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La historia que hay detrás de la primera Eurocopa de España…

Cuatro años antes no jugó los cuartos por motivos políticos y cayó eliminada

El Mundial de Chile 1962 había supuesto un fracaso para la Selección española y dos años después en el horizonte estaba la II edición de la Eurocopa de Naciones ideada por Henri Delaunay. Hubo profundos cambios tanto en la parcela técnica como en la lista de futbolistas con el objetivo de alcanzar una fase final que tuvo como sede suelo hispano. Aún con sufrimiento se llegó y se ganó.

Foto: Mundo Deportivo

El presidente de la Federación Española de Fútbol, Benito Picó, aguantó en su cargo tras el Mundial pese a las críticas y su primera decisión fue dar las riendas del conjunto nacional a José Villalonga. El técnico cordobés había triunfado en los dos equipos de la capital, Real Madrid y Atlético de Madrid, y también lo iba a conseguir en el combinado español. Para ello, rejuveneció el plantel aunque en un principio no recibiese el visto bueno de periodistas y aficionados.

La primera eliminatoria de la clasificación fue ante Rumania en noviembre de 1962, sin tiempo para realizar pruebas o ensayos. De los convocados en Chile se cayeron Di Stéfano, Gracia, Carmelo Cedrún, Echeberría, Santamaría, Vergés, Garay, Luis Suárez, Araquistaín, Segarra, Puskas, Eulogio Martínez, Peiró y Luis del Sol. En algunos casos fue por edad y en otros como por ejemplo Del Sol, Peiró y Luis Suárez fue por jugar fuera de España. En total 14 futbolistas que fueron sustituidos por Vicente y Amancio del Real Madrid, Calleja y Glaría del Atlético de Madrid, Fusté del F.C. Barcelona, Paquito del Real Oviedo, Guillot del Valencia o Veloso del Deportivo de la Coruña. De ellos seis que hasta entonces no habían sido internacionales (Amancio, Glaría, Fusté, Paquito, Guillot y Veloso).

El proceso de renovación del equipo español tras el Mundial de Chile resultó fundamental para la conquista del torneo

 El choque de ida ante los rumanos se disputó en el Santiago Bernabéu. El cuadro español marcó muy pronto y el partido se convirtió en un trámite. El delantero Guillot culminó una tarde extraordinaria con un triplete y la Selección se impuso por 6-0. En la vuelta en Bucarest los locales salieron al ataque y en diez minutos mandaban en el marcador por 2-0. España había saltado al campo relajada y lo pagó en una primera parte donde estuvieron muy desafortunados. El descanso sentó bien a los pupilos de Villalonga y en el segundo acto dominaron el juego aunque sin crear excesivo peligro. Sin embargo un penalti por mano de Rodri dio alas a los rumanos que ganaban 3-0 a falta de media hora. Cinco minutos más tarde Veloso se zafó de varios contrarios y superó al arquero rumano, llevando la tranquilidad al banquillo de Villalonga. El resultado no se movería más y con el 3-1 España avanzó de ronda.

espana 1964 - foto solofutbol. cl

En octavos de final esperaba Irlanda del Norte, combinado al que unos años antes se ganó con rotundidad en un amistoso. En esta ocasión las cosas no iban a ser tan sencillas. En la convocatoria para la ida estaba Carmelo Cedrún, que no volvía desde el Mundial y Félix Ruiz del Real Madrid o Morollón del Real Valladolid que dispondrían de minutos. El partido se celebró en San Mamés y la actuación de la Selección fue paupérrima. Numerosos fallos y errores en la entrega, un equipo sin orden y algunos jugadores lejos de su mejor forma fueron las claves de la igualada final. Amancio anotó mediada la segunda parte, pero el jarro de agua fría en forma de gol de Irvine en el minuto 76 hizo que España tuviese que jugársela en Belfast.

Para ese duelo Villalonga prefirió a gente experimentada y veterana y volvió a confiar en Peiró y Luis Suárez. En la portería se situó Pepín, guardameta del Real Betis que debutaba y lo haría brillantez. El plan hispano se basó en una mezcla de contraataque y bloque defensivo compacto. En los primeros minutos Pepín intervino con éxito en varias acciones mientras España esperaba su ocasión. Al intermedio se llegó sin goles y tras la vuelta de los vestuarios se vio a otra Selección. Los locales acusaban el cansancio y los españoles empezaron a ganar terreno. En el minuto 65 un excelente pase en largo de Del Sol tuvo destinatario a Gento que con su rapidez se internó en el área y con un tiro cruzado fusiló a Hunter. En los últimos instantes Pepín y la defensa formada por Rivilla, Olivella y Reija pusieron el cerrojo al marco y con una victoria por la mínima España superó la dura prueba de Belfast.

Foto: ilcatenaccio.es

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En la última ronda antes de la fase final el adversario fue la otra Irlanda. Apareció en escena Iríbar que debutaría y Marcelino o Lapetra que volvían tras algunas convocatorias ausentes. En el Ramón Sánchez Pizjuán el equipo completó su mejor partido de toda la calificación y se ganó con gran superioridad. Marcelino y Amancio en dos ocasiones y Fusté marcaron para España en un choque que concluyó 5-1. La vuelta era un trámite y de ello se aprovechó el extremo cántabro Zaballa, que se estrenaba con la zamarra roja al ocupar la vacante de Amancio. Pese a su pequeña estatura superó a los defensores irlandeses y de cabeza certificó el pase de España con dos nuevos tantos.

En semifinales los hombres de Villalonga se vieron las caras con Hungría en el Santiago Bernabéu. Los magiares habían dejado atrás su generación de oro pero continuaba teniendo un cuadro formidable en el que se encontraban Florian Albert, Ferenc Bene, Lajos Tichy o Sandor Matrai. Mientras que España después de no encontrar un once fijo en meses logró formar una alineación que ya no cambiaría el resto del torneo. Iribar estaba en el marco, Rivilla, Olivella y Calleja en la zaga, Zoco y Fusté en la media y Amancio, Pereda, Marcelino, Súarez y Lapetra en el ataque.

Foto: lagaleriadelfutbol.blogspot.com

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El choque comenzó a las 20:00 de la tarde en un coliseo capitalino con casi 35.000 espectadores. Luis Suárez tomó la batuta del conjunto hispano y la Selección dominó la primera mitad. Fruto de ese dominio Pereda hizo el 1-0 a poco del descanso después de aprovechar un magnífico centro de Suárez. Sin embargo en la segunda parte los españoles acusaron la fatiga y el calor reinante y Hungría fue ganando terreno. El guardameta vasco Iríbar repelió algún ataque magiar pero en el minuto 87 no blocó un balón con seguridad y Bene envió el cuero a la red. El duelo se iba a la prórroga. En el tiempo extra la afición apoyó a su Selección y lo llevó en volandas al triunfo. Lapetra y Fusté se echaron el equipo a las espaldas y España cercó la portería defendida por Szentmihalyi. Aún así el gol se hizo esperar y no se produjo hasta el minuto 115. El extremo Lapetra sacó un córner, Fusté remató y a continuación Amancio cambió la dirección del cuero poniéndolo lejos del arquero magiar. El Santiago Bernabéu estalló de alegría celebrando el acceso a la final.

Por el otro lado del cuadro la URSS y Dinamarca se enfrentaron en el Camp Nou para dilucidar al rival de España en la lucha por el trono europeo. La contienda tuvo poca historia y los soviéticos derrotaron a los daneses por 3-0 con tantos de Voronin, Ponedelnik e Ivanov. La final se celebró en el Bernabéu el 21 de junio de 1964 con el equipo español vistiendo de azul y la URSS con su clásico uniforme rojo. Los soviéticos eran vigentes campeones y entre su elenco de fabulosos futbolistas brillaban Lev Yashin e Igor Chislenko del Dínamo de Moscú, Albert Shesternyov del CSKA, Valentin Ivanov del Torpedo de Moscú o Viktor Ponedelnik que militaba en el SKA Rostov.

Foto: muchomundial.com

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El partido se inició con un gran ritmo y velocidad por ambos conjuntos y los goles no tardaron en producirse. A los seis minutos Pereda recogió un rechace del defensa Shustikov y fusiló a la “Araña Negra” que no pudo hacer nada para detener el chut. El alborozo en el estadio duró apenas 120 segundos puesto que Khusainov consiguió la igualada al batir por bajo a Iríbar. A partir de aquí la anarquía desapareció y el encuentro se convirtió en una batalla táctica. Las defensas se imponían a los ataques y no hubo oportunidades destacables. La prórroga se vislumbraba en el horizonte hasta que apareció el nueve de España para conseguir el gol más importante de su carrera. Corría el minuto 84 cuando Pereda (y no Amancio como se ve en las imágenes del NO-DO) avanzó por la banda derecha y centró al área, allí en un escorzo sublime surgió la figura de Marcelino que de cabeza mandó el balón a las mallas para sorpresa de Yashin. España se adelantaba en el marcador y solo debía resistir cinco minutos más. Pasado ese tiempo sin sufrir agobios el colegiado inglés Holland decretó el final proclamándose España campeona de Europa. Instantes después el capitán Olivella recibiría el trofeo de manos del Presidente de la UEFA Gustav Max Wiederkehr.

En Madrid, España doblegó a dos poderosas selecciones del Este de Europa y un cabezazo de Marcelino terminó otorgando el título

La Selección española llegaría al Mundial de Inglaterra como vigente campeona europea aunque teniendo que jugar un agónico desempate con Eire en París. Las esperanzas de realizar un buen torneo se esfumaron rápidamente al caer en primera ronda tras compartir un duro grupo con la República Federal de Alemania, Argentina y Suiza. El bagaje en general del equipo fue muy discreto y solo se jugó bien en la última jornada contra los teutones.

Alberto Cosín

Apasionado del fútbol internacional de todas las épocas, especialmente las más antiguas. También colabora en el magazine de Martí Perarnau. Organizador de eventos.
Twitter: @AlbertoCosin

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