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¿Se puede ser entrenador sin haber sido futbolista de élite?

Analizamos la importacia de haber sido jugador antes de entrenar

En una entrevista al diario alemán BILD con motivo del 40 aniversario de la final del Mundial de 1974, le preguntaban a Cruyff qué opinión tenía sobre Mourinho. El extécnico holandés describía al de Setúbal como un buen entrenador pero alegaba que no podía estar entre los mejores porque no había sido jugador.

Foto: newswirengr.com

La contundencia de la afirmación hacía esperar un respaldo argumentativo igual de categórico, pero las razones quedaron suspendidas en “son matices, son cosas que se notan, él no ha jugado ante 100.000 espectadores…”, pero nada realmente palpable. Nada empírico que no haga pensar que solo es un lance más de la guerra dialéctica de egos que ambos llevan eternizando desde hace tiempo.

El camino del jugador que pasa a ser entrenador suele ser: titularse tras colgar las botas –o como Zidane, ni siquiera eso– y colocarse en el banquillo de un filial de prestigio o de un equipo impensable para un recién titulado que no ha sido jugador. El que ha sido futbolista y ha vivido su profesión con ojos de entrenador por ser esta su vocación sí puede tener una ventaja dependiendo de la calidad de los entrenadores que le tocaron en suerte durante su carrera. Si Xabi Alonso decide ser entrenador algún día –no hay más que verlo en el campo y escucharle cuando habla para saber que algo raro tiene que suceder para que no sea así– desde luego que va a llevar un doctorado por delante. Saber durante tu etapa de jugador que tu objetivo es llegar a desempeñar ese oficio y haber mamado de maestros con libretos tan dispares como Benítez, Mourinho, Ancelotti, Del Bosque o Guardiola, obligándote a pensar por qué planifican de una manera y no de otra, comparando entrenamientos,  analizando su forma de motivar o de liderar un vestuario mientras te vas formando por tu cuenta en la medida que puedes, es una bendición reservada para cuatro privilegiados.

Foto: fansshare.com || Arrigo Sacchi llegó al banquillo del Milan sin experiencia como jugador

Foto: fansshare.com || Arrigo Sacchi llegó al banquillo del Milan sin experiencia como jugador

Pero casos como los de Alonso son los menos. La preparación, las horas de trabajo y el talento para ejercer de entrenador no entienden del pasado como futbolista de este, por mucho que se utilice este argumento como arma de desprestigio que desnuda la propia inseguridad del que lo emite. Cuando Berlusconi confió en Arrigo Sacchi para levantar la grave crisis del Milan en 1987, a Il Cavaliere le llovieron las críticas en Italia por confiar el equipo a un tipo sin pasado como futbolista profesional y sin experiencia en la élite como técnico –con su Parma, al que había ascendido a Serie B, enamoró a Berlusconi en los octavos de Coppa de la campaña anterior en la que eliminó al Milan venciendo 0-1 en San Siro y sin encajar gol en los 180 minutos de eliminatoria–. En la rueda de prensa de su presentación un periodista le sacó el tema a Sacchi, y el de Fusignano silenció la sala: “No sabía que para poder ser jinete se necesitara haber sido antes un caballo”. Una Liga en su primera temporada y dos Copas de Europa consecutivas en las dos siguientes. No sabría manejar la presión, claro. Como no la supo manejar Rafa Benítez cuando en el descanso de la famosa final de Champions ante el Milan en 2005, cayendo por 0-3, quitó un lateral –Finnan– para meter un centrocampista –Hamman–, pasó a jugar con tres centrales, convenció al colectivo –pocos ejercicios de liderazgo más complicados– y levantó el partido. O como no la han sabido manejar Parreira o Mourinho durante tantos años de gloria. Ya.

Marco van Basten dejó el banquillo del AZ Alkmaar por estrés. Precisamente él, un exfutbolista de primer nivel mundial, no consiguió aguantar la presión de un técnico.

La presión que debe soportar un jugador poco o nada tiene que ver con la que soporta un entrenador. Marco Van Basten, que tres meses después de coger las riendas del AZ Alkmaar renunció al cargo por un ‘estrés insoportable’, es la cruda imagen de la dura realidad. Un tipo que como jugador fue único, que se cansó de dar exhibiciones en los momentos más trascendentes y en los escenarios más inhóspitos con la responsabilidad que conlleva ser el mejor jugador del mundo en el mejor equipo del mundo, no podía soportar la presión de dirigir a un equipo mediano de la Liga holandesa.

Un técnico no puede esconderse en un partido como tantos grandes jugadores, queda expuesto siempre ante la derrota –cuando se focaliza en los jugadores se suelen repartir o alternar las culpas–, la sensación de impotencia ante la imposibilidad de cambiar ciertas cosas de un partido –un mal día de tu portero, una mala racha de tu ‘9’ o una decisión arbitral– desgasta sobremanera y la sensación de soledad necesita de una personalidad y una confianza en sí mismo fuera de lo común para no hundirse de esta manera.

Se lo dijo Manzano a Schuster antes de vencerle en el Bernabéu con el Mallorca (0-1): “Alguien que sabe inglés no tiene por qué ser un buen profesor de inglés”. De nuevo por un arranque de soberbia del alemán, que olvidaba que saber y enseñar son artes distintos –Maradona es el ejemplo por excelencia–, que mientras él jugaba su colega se estaba formando, que soportar la presión y ejercer de líder de un colectivo tiene que ver más con el temperamento de uno a la hora de afrontar las adversidades en la vida que con la hoja de servicios de un oficio –el de futbolista– para el que no todos pueden tener el don que él tuvo, y que por más maldad que exista en la afirmación de esta gran mentira siempre quedarán las obras de Sacchi, Mourinho o Benítez y las que están por llegar de Sampaoli o Villas Boas para empequeñecer discursos que, como el del bueno de Cruyff –derrochando como siempre grandeza y oportunismo a partes iguales–, hacen más daño al que lo pronuncia que al referenciado.

Puedes leer este artículo en el último número de la revista Kaiser

Alberto Egea

Una volea de Rafter. Una asistencia de Jason Williams. Una celebración del 'Pipo' Inzaghi. Un ataque de Pantani. Y 'John Milner' de Loquillo.
Twitter: @esttoper

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12 Comments en ¿Se puede ser entrenador sin haber sido futbolista de élite?

  1. Qué bueno! Uno de los mejores artículos que he leído en mi vida. Refleja lo que muchos piensan y pocos se atreven a plasmar de forma tan adecuada.

  2. Estoy completamente de acuerdo: “saber y [saber] enseñar son artes distintos”. Si un ex-jugador se convierte en un buen entrenador, lo consigue gracias a sus virtudes… como entrenador.

    Ese discurso que deslegitimaba a Mourinho como entrenador por no haber sido antes jugador (“es incapaz de comprender que los jugadores necesitan libertad, y pretende manejarlos como piezas de ajedrez”, etc.) no era, en efecto, más que un sofisma al servicio de la guerra total contra el portugués. Porque tampoco Wenger, por ejemplo, fue jugador profesional, y es (se diría) un entrenador muy distinto a Mourinho.

  3. Totalmente de acuerdo.
    Para ser ENTRENADOR PROFESIONAL no es necesario haber sido jugador de élite de fútbol; sino en primer lugar tener la vocación para ello y por supuesto los estudios, y los estudios a los que me refiero es a la titulación de LICENCIADO EN CIENCIAS DEL DEPORTE Y EDUCACIÓN FÍSICA, o GRACIAS como se dice ahora, y no solamente los tres niveles de Entrenador.
    Hay grandes profesionales con la carrera universitaria y conocimientos y experiencia, que por no haber sido jugador de élite no se les da la oportunidad de demostrar su valía.
    Como se comenta en el último número de la revista Káiser, ” para ser un buen jinete no ha tenido que ser antes un caballo “

  4. Disculpen la errata, en lugar de “GRACIAS” la palabra que quise decir fue “GRADUADO”

  5. Por supuesto que para ser un buen entrenador, no hace falta haber sido una figura del fútbol.Lo importante es ser un buen comunicador, y a la vez saber pedagogía para enseñar conocimientos y saber de didáctica para poder aplicar esos conocimientos.El buen entrenador- y mejor que muchos exjugadores- es el que sabe observar, sabe llegar y meterse en el conocimiento de sus futbolistas y sabe transmitir los conceptos futbolísticos que siempre de estudian en los cursos y reglamento del fútbol.El entrenador que domina los principios fundamentales y sabe aplicarlos con sus equipos; seguro que el éxito le acompañara.(Entrenador= Pedagogo del balón)

  6. Para ser buen entrenador hay que tener VOCACION de maestro, de enseñanza.Dejen un equipo en manos del balón de oro X, durante un tiempo y deben a ese mismo equipo en manos de un buen maestro del fútbol, y se verán las grandisimas diferencias.Lo que ocurre es que los directivos son los que menos saben de fútbol y son los que toman las más importantes decisiones…..fichar al entrenador…..casi siempre se inclinan por el Exfutbolista, que por el MAESTRO-ENTRENADOR.

  7. Hola buenas tardes, yo creo que es verdad no es necesario ser exjugador para ser un buen tecnico, el unico problema que tenemos los que no jugamos profesionalmente al futbol es que nos cuesta mucho conseguir trabajo. Un abrazo grande para todos

  8. permiso yo sy.gran admirador de futbol n sy jugador pro kiero ser entrenador DT y esty.totalmente en desacuerdo lo d q ahy q tner antecedentes futbolisticos pra poder dirigir . es td una.misma pasion al q hce eso.cn pasion se va a sentir en.el.ekipo . si transferis.tu pasion a los jugadores q entrenas ellos van a.repetir esa pasion en la.cancha y.de ahy lo mismo a los fans . n ahy q ser.arrogantes xq lo q n pudismos ser futbolista keremos estudiar algo q tenga relacion cn el futbol cmo a tdos los q ns atrae este deporte . n ahy q desanimar a la gente cn esos comentarios .gracias

  9. CON TODO ESPETO A MI GRAN FIGURA COLOMBIANA, EL PIBE VALDERRAMA, COMO GRAN JUGADOR Y GRANDES DOTES FUTBOLISTICOS, TAMPOCO PUDO EN SU MOMENTO COMO TÉCNICO SOPORTAR LA PRESIÓN, EN PARTIDOS CRÍTICOS. ESO DEMUESTRA QUE NO HAY QUE SER CABALLO PARA SER UN BUEN JINETE.

  10. diego leon carvajal ramos // septiembre 1, 2015 en 3:47 pm // Responder

    A mi me pasa,soy egresado de la e.n.d cali Colombia, en mi desarrollo deportivo jugué muy bien fútbol, aun con ligamento cruzado en ambas rodillas, meniscos comprometidos, sigo jugando igual e incluso mejor que muchos colados ex profesionales del futbo,creo incluso ser mejor en el arte de dirigir y entrenar;pero el medio lleno de intereses mediáticos, facilismos, amiguismos, corrupción, no nos permite emplearnos, por que suponpo”no somos competentes”Que ignorancia y mezquindad, lo siento mucho por los que no saben que yo existo, y se pierden de tener un gran y verdadero entrenador integral. Escucho ofertas, de hombres sabios y prósperos y quieren ganar tiempo, plata, y títulos conmigo.

  11. El mejor jugador de la historia del futbol mundial como entrenador fue un fracaso.

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