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Paco Alcácer, una mirada al cielo

El delantero vivió una de las tragedias más crueles de su vida en el Trofeo Naranja

Pasar de la felicidad extrema a la tristeza más profunda en tan solo unas horas.  Tan duro y real como suena. Hay ocasiones en las que el destino nos pone a prueba con obstáculos de tal envergadura que uno solo puede apelar a la irracionalidad para encontrarle lógica.

El Ciutat de Valencia acogía el partido de clasificación de la Eurocopa 2016, precisamente en territorio rival. Paco Alcácer estrenaba titularidad con la Selección. Aquel día la estrella de campeón del mundo tenía un brillo especial. Con Diego Costa en plena sequía goleadora con el combinado nacional, la oportunidad llegaba a las botas de Alcácer. Su buen rendimiento en el Valencia de Nuno y su perfil de rematador nato, le daban una oportunidad al delantero ché con el combinado nacional.

La ocasión parecía que ni pintada. En el minuto 17, el balón descendía mansamente hasta quedar a su alcance. El portero macedonio estaba batido, nada se interponía entre él y el gol. Encogió la pierna, siguió con la mirada el descenso de la pelota y descargó un tiro que besó la red. Segundo gol de España y primer gol de Alcácer con la camiseta de España. La felicidad se apoderó de él, pero Alcácer conserva la calma, se abraza con sus compañeros y en el tiempo que lleva al delantero cambiar de campo, una mirada al cielo y los brazos alzados. La dedicación más sentida y especial dirigida a quien ya no está, su padre. Es difícil reflejar con solo palabras la pérdida de un referente, de un amigo, de un padre. Decir adiós no es fácil. Como tampoco lo es madurar esa despedida hasta asumir la pérdida.

“Cada vez que salto al campo y marco pienso en él. Cada día lo recuerdo y estoy seguro que cuando estoy en el campo me ayuda”.

Como viene siendo habitual, el Valencia celebra en su estadio uno de los torneos de verano con más tradición en el fútbol español, el Trofeo Naranja. Quiso el azar que, en la edición de 2011, el Valencia se enfrentase a la Roma entrenada por Luis Enrique. La afición valencianista llenaba las gradas ante un partido con sabor europeo. Cerca de 40.000 aficionados vieron como el cuadro de Unai Emery se imponía al conjunto italiano con los goles de Viviani (en propia puerta), Soldado y…Paco Alcácer. La ovación al canterano no se hizo esperar, Paco firmaba una noche de ensueño y salía de Mestalla por la puerta grande. Estaba siendo su noche. A tan solo unos pasos del campo sucedió lo impensable. El padre de Alcácer sufría un ataque al corazón tan fulminante que ni la rápida actuación de los servicios médicos del Valencia pudo salvarle. Un corazón que antes había estado inflado de orgullo, había dejado de latir. En un breve espacio de tiempo, la vida de Paco había cambiado radicalmente. El ‘subidón’ de felicidad que le proporcionó por su gol a la Roma, dejaba paso a la tristeza más profunda.

A sus 44 años, Paco Alcácer (padre), dejaba este mundo con el recuerdo del gol de su hijo y 40.000 gargantas ovacionándole. Por ello, cada vez que Alcácer marca un gol lo celebra mirando al cielo. Su padre le dejó tras ver uno de sus tantos, y ahora cada vez que el delantero ché marca, vuelven a reunirse en el recuerdo.

Ignacio Vázquez

Productor de Kaiser Football, siempre enganchado a un teléfono móvil. Enamorado de la radio y del oficio de periodista.
Twitter: @ivazquez91

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