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La misión -casi- imposible de Mirko Slomka

Un histórico en horas bajas

hsv.deHamburgo es la segunda ciudad más poblada de Alemania, tan sólo por detrás de Berlín. Su equipo de fútbol más exitoso, el HSV, es el único club que ha estado en primera división todas las temporadas desde que se creara la Bundesliga en 1963. Ni siquiera el todopoderoso Bayern ha conseguido tal logro, ya que por aquellos años, el primer equipo de la ciudad era el 1860 Munich.

Sin embargo, ya ha pasado mucho tiempo desde que el Hamburgo ganara su última Bundesliga, en la temporada 1982/83, año en el que también logró su primera y única Copa de Europa. El panorama actual es muy diferente. El equipo hanseático lleva varios años a la deriva, y los cambios tanto deportivos como estructurales no parecen surtir efecto.

En los últimos cuatro años, los aficionados han visto a hasta 9 entrenadores diferentes sentarse en el banquillo del Imtech Arena, y la situación no mejora. Este año, Thortsten Fink comenzó la temporada, pero en Septiembre ya era cesado y sustituido por el interino Cardozo, a quien rápidamente sucedió Bert Van Marwijk. Hace dos semanas, el holandés era reemplazado por Mirko Slomka, que volvía pronto a los banquillos tras haber sido despedido del Hannover 96.

Su debut en el banquillo no pudo ser mejor. Una victoria por 3-0 frente al Borussia Dortmund, que daba una pizca de esperanza hasta a los más pesimistas. Sin embargo, la brillante actuación ante el equipo de Klopp no ha logrado esconder los problemas que arrastra el Hamburgo desde hace varios años, y el conjunto hanseático perdió en la siguiente jornada frente al Bremen, en el que es uno de los derbies más calientes de Alemania.

Foto: Sport.de

Foto: Sport.de

Slomka ha corregido varios defectos del Hamburgo, pero no va a tener nada fácil salvar al equipo, con una afición exigente que no se conforma con luchar por no descender ante clubes sin tradición en la Bundesliga, que no comprende que la confección de la plantilla no permite a su equipo luchar por objetivos más ambiciosos. Con Slomka, el HSV ha recuperado la intensidad, las ganas de luchar por cada balón y “morder” en cada acción dividida, pero el técnico no puede hacer nada ante la falta de talento de su equipo.

El entrenador de Hildesheim ha confiado en Rajkovic, que se encontraba apartado del equipo. El serbio, tras un buen partido ante el Dortmund, cayó lesionado ante el Bremen, en un claro ejemplo práctico del refrán que dice que ‘a perro flaco todo son pulgas’. Si exceptuamos a Adler, que es uno de los mejores porteros de Alemania, la defensa del Hamburgo no ofrece ninguna garantía, ni replegada ni con una línea adelantada como proponía Van Marwijk.

Tampoco existen jugadores idóneos para optar por un juego de posesión que minimice las ocasiones concedidas al rival. El mediocentro más puro de la plantilla, Tomás Rincón, nunca ha demostrado en Hamburgo el nivel que se le presupone. Por ello Slomka ha probado con otros jugadores en el puesto de ‘5’, pero ni Arslan (jugador muy técnico, pero más apropiado para jugar en una posición más adelantada), ni Badelj (cuya capacidad creativa es limitada), ni Jiracek (más apropiado para jugar como interior), alivian una deficiente salida de balón del Hamburgo. Van der Vaart, quizás el futbolista más talentoso de toda la plantilla, adolece de la intensidad y regularidad necesaria para desempeñar una función tan crucial.

Por tanto, el HSV sobrevive gracias a la inspiración de Calhanoglu y el buen momento de Lasogga, argumentos insuficientes para contrarrestar el ejercicio grupal de otros equipos implicados en la lucha por evitar el descenso. Con estos ingredientes, no es extraño que la misión de salvar al Hamburgo que ha aceptado Slomka sea considerada un reto casi imposible.

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