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La importancia de los recursos

Los suplentes, su gestión y el rol que pueden tener en los partidos

El uso de una amplia variedad de recursos/variantes es uno de los elementos fundamentales a lo largo de un partido e incluso de una temporada. Se trata de un ingrediente que permite diferenciar lo que es una plantilla profunda de una corta, a un buen entrenador de un mal gestor.

Foto: 3news.co.nz

Cuando hablamos de un recurso nos referimos a aquellos jugadores de los que dispone un entrenador para que, al darles entrada, le permitan variar el rumbo de un partido en sus distintas formas —en ataque, o en defensa—. En algunos casos, el mal uso de una variante puede generar desconcierto entre los jugadores. En otros, una orden indirecta al resto de jugadores que es interpretada de forma efectiva. Cuando hablamos de recursos, hacemos referencia a jugadores que pueden ser o llegar a ser referentes en un equipo de nivel medio pero que, en un grande, no tienen la misma importancia en el juego por el alto nivel de las piezas que les rodean.

El nivel de un entrenador se mide, en la mayoría de las ocasiones, por su capacidad para gestionar sus recursos

La mejor forma de explicar lo que es un buen recurso es recurriendo a ciertos ejemplos. Fernando Llorente era un buen delantero para el Athletic, sin duda. Pero en la selección española su aportación como titular no superaba a las prestaciones que podía ofrecer como recurso (véase el partido del Mundial 2010 contra Portugal), para fijar defensas, permitir centrar balones al área… En definitiva, recursos que sin él sobre el campo no existían y que generaban variantes. Exactamente lo mismo que Jesús Navas, un buen jugador que no alcanzaba para ser titular pero sí para ser un recurso importante en partidos cerrados. Otro jugador que aportaba algo diferente en un equipo con mucho juego interior y que permitía abrir el campo.

No engañamos a nadie si decimos que Cristian Tello tampoco tenía nivel para ser titular en el Barcelona. Pero era —ante el bajón de Pedro— el único extremo punzante, desequilibrante y veloz de la plantilla culé. Un jugador que nunca iba a ser titular, pero sí útil puesto que, en determinados momentos de algunos partidos, iba a aportar vértigo cuando el equipo lo necesitaba. Xavi Hernández, el motor del mejor Barça y de la mejor Selección de la historia pasó de ser titular indiscutible —cuando estaba al 100%—, a un recurso más cuando su rendimiento bajó. Él lo asumió, ya no te va a manejar los partidos los 90 minutos como hacía antes, pero sí que tiene la capacidad para dormirlos, controlarlos con la posesión y con el criterio que solo posee él. El vertiginoso ritmo del Barça pasa por encima de él, hasta que Luis Enrique quiere. En ese momento, entra Xavi para frenar el juego y dormir el fútbol en los últimos minutos.

Otro ejemplo reconocible lo encontramos en la figura de Guti, uno de los jugadores con mayor talento que ha visto el fútbol español en décadas. Sin embargo, todo lo que tenía de clase lo perdía por culpa de su falta de constancia y sacrificio defensivo, fundamentos que terminaban siendo decisivos a la hora de elaborar el once inicial, especialmente en partidos importantes —no llegó a jugar un solo minuto de las tres finales de Champions que ganó—. Un jugador de un talento inmenso pero al que muchas veces preferían reservar como recurso para segundas partes, donde entraba para desequilbrar partidos abiertos gracias a su visión de juego y último pase. Ahí es donde son más útiles algunos jugadores en determinados equipos.

El Real Madrid ganó la Décima en la temporada 2013/14 gracias a una serie de recursos diferentes y diferenciales. Fábio Coentrão se asentó en el once inical en el tramo decisivo de la temporada, aportando el plus de competitividad propio de un lateral sobrio y seguro en la marca. Marcelo, en cambio, quedó relegado al banquillo, pasando a ser un recurso muy útil. El brasileño daba la opción a Ancelotti de entrar en las segundas partes aportando profundidad, desborde y juego interior. Su entrada en la final de Lisboa desequilibró el partido del lado blanco. El otro  recurso que hizo al Real Madrid ganar la Champions fue Isco, que aportaba frescura en tres cuartos de campo y una variante para el uso del fiable 4-4-2. Estas dos variantes, jugadores que partían desde el banquillo, no los ha tenido el Real Madrid en la siguiente temporada, campaña en la que la que los blancos han acabado perdiendo todos los títulos por esa falta de recursos o de una mayor profundidad de banquillo en cuanto a variantes.

“Ante la falta de variantes, ¿de quién es la culpa? ¿de la falta de profundidad de la plantilla? ¿o de un entrenador que no ha sabido administrar sus recursos a lo largo de la temporada para tener en el tramo final una mayor cantidad de variantes?”

Solo Jesé podía aportar algo diferente y, tras recuperarse de una lesión grave, apenas dispuso de minutos. Ni Illarra, ni Lucas Silva, ni Khedira podían revolucionar un partido. O esa es la sensación que se tenía. ¿De quién es la culpa?, ¿de la falta de profundidad de la plantilla? ¿o quizás de un entrenador que no ha sabido administrar sus recursos a lo largo de la temporada para tener en el tramo final una mayor cantidad de variantes? Nadie sabe más que el entrenador pero, probablemente, una de las soluciones hubiera sido rotar meses antes para tratar de asentar a otro jugador en la medular, algo totalmente necesario tras la marcha de Alonso y la lesión de Modric, para tener algún recurso en el banquillo, o sentar a Bale, que no atravesaba un buen momento pero que con su potencia y desequilibrio puede ser diferencial entrando en el minuto 70. En definitiva, saber cuándo un jugador debe dejar de ser indiscutible para convertirse en recurso. Al final, se ha llegado al tramo decisivo sin suplentes que te puedan aportar algo nuevo. Sin recursos, sin variantes. Apostaron por once jugadores toda la temporada y se jugaron todo —solo al final de la campaña— a que un cedido del Manchester United —sin desmerecer a Chicharito— resolviera los partidos.

Muchas veces los recursos son tan importantes y necesarios como las estrellas. Es indispensable tener en el banquillo recursos/variantes/soluciones cuyas cualidades difieran con la idea de juego que practica un equipo. En un juego colectivo destaca el grupo por encima de las individualidades y saldrán ganando siempre los entrenadores que comprendan cuáles deben ser sus recursos y los jugadores que asuman cuál debe ser su papel en el equipo.

Juan Arroita

Enamorado del fútbol. Dedicado en cuerpo y alma al periodismo deportivo desde que supo que no valdría para jugar al fútbol. Fundador de la revista Kaiser Football.
Twitter: @JuanArroita

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