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Atalanta, de la Serie B a la gloria en Europa

La gesta del equipo italiano por Europa

Bérgamo es una ciudad perdida en esos relatos fascinantes de la Italia renacentista a medio camino de ningún lugar. A lo lejos uno puede anticipar la respiración helada de los picos de los Alpes y puede que algún sonido proveniente de La Scala llegue disfrazado por el aire. Sobrevivir bajo el peso emocional de dos vecinos tan imponentes como la cordillera y la ciudad de Milán nunca ha sido tarea sencilla. En el futbol como en la vida misma, a la Atalanta le ha tocado buscarse su sitio en la historia. Lo logró de la forma inesperada. A partir de la Serie B intentó asaltar a la Europa del futbol. Como un mito griego, casi lo logró. 

Pl 20 de abril de 1988 el mundo del fútbol europeo no tenía ojos para  San Siro. Por una vez, por lo menos, el centro de la atención de los afcionados a las noches europeas se desplazaba unos kilómetros hacia el este. Si, en la capital lombarda estaba el flamante AC Milan, a punto de consagrarse campeón italiano con Arrigo Sacchi al frente. Y el viejo Trapattoni estaba preparando la versión germana del Inter que volvería a ser campeón después de más de 15 años. Pero en ese fin de tarde primaveral, todos estaban pendientes de su pequeño y modesto vecino de Bérgamo.Toda Europa miraba con admiración a esa memorable Atalanta. Un equipo que estaba a punto de hacer historia, ser el primer equipo a disputar una final europea estando en la segunda división de su liga nacional. Una gesta sin precedentes que al final nunca tuvo lugar.

El Atalanta tuvo que compaginar el duro ascenso a la máxima categoría italiana con su transcurso en la Recopa de Europa. Su objetivo, medirse a un Ajax imperial.

El conjunto de Bérgamo llegó al partido de vuelta de las semifinales de la Recopa con un 2-1 en contra en el marcador. El resultado volvió a repetirse bajo el cielo azul oscuro de la ciudad medieval y fue otro modesto club europeo, el KV Mechelen, el que terminó logrando la hazaña de clasificarse para una final inédita que, a la postre, terminaría ganando. Los italianos habían sido eliminados pero no derrotados. Lo suyo era para olvidar jamás. Nadie lo esperaba cuando el 23 de agosto, casi un año antes, el conjunto se midió a los galeses del Merthyr Tydfil. El equipo volvió de Gales con una derrota por 2-1 y con la certeza de que la prioridad del club tenía que ser el retornar a la Serie A. Su presencia en la segunda competición más importante del Viejo Continente era cosa de la fortuna. Los neruazurri habían descendido ese mismo año y solo el hecho de haber disputado y perdido la final de la Copa de Italia en mayo de 1987 contra el Napoli de Maradona, que logró ese año un histórico doblete, les permitía jugar Europa por segunda vez en su historia.

Emiliano Mondonico no tenía en sus filas a grandes figuras del Calcio en una era en el que la Serie A era, sin duda, la más poderosa liga del mundo. Su jugador más importante era el imponente sueco Glenn Stromberg que compartía vestuario con un veterano de mil batallas como Cesare Prandelli, y que acababa de cumplir su ciclo de vida deportiva. Había fichado en 1978 por la Atalanta, después de pasar su formación en el vecino Cremonese y de jugar seis años con la camiseta de la Juventus, volvió a casa, a Bérgamo.

Foto: mondocalciomagazine.it

Foto: mondocalciomagazine.it | Glenn Stromberg, pieza clave en el Atalanta

Entre los dos, el Atalanta tenía la experiencia y el talento para luchar por la promoción a la Serie A pero nadie se esperaba algo memorable en Europa. La precoz eliminación en la Copa de Italia en la fase de grupos, como se disputaba por entonces, la primera ronda de partidos – a manos de la Sampdoria y del Torino – no era un buen presagio, pero el año terminó siendo memorable. Tras la derrota en tierras británicas, los italianos contestaron con una remontada en Bérgamo que significaba la comodidad para octavos de final de la Recopa. Ahí, el equipo de Mondonico volvió a obrar una gesta a domicilio después de perder en Creta contra el OFI por la mínima. Estábamos en pleno invierno y la escuadra seguía viva en la competición a la vez que mantenía el liderazgo de la Serie B en una lucha intensa con la Lazio, el Bologna y el Lecce.

Fue entonces cuando las prioridades empezaron a cambiar, como si desde la colina donde duerme el castillo señorial de Bérgamo se pudiese ver al fondo algo más que tinieblas y niebla. El 2 de mayo del 1988 el Atalanta disputó su primer partido europeo de ida en casa. Era todo un ejercicio de exigencia y los locales lo superaron con creces ganando por 2-0 al Sporting de Lisboa. Una exhibición de autoridad inesperada de un equipo que no dejaba de ser de Serie B en la práctica. Quince días después, en el estadio de Alvalade en Lisboa, los nerazurri no flaquearon y mantuvieron un empate en el marcador que era más que suficiente para seguir adelante en la competición. Rumbo a semis. Rumbo a la puerta grande de la historia de las noches europeas.

Emiliano Mondonico se convertiría en un entrenador muy capaz en los banquillos italianos. Años después, realizaría una de las grandes gestas con el Torino. 

El esfuerzo de la campaña tuvo sus consecuencias. Líder a lo largo de casi toda la campaña, el Atalanta fue tropezando en la tabla de la Serie B y con pocas jornadas para terminar la clasificación había bajado a la cuarta posición, la última que daba la promoción a la Serie A. El objetivo de la temporada estaba en riesgo pero el sueño europeo hablaba más alto. La derrota en Mallines no supuso un drama teniendo en cuenta las remontadas logradas en la vuelta de casi todas las eliminatorias anteriores. La ciudad se despertó ese 20 de abril con los ojos puestos en Estrasburgo y esa final contra el campeón el título, el Ajax de Cruyff y Bergkamp.

Atalanta vs. Machelen en semifinales de Recopa de Europa

Atalanta vs. Machelen en semifinales de Recopa de Europa

El gol de Stromberg en Bélgica ante el Mechelen podía hacer la diferencia de cara al segundo partido de la eliminatoria cuando Garlini, de grande penalidad, igualó la contienda en el primer tiempo. En el descanso, el Atalanta estaba la final pero la segunda parte de los belgas fue demoledora y el equipo donde militaba el padre de la tenista Kim Clijsters, remontó el partido. Veinte días después lograría el último título europeo para el fútbol belga. La resaca de una derrota europea lógica pero dolorosa fue compensada con un sprint final decisivo en la Serie B que supuso el regreso a la Serie A.

La gesta de los de Bérgamo jamás se olvidó aunque el equipo nerazurri volvió en los años siguientes a Europa gracias a sus buenas temporadas en la Serie A. En el 91 estuvo a punto de emular el memorable año del 88 llegando a los cuartos-de-final de la Copa UEFA, donde terminaron eliminados por el Inter (que a la postre ganó la final a la Roma en lo que era, en efecto, la era más italiana del futbol europeo).Fue su última participación en Europa y en las competiciones domésticas el equipo volvió a perder la categoría en 1994. Desde entonces se ha transformado en un equipo de idas y venidas. En unos de esos viajes por la vieja Italia del fútbol seguro que alguno pasa las horas en autobús contando a los tifosi más jóvenes cómo fueron esas noches de sueños europeos y mitos que nunca lograron cumplirse.

Miguel L. Pereira

Periodista y historiador, apasionado del fútbol desde sus origenes hasta ayer por la noche. Director de @FutebolMagazine y Redactor en Kaiser. Autor de los libros 'Noites Europeias', 'Sonhos Dourados' y 'Kroos: El Maestro Invisible'.
Twitter: @Miguel_LPereira

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