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La importancia del jugador número 12

Analizamos los efectos de la hinchada en el futbolista

En cada partido encontramos a once jugadores dispuestos a darlo todo para conseguir esos puntos decisivos para el equipo. En cada ocasión, les acompaña desde la grada otro compañero más. Juega de titular y durante 90 minutos seguidos: la afición no descansa jamás.

Foto: Przemek Niciejewski

Un simple batir de palmas de toda una grada puede provocar un terremoto en la cancha. Un sencillo abucheo del público puede sembrar el desconcierto y sacar a los protagonistas del juego por un tiempo. El poder de la afición es innegable. Expresa con naturalidad y total libertad su opinión, sin maquillaje. Para lo bueno y para lo malo. Pero lo cierto es que tanto el apoyo afectuoso, como la censura o las quejas expuestas, van dejando un poso en el futbolista, que debe aprender a manejarse con ello.

¿Cuántas veces hemos oído la expresión de Jorge Valdano: “El fútbol es un estado de ánimo”? Efectivamente no hay nada tan contagioso que las emociones. La afición es única a la hora de arroparte y transmitir ánimos, levantar a un equipo desanimado o desgastado, y darle alas para que alce el vuelo. Al mismo tiempo, tiene una memoria de elefante y no perdona los errores o lo que ellos pueden considerar traiciones. Un ejemplo de ello: El Camp Nou fue implacable con Figo cuando empezó a jugar en el Real Madrid.

Foto: madrid-barcelona.com

Foto: madrid-barcelona.com || Figo se dispone a sacar un córner en el Camp Nou

A nadie le gusta fallar o cometer errores a propósito. El sueño de un deportista es conducir a su equipo a la victoria y ofrecer ese regalo a los aficionados. Sentir el apoyo de estos, su cariño y su alegría. Son muchísimos jugadores los que afirman que es uno de los mejores recuerdos que se llevan de su etapa en activo.

Un deportista debe tener muy claro qué es lo que busca la afición para convertirla en su aliada en el campo. Y para no desbordarse cuando la presión que ésta ejerce sobre su persona o sobre el equipo en general, es inflexible si no acompañan los resultados.

La afición quiere compromiso con la filosofía de juego, entrega absoluta y esfuerzo total en entrenamientos y partidos, sudar la camiseta hasta el final. No rendirse jamás, jugar con el corazón, con la mente despejada y centrada en realizar esas increíbles jugadas que convierte la tarde en uno de los mejores espectáculos. Quieren ver y sentir la magia del fútbol. Les gusta el respeto por las normas y los valores del club, que se impliquen en la historia del mismo, conociéndola.  Y una imagen impecable tanto dentro como fuera del terreno, con los medios de comunicación y con los seguidores  que se puedan encontrar a pie de calle.

Foto: Reuters/Juan Medina || Iker Casillas ha convertido los aplausos del Bernabéu en silbidos

Foto: Reuters/Juan Medina || Iker Casillas ha convertido los aplausos del Bernabéu en silbidos

Pero no olvidemos que si a pesar de cumplir al dedillo todos estos detalles, no se acompaña de un excelente rendimiento, la forma de juzgar será igualmente severa. La afición no se cansa de ganar, de obtener resultados. Quiere ver al equipo en lo más alto. Por lo tanto, como deportista, hay que contar con ese escrutinio o expectación constante. Asumir que la evaluación continua forma parte del trabajo y no dejar que por ello interfiera más de la cuenta en tus pensamientos. Incorporar de forma positiva el cariño cuando lo recibas, y encajando las críticas como posibles aspectos a mejorar en los futuros encuentros y entrenamientos. Y sin perder de vista en ningún momento que tú tienes el control sobre ti mismo, que eres la única persona capaz de hacerte ganar, incluso cuando tienes todas las de perder. Tú eres tu responsabilidad.

Como afición, debemos ser conscientes del papel que jugamos en la vida de los deportistas y la importante influencia que ejercemos, lo que transmitimos. Todos nos hemos sentido más libres para dar lo mejor de nosotros mismos cuando hemos contado con el apoyo incondicional de los nuestros para poder hacerlo. Apliquemos esta empatía con el equipo. Ayudemos a que den su mejor versión, pero desde el apoyo, el cariño y las buenas maneras. Recordemos siempre que somos responsables de lo que transmitimos. Y qué mejor manera de inspirar a un equipo que con alegría, aliento, respeto, emociones positivas y mucha fuerza.

Aquí está la grandeza del deporte. Esto es lo que nos enseña. A superarnos a nosotros mismos, a seguir trabajando cuando las cosas no salen cómo quisiéramos y a dar la cara, a llevarla siempre muy alta. Porque puede que sí, o puede que no, pero se trata de ser excepcional en ambos casos, y suceda lo que suceda.

Llanos Quijada

Psicóloga muy Aplicada al Deporte y a la Vida. Profesora en los cursos de Técnico Deportivo de Fútbol.
Twitter: @LlanosQuijada

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1 Comentario en La importancia del jugador número 12

  1. Gracias. Podemos llegar a lo más alto si nos lo proponemos. Los jugadores ganan el partido, pero la grada les da fuerzas.

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