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Bert Trautmann, de paracaidista nazi a portero de fútbol

El arquero alemán es uno de los grandes ídolos del Manchester City

La Segunda Guerra Mundial dejó tras de sí millones de víctimas, países completos enteramente asolados y varias generaciones de europeos marcadas de por vida, sin embargo, también produjo historias extraordinarias y una de ellas fue la del alemán Bernhard Carl Trautmann.

Bert-Trautmann-Manchester-City

Nacido en Bremen en 1923, era uno de los muchos jóvenes de su generación afines a la idea del nacionalsocialismo que se alistó en la Luftwaffe –la fuerza aérea de la República Federal de Alemania– y durante sus primeros años como militar fue operador de radio en la entonces ocupada Polonia. Luego se trasladó al frente del este y durante tres años sirvió como paracaidista combatiendo al ejército soviético, entonces fue ascendido por sus méritos e incluso fue condecorado con la Cruz de Hierro. Durante su estadía en la ciudad de Kleve sobrevivió a duras penas el implacable bombardeo de los aliados y fue hecho prisionero por el ejército norteamericano. Trautmann logró escapar de ellos pero no logró ponerse a salvo y poco tiempo después volvió a ser apresado por un pelotón británico que lo confinó a un campo de prisioneros en Bélgica y luego lo trasladó a uno en Ashton-in-Makerfield, Lancashire. Allí inició su romance con el fútbol, participaba ávidamente en los partidos que se organizaban entre soldados y prisioneros, y destacaba por su gran condición física y un tenaz espíritu de lucha.

En 1948 fue liberado y rechazó la oferta de ser repatriado, su país vivía momentos críticos tras la caída del nazismo por lo que decidió establecerse en Inglaterra y buscó ganarse la vida como sea, primero como granjero y luego como obrero mientras dedicaba sus tiempos libres a la práctica del fútbol enrolándose al modesto club local St. Helens Town. Con él mostró muy grandes habilidades bajo los tres palos y, a pesar de jugar solo en un campeonato amateur, llamó la atención de varios clubes de la Football League.

En 1948 fue liberado de un campo de prisioneros pero se negó a ser repatriado a Alemania. Se quedó en Inglaterra y, un año después, el Manchester City se hizco con sus servicios

Finalmente, en octubre de 1949 el Manchester City se hizo con sus servicios haciéndole firmar su primer contrato como profesional. Su llegada al club, sin embargo, no fue celebrada, de hecho, originó toda clase de protestas de los hinchas ingleses que no podían entender cómo un nazi condecorado -y parte de un reino de terror que ellos mismos habían vivido entre bombardeos y múltiples crímenes de guerra- se unía a la historia de su equipo. Al principio fue duramente rechazado pero no por mucho tiempo. Como era de esperar, sobre los campos de juego Trautmann brillaba, incluso a pesar del mal período que atravesaba el club, poco a poco fue convenciendo al público, que comenzaba a olvidar su pasado bélico y se rendía ante las magistrales actuaciones del guardameta alemán.

Hasta entonces, si bien sus propios hinchas habían comenzado a aceptarlo no podía escapar del severo rechazo que sufría de todas las demás hinchadas que no se cansaban de insultarlo en cada encuentro y de evocar una y otra vez su historia nazi hasta que en enero de 1950 ocurrió un hecho que cambiaría el escenario para él. El Manchester City, sumido en los puestos de descenso, visitó al Fulham en lo que era su primera vez en la capital inglesa. El favoritismo del equipo londinense era total y se preveía una contundente goleada pero la enorme figura del guardameta citizen apareció imponiéndose incluso al ensordecedor público que no le daba tregua alguna y tras una y otra espectacular atajada salvó el honor de su equipo que perdió tan solo por un gol. La memorable actuación que realizó impactó tanto a sus compañeros como a sus adversarios que tras el pitido final lo homenajearon aún sobre el campo de juego. Este gesto conmovió tanto a los asistentes del Craven Cottage que de pronto el estatus de Trautmann cambió en Inglaterra. Ya no era más el alemán ex militante del Tercer Reich que osaba presentarse en escenarios ingleses, sino el heroico arquero del Manchester City que era figura de un club con muy poco éxito por entonces. Aquella temporada descendió pero un año después consiguió el ascenso y comenzó a forjar su propia leyenda en la Liga Inglesa.

En 1956 llegó a la final de la FA Cup, un año antes también lo había hecho perdiendo ante el Newcastle United y se había convertido en el primer futbolista alemán en llegar a tal instancia de dicha competición. Su equipo enfrentaba al Birmingham City que había realizado una gran campaña y llegaba como favorito pero en el desarrollo del encuentro los citizens lograron obtener la ventaja de 3 a 1 con goles de Joe Hayes, Jack Dyson y Bobby JohnstoneNoel Kinsey había descontado para el Birmingham City– y en la recta final aguantaba la embestida de su rival que buscaba acortar la distancia, entonces sucedió lo que lo elevaría para siempre al estado de héroe para todos los hinchas citizens. Trautmann salió a cortar una incursión hacia su arco del delantero Peter Murphy y la rodilla de éste impactó violentamente con su cuello causándole el dislocamiento de cinco vértebras y la fractura total de una de ellas. Debió haber abandonado la cancha y ser trasladado de emergencia a una clínica pero ajeno a su propio estado y aun pesar del intenso dolor que debió haber sentido decidió continuar jugando los últimos 15 minutos que restaban del partido poniendo en riesgo su vida de recibir algún otro mal golpe. Terminó completando una espectacular actuación y ganó aquella copa, el único título que logró durante su permanencia en el club de 15 años.

El gran nivel que mostró y el heroico episodio que protagonizó en aquella final fue mérito suficiente para ser elegido por la FWA –Football Writers’ Association– como el mejor jugador de la temporada en Inglaterra, convirtiéndose así en el primer arquero en obtener la mención del FWA Footballer of the Year y en uno de los únicos cuatro que la ganó en la historia hasta hoy junto a Gordon Banks, Pat Jennings y Neville Southall.

Bert Trautmann se lleva la mano al cuello al término de la final de la FA Cup

Bert Trautmann se lleva la mano al cuello al término de la final de la FA Cup

La lesión que sufrió lo mantuvo alejado de la práctica futbolística durante la siguiente temporada, retornó para la de 1957/58 y permaneció regular con su equipo hasta 1964 aunque, valgan verdades, su extraordinario nivel se vio mermado y nunca volvió a encontrar su mejor forma, aquella con la cual había destacado como un gran cancerbero de excelentes condiciones en el mano a mano, una muy particular forma de efectuar las salidas con un saque muy largo con el brazo generando veloces contragolpes y especializado en atajar penales tapando casi el 60% de todos los que le cobraron en contra durante su carrera. Aun así, tras completar 545 partidos con los citizens elevó su figura a un nivel legendario y se convirtió en el mejor arquero de la historia del Manchester City hasta el día de hoy, incluso delante del muy recordado Frank Swift, justamente el arquero al que debió suplir por retiro y que había brillado en los 40’s.

El nombre de Bert Trautmann quedará siempre ligado al de grandes porteros alemanes como Sepp Maier, Oliver Kahn o Toni Schumacher

Nunca pudo representar a Alemania internacionalmente y es por ello que probablemente su nombre no sea tan común al mencionar a las más grandes figuras de aquel país, al menos no en la categoría de otros nombres bañados en la gloria internacional como Sepp Maier u Oliver Kahn, pero su dimensión como futbolista no lo ubica muy lejos, seguramente al mismo nivel o en la misma liga de otro gran arquero alemán, Toni Schumacher. En 1953, Trautmann se reunió con el entonces seleccionador nacional germano, Sepp Herberger, y éste le explicó las implicaciones políticas que le impedían convocarlo, solo era posible si es que regresaba a su país a jugar en la Liga Alemana, lo cual no era una opción para él. Entonces era el mejor guardameta de su país sin lugar a dudas pero por este motivo no pudo asistir a la Copa Mundial de 1954, la de ‘El Milagro de Berna’, perdiendo la oportunidad de proclamarse campeón del mundo. En su lugar atajó el arquero del Fortuna Düsseldorf, Toni Turek.

Alguna vez Lev Yashin, el legendario arquero soviético, se había referido a él como su par entre los mejores guardametas del mundo y algo más de una década después el considerado el mejor arquero inglés de todos los tiempos, Gordon Banks, lo citó como una de sus principales influencias en su estilo de juego. En el 2004 fue condecorado con la medalla del Orden del Imperio Británico en función a haber creado la Fundación Trautmann, ente que tiene como fin el promover la deportividad y el intercambio de diversos programas entre jóvenes y futbolistas amateur de Alemania y Gran Bretaña. Un año después fue incluido en el Salón de la Fama del Fútbol Inglés.

José Miguel Zapata

Twitter: @Glavisted

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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