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Ali Dia, licencia para engañar y llegar a ser futbolista

Uno de los jugadores que más ha estafado a los clubes

Ni la estafa del Fórum Filatélico puede superar, tampoco igualar, el engaño que orquestó un buen hombre de Senegal. Internet estaba en pañales y Google solucionaría el planeta años más tarde. Si querían hacerlo te engañaban, así de simple. Ali Dia se la coló al Southampton.

Foto: Fox Sports

Bienvenidos al mundo real. Decía Rousseau que “el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad le corrompe” y desde que Cristo abrazó la cruz ha habido numerosas muestras de mezquindad de todo tipo. La gente si puede colártela, te la cuela: ese caniche toy que no es toy, ese billete que no es legal y ese futbolista que no ha visto una pelota es su vida.

Ali Dia representa a esa alimaña de mala fe. Otra dimensión futbolística paralela por la que llegaron los kaijus de Pacific Rim. Dia es el origen de la figura del ‘troll’, el espejo en el que se miró Anna Allen. De Dakar a la Premier League con escala imaginaria en el PSG.

Matt Le Tissier definió al jugador senegalés como si “Bambi corriera sobre un campo de hielo”. 

En 1996, la enfermería del Southampton estaba abarrotada de futbolistas. Graeme Souness, el entrenador de los ‘Saints’, necesitaba urgentemente algún recambio para rellenar tanto hueco en la parcela ofensiva. No podía fichar porque el mercado de fichajes estaba cerrado, por lo que un contrato de prueba iba a ser la solución a sus males.

Foto: Getty

Foto: Getty

El famoso George Weah llamó personalmente a Souness para darle la solución defenitiva: su primo Ali Dia. El jugador rossonero explicó al técnico del Southampton que su primo se había quedado sin contrato en el PSG y que había sido internacional con Senegal. Souness estaba tan excitado por la buena nueva que ni se le pasó por la cabeza que Weah era liberiano y Ali Dia senegalés. Trato hecho.

Aquel fichaje no pintaba bien. ¿George Weah solucionando el problemón del Southampton? Ni hablar. La argucia de Ali Dia consistía en engatusar a un amigo para que se hiciera pasar por el astro liberiano y llamar a la puerta de un necesitado Southampton. Una vez llegados a la fase tres el plan era simple: aguantar la estafa todo lo que pudiera.

Foto: Imago | George Weah

Foto: Imago | George Weah

Dicho y hecho. El partido de reservas que iba a servir de tanteo para Ali Dia no se disputó por el mal estado del césped. El Creador echaba una mano al bueno de Dia. La treta surtía efecto al mismo tiempo que el agobio de Souness aumentaba. En una decisión tan loca como entendible convocó a Ali Dia para el partido contra el Leeds. Para algo lo había fichado, ¿no?

Los tiempos de bonanza para el senegalés estaban a punto de llegar a su fin. De aquel día no pasaba. Matt Le Tissier se lesionó y Souness dio la alternativa a Ali Dia. El Victor Lustig negro saltó al campo como si una gacela campa por la sabana. Ligero esprín al entrar, camiseta con el ‘33’ por dentro y a ver qué diablos pasa.

Foto: Proyectopremier

Foto: Proyectopremier

Lo que pasó fue bochornoso. Ali Dia atacaba cuando se debía defender y defendía cuando se tenía que atacar. No sabía dónde se tenía que posicionar ni a quién cubrir. Ni siquiera sabía qué era aquello redondo que entró dos veces en la portería del Southampton. Le Tissier calificó aquella tarde gloriosa como “ver a Bambi correr sobre el hielo”.

El ridículo de Ali Dia no pasó desapercibido para Souness -no como los más de mil kilómetros que separan Senegal de Liberia- y lo cambió a los 43 minutos de actuación magistral. Ali Dia hizo acopio de su vergüenza torera y desapareció de la faz de la tierra. A día de hoy sigue en paradero desconocido.

Héctor Farrés

Me tropiezo con historias peculiares que piden a gritos ser contadas. Vi a Coutinho de periquito. Pertenezco a la "Meravellosa Minoria". También colaboro en VAVEL. Twitter: @hectorfg35

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