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Ni rastro del norte

Opinión

Foto: peru.com || Iker Casillas abatido durante la debacle del Mundial 2014

Cuanto más lo pienso, menos lógica le encuentro. Cuanto más lo analizo, menos sentido tiene. No me cabe en la cabeza, no me puede caber en la cabeza. Hace tiempo que todo es un sinsentido, un chiste incluso, ya es hasta gracioso. Es como cuando un niño consigue encadenar una serie de incoherencias y a ti te toca asentir y sonreír ante el desconocimiento de sus intenciones. Hace tiempo que siento eso cada vez que veo (o leo más bien) una nueva convocatoria de España. No entiendo nada, no lo puedo entender por otra parte. En España todos somos seleccionadores, pero igual no todos podemos serlo.

Desde el primer momento que salió la lista del Mundial, la desilusión se apoderó de mí, era la primera derrota. Quizás más dolorosa que esa ante Suiza en 2010. Sobraban jugadores y faltaban otros. Dilema de siempre que dirán algunos. Sí, es el problema de siempre, nunca vamos a estar todos contentos, pero nunca vi a tantos tan disgustados. Por algo será. Después llegarían la segunda y la tercera derrota. Ya no eran derrotas, eran humillaciones. Una muerte anunciada desde el primer momento. Hacía tiempo que España no acudía a un evento deportivo con el derrotismo por estandarte. La palabra perdedor estaba escrita encima del dorsal de los futbolistas. Ellos no eran los culpables, ni mucho menos. La aureola de esa selección derrochaba tristeza. Así pasó lo que pasó…

Después de una caída, hay dos opciones, esperar que el mismo que ha permitido que caiga, lo levante o confiar en que otra persona lo incorporé, se decidió tomar la primera opción. Es importante, llegados a este punto, hacer una aclaración para aquellos que sólo viven en un tiempo, no podemos vivir del presente, como no podemos vivir del pasado. Hay que vivir el presente, recordando el pasado. Si no recordamos esto, los oportunistas harán su aparición como por arte de magia. Pues bien, ese que en el pasado recibió a un equipo en brazos, al que habían levantado desde el suelo, y que consiguió mantenerle en lo alto, ahora se le ha caído. Decidieron que fuera él el que lo levantara de nuevo. Erróneo bajo mi punto de vista, pero comprensible.

La decisión adoptada tras un tropezón sin precedentes fue la de rejuvenecer al equipo, eliminar aquello que sobraba. Lamentablemente no se quitó toda la carga adicional. Sigue habiendo algún que otro lastre. Las nuevas incorporaciones, esta nueva generación tiene que levantar a un gigante herido, maltratado y que está por los suelos. Otra cuestión es que esta nueva juventud sea la más adecuada, que en determinados casos tengo muchas dudas. Certezas incluso en algún otro. El problema es que no sólo los jóvenes pueden levantar esto, los que tocaron el cielo y ahora no ven más que polvo, deben ayudar en el alzamiento. El problema es que no todos los que estaban y podrían seguir estando, siguen. El problema es que no van los que lo merecen, el problema es que la situación ha llegado a ser hasta delirante. Espero equivocarme. Realmente espero que se encuentre un norte, del que hace tiempo no se tiene consciencia de su existencia. Ni rastro de él.

Andrés Cabrera

Mientras respire seré periodista deportivo. Me encanta el fútbol y el aura que lo envuelve. La pasión de este deporte es incomparable, única.
Twitter: @Andres_inter

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2 Comments en Ni rastro del norte

  1. Comparto totalmente tus reflexiones en este articulo.Te felicito por expresarlo tan claramente y te envió animo para que sigas exponiendo tu sentir deportivo.

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