremenda historia la de Colombia. El equipo al que más le ha podido afectar su propio entorno. Espectacular, de verdad

  2. les falto preparacion mental y profesionalismo. tenian un trabuco

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