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El mejor portero del mundo

La opinión de Alberto Egea sobre las funciones de los guardametas

En la rueda de prensa convocada para anunciar su salida irrevocable del Barcelona a final de temporada le preguntaban a Víctor Valdés cuál sería su relevo ideal en la portería culé. Lejos de citar nombres, Valdés advirtió que se hablaba demasiado del fluido juego de pies que exige al arquero ese juego de posición del que el Barça será esclavo por los siglos de los siglos, y demasiado poco de la importancia del mano a mano en dicho estilo de juego.

Foto: www.spainticketsonline.es

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Atacar con el equipo prácticamente al completo en campo contrario, con 40 metros de distancia entre el portero y la espalda del último defensor conlleva el riesgo asumido de que cada pérdida puede traducirse en una ocasión manifiesta de gol, donde el arte del mano a mano toma una importancia trascendental. Equipos con esta capacidad para someter con balón, tan dominantes en el ejercicio de conservación de la posesión, saben que van a conceder muy poco a sus rivales en cada encuentro, y es en este poco donde tiene que encontrar su portero perfecto.

Y de la misma forma que Guardiola encontró esto en Valdés, ha trabajado sobre Neuer para orientar su juego hacia el estilo que tanto potencia el juego del Bayern. Su juego de pies ha llegado a un nivel que le hace parecer un jugador más: siempre bien perfilado para recibir el pase de su defensa, ofreciendo una nueva línea de pase a sus zagueros en cada presión rival o controlando con la pierna más alejada del lugar donde procede el pase para ampliar su campo de visión y poder jugar a menos toques, dominando absolutamente todos los automatismos que se enseñan en la Masía o en la escuela del Ajax. Cuando el Bayern se adelantó (1-2) en el Etihad jugando con uno menos, el Manchester City pasó a presionar al hombre a los tres centrales bávaros, Guardiola insistió en seguir sacando la pelota jugada y aquí se presentó el escenario más exigente para un Neuer que se implicó en la salida limpia de balón con una naturalidad insultante, dando continuidad a la jugada y consiguiendo así una superioridad numérica constante (4 vs 3) que permitía a su equipo llegar ordenado y arropado a campo contrario a pesar de jugar con diez.

A la hora de guardar la espalda de su defensa, Guardiola fue un paso más allá de lo que llegó a exigir a Valdés en Barcelona. El talento del alemán para leer el juego, ese pensar un segundo antes que el resto que le permite anticiparse a cada balón dividido en transiciones tuvo peso de sobra para que Guardiola le invitara a salir de su área para acaparar más metros, consiguiendo así un meta superior al que mejor resuelve los mano a mano: el que mejor los evita. Estas dos facetas –el juego de pies y su capacidad para minimizar el daño a la espalda de su defensa– unidas a la fiabilidad adquirida desde que se pusiera en manos de Heynckes –coincidiendo con su madurez futbolística– han acabado por cerrar en portero de época a aquel irregular portero que llegó del Schalke con su increíble agilidad bajo palos como único aval.

A la espera de poder comprobar si Víctor Valdés recupera el nivel colosal al que llevaba rayando en los últimos años hasta su lesión hace ya diez meses, hay pocas dudas de que Neuer es el mejor portero posible para ese estilo que abandera Guardiola. Esta realidad deja por sí sola en absurdo el debate sobre si es Courtois o el propio Neuer el mejor portero del mundo. Más que nada porque Courtois es (pocas dudas también acerca de esto) el mejor portero posible para la portería del Chelsea. Un tipo con un dominio táctico del área que no se corresponde con su edad, que apaga las luces a los centros aéreos, con un instinto brutal para ir al suelo –antinatural en su 1,99m de altura– cuando la bola cae a pies de los delanteros rivales en segundas jugadas, una facilidad innata para blocar en lugar de despejar –cualidad que se echa de menos en el panorama actual y que ahorra disgustos en segundas jugadas– y esa aura de intimidación que le precede para empequeñecer al delantero más descarado.

“Tanto Neuer como Courtois, los dos mejores del momento colman las virtudes y bordea la perfección de su estilo, que no es otro que el que demanda su equipo”

El presente les corresponde y el futuro que se viene traerá un eterno debate sobre quién es mejor de los dos, discusión que aunque enriquecedora y comercial –el duelo por la supremacía entre dos bestias de esa raza es un producto que se vende solo– se acabará dando de bruces con la realidad desembocando siempre en la misma respuesta: como Góngora y Quevedo, cada uno colma las virtudes y bordea la perfección de su estilo, que no es otro que el que demanda su equipo.

Al fin y al cabo son posiciones específicas que potencian al colectivo. De la misma forma que Benzema es el mejor ‘9’ posible para multiplicar el rendimiento de Cristiano o Bale –alguno todavía piensa que cambiarle por Falcao aumentaría en 15 o 20 goles al año las cifras del Madrid, como si en fútbol dos más dos fueran cuatro– o Diego Costa el ideal para el juego del Chelsea. Tendrá sentido hablar sobre si es De Gea o Valdés el que encaja mejor en el fútbol de Van Gaal, o si Casillas o Navas son lo que pide este Madrid porque son piñones distintos para un mismo engranaje, pero los cuadros de Bayern y Chelsea ya están pintados y puede gustar más Dalí que Picasso pero no se puede decir que uno sea más arte que el otro.

Alberto Egea

Una volea de Rafter. Una asistencia de Jason Williams. Una celebración del 'Pipo' Inzaghi. Un ataque de Pantani. Y 'John Milner' de Loquillo.
Twitter: @esttoper

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1 Comentario en El mejor portero del mundo

  1. Absolutamente magnífico el tratamiento del artículo, a través de tus palabras me han venido a la cabeza peleas épicas como Goku vs Vegeta y otras tantas. Creo que la transmisión de la idea está perfectamente lograda. Bravo! Con respecto al tema, yo me quedo con Neuer, aunque no estaría de más volver a ver a un gran VV.

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