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Cuando Atlético Nacional conquistó Sudamérica

La historia del conjunto colombiano que conquistó la Copa Libertadores de 1989

El fútbol colombiano buscó durante la década de los 80 reinar en el continente de la mano de América de Cali. Sin embargo, los diablos rojos cayeron en tres finales consecutivas y entonces surgió Atlético Nacional para ser el primer club del país cafetero en conquistar la Libertadores. Fue en 1989 y lo logró tras una agónica tanda de penaltis.

Foto: El Tiempo


La etapa dorada del cuadro verde se inició en 1987, cuando los altos cargos del club eligieron a Francisco Maturana para que se sentara en el banquillo. Un año más tarde, el equipo quedó primero en su torneo Apertura y tercero en el Finalización. Con ello se clasificó para el octogonal junto a Millonarios, América de Cali o Santa Fe. En esa competición, sumaron 24,50 puntos y, aunque terminaron segundos por peor diferencia de goles que Millonarios, obtuvieron un billete para la Libertadores de 1989.

Por entonces el plantel de los verdolagas era completísimo. En portería, el excéntrico pero ágil, elástico y espectacular guardameta Higuita y en defensa Luis Fernando Herrera, lateral diestro muy físico, de buena técnica y enorme profundidad por banda; Luis Carlos Perea, un central robusto y pegajoso en la marca y Andrés Escobar, zaguero de gran técnica, frialdad, seguridad y liderazgo. En el centro del campo destacaban Leonel Álvarez, medio defensivo recuperador, de gran pundonor y buen dominio del cuero y Alexis García, un creador de juego talentoso, sutil y muy eficaz en el pase, mientras que arriba figuraba John Jairo Tréllez, un delantero rápido y con mucho olfato de gol. Además, a principios de año, se fichó a Albeiro Palomo Usuriaga, un ariete espigado (1,96m), muy potente, veloz, fino en la definición y hábil en el regate, con las cuales llegó a tener  actuaciones magníficas en la Libertadores.

Foto: Terra

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Maturana dotó al equipo de una identidad y un estilo que dio a Colombia un reconocimiento en todo el panorama futbolístico. Con once criollos supo competir al nivel de las mejores escuadras sudamericanas dejando de ser un conjunto de los de segunda fila. Su juego parecía ser inocente e inocuo pero acababa por enamorarte.

La competición les deparó una liguilla en la primera fase con Millonarios y los ecuatorianos de Deportivo Quito y Emelec. Los tres primeros partidos los jugaron lejos casa en apenas ocho días pero lograron sacar un empate a uno en todos ellos, marcando Higuita de penalti ante sus compatriotas en Bogotá y, también, a Deportivo Quito en el estadio Olímpico de Atahualpa. La segunda vuelta la inició con una dura derrota ante Millonarios que tuvo, en Iguarán, a su ‘killer’. Rápidamente se rehicieron. Tras doblegar a los dos cuadros ecuatorianos en su feudo, acabaron segundos en la tabla.

Usuriaga fue el máximo goleador del equipo verde en el torneo con siete goles.

En octavos se vieron las caras con Racing de Avellaneda, a quienes superaron por un global de 3-2, después de vencer en Medellín por 2-0 y caer en suelo argentino por 2-1. En cuartos tocó una piedra muy dura en el camino que ya conocían, Millonarios. Los azules les tenían tomada la medida tanto en el campeonato doméstico como en aquella edición pero, en esta ocasión, Atlético Nacional demostró más cuajo. Una diana de Usuriaga les dio ventaja para la vuelta, donde Carlos Estrada igualó la eliminatoria pero sería un gol de Tréllez el que certificara el pase de los verdolagas a semifinales.

Foto: Marca

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Se encontraban a dos pasos de la final pero antes tenían que imponerse a Danubio. Los charrúas con Polilla Da Silva, Rubén Pereira o Gustavo Dalto consiguieron un empate a cero en Montevideo. En el Atanasio Girardot de Medellín, los pupilos de Maturana culminaron un partido antológico. Seis tantos, cuatro de ellos de un inspiradísimo Usuriaga, catapultaron a Atlético Nacional a la primera final de la Libertadores de su historia.

El adversario fue un Olimpia de Asunción paraguayo con Luis Cubilla de entrenador y Raúl Amarilla, Gustavo Benítez o Vidal Sanabria como grandes figuras. Su recorrido hacia la final no había sido sencillo y en octavos y semis eliminaron a Boca Juniors e Internacional de Porto Alegre, por penaltis respectivamente.

La ida en Asunción fue el 24 de mayo y terminó con una victoria local por dos goles de diferencia gracias a los tantos de Sanabria y Bobadilla. Los colombianos no tuvieron su mejor noche y regresaron a su país con la final cuesta arriba. Pero una semana más tarde se desquitaron e igualaron la eliminatoria a los 65 minutos, después del tanto en propia puerta de Miño y de Usuriaga con la cabeza.

El duelo decisivo frente a Olimpia tuvo como sede El Campín y no el habitual Atanasio Girardot por cuestión de aforo.

El marcador permaneció inalterable y el título se decidió desde los once metros en una tanda para el recuerdo. Atlético Nacional marcó los tres primeros y Olimpia había fallado el primero por mediación del arquero Almeida. Sin embargo, Alexis García erró y tras transformar Higuita y Raúl Amarilla el quinto de cada equipo, continuaron los lanzamientos. Fue en ese instante cuando Higuita echó el candado en su puerta y se convirtió en un gigante bajo palos. Paró los siguientes cuatro disparos aunque sus compañeros Felipe Pérez, Gildardo Gómez y Luis Perea tampoco estuvieron afortunados. Tuvo que ser el cuarto jugador Leonel Álvarez el que tras chutar a la derecha de Almeida anotase el tanto más importante de la historia de Atlético Nacional. Los verdolagas eran así campeones de la Libertadores.

Unos meses más tarde y representando al continente, viajaron a Tokio para disputar la final de la Copa Intercontinental frente al AC Milan de Sacchi, Baresi, Maldini o Van Basten. Tras unos 90 minutos muy tácticos, se llegó a la prórroga y cuando todo parecía encaminado a los penaltis apareció Evani para batir a Higuita con un tiro libre y dar el triunfo y el título a los italianos.

Aquel magnífico conjunto que hizo historia en su país también estuvo lamentablemente salpicado por el narcotráfico, la extorsión y la muerte. Existen comentarios y testimonios que relacionan a Pablo Escobar con el triunfo de la competición. El narcotraficante, que presenció en vivo la final en Bogotá ante Olimpia, parece que pronunció antes del partido la siguiente frase: “Nacional gana o todos mueren”. Pudo amenazar de muerte al trío arbitral y a los futbolistas paraguayos en caso de victoria del cuadro franjeado. Además, años después, Andrés Escobar, Palomo Usuriaga y Felipe Pérez, tres de los héroes que levantaron el gran trofeo, fueron asesinados a balazos entre 1994 y 2004.

Alberto Cosín

Apasionado del fútbol internacional de todas las épocas, especialmente las más antiguas. También colabora en el magazine de Martí Perarnau. Organizador de eventos.
Twitter: @AlbertoCosin

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