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Trevor Francis y el gol del millón de libras

Brian Clough y las mil vidas de su abuela

Copa de Europa - Final 1979 - Nottingham Forest, 1 - Malmö, 0 - Trevor Francis, 45'

“John Robertson era un joven muy poco atractivo. Si algún día me daba la impresión de que me había levantado con mala cara, me sentaba a su lado. Comparado con él, me sentía de golpe como el Errol Flynn de las narices. Eso sí, en cuanto le dabas un metro de césped, John era un artista. El Picasso de nuestro deporte”. Brian Clough describía con cariño al jugador que en 1980 marcó el único gol de la final de la Copa de Europa ante el Hamburgo. 

Fue el clímax del Nottingham Forest, el segundo título continental que ganaba de manera consecutiva. El doblete fue un milagro teniendo en cuenta que llegaba tras una ascensión meteórica del equipo. El toque divino del técnico inglés residía en su capacidad para motivar a los jugadores, un don que combinaba con sus declaraciones explosivas y polémicas que le convirtieron en uno de los personajes más conocidos del fútbol británico.

Brian Clough prácticamente empalmó su vida como futbolista con la de entrenador. Encontró su primer banquillo en el fútbol modesto, en el Hartlepools United, con su excompañero Peter Taylor como segundo entrenador. El olfato de este para detectar el talento fue determinante para que el binomio triunfase. A lo largo de sus trayectorias profesionales sus caminos se fueron cruzando en diferentes clubes. Clough era consciente de que sus éxitos más importantes llegaron siempre con Taylor a su lado, pero eso no evitó que, como en los matrimonios, saltasen chispas entre ellos.

Entre Brian Clough y Peter Taylor siempre saltaron chispas, hasta el punto de dejar de hablarse durante años. Tras la muerte de Taylor, Clough le dedicó su biografía.

En 1980, Taylor publicó una biografía sin el beneplácito de su superior en el Nottingham Forest, lo que supuso la primera gran grieta en su relación. En 1982, el propio Taylor decidió retirarse, aunque sólo unos meses después aceptó coger las riendas del Derby County. Desde allí se hizo con los servicios de John Robertson sin que Clough pudiese hacer nada para evitarlo. Aquello supuso la ruptura total entre los dos amigos. No volvieron a dirigirse la palabra, pero cuando Peter Taylor falleció en 1990, Brian descubrió que había desperdiciado sus últimos años. Dolido por la pérdida, le dedicaría años después su biografía.

www.storiedicalcio.altervista.org

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Estando en segunda división, con la temporada ya empezada, el Nottingham Forest contrató a Clough después de que este fuese destituido como entrenador del Leeds United. Su primera temporada y media no fue mala, pero una vez que Taylor volvió a ponerse al lado de Brian, el equipo fue imparable. El Nottingham Forest ascendió a primera división y en su primera campaña en la máxima categoría inglesa consiguió ganar la Liga y la Copa de la Liga. Para semejante gesta el entrenador había apostado por fichar jugadores casi desconocidos que no habían destacado hasta el momento y veteranos. La fórmula funcionaría: en las dos siguientes temporadas pondrían Europa a sus pies.

Cuando alguien triunfa en el fútbol, no tardan en salir a la luz sus enemigos. Y si el que triunfa es alguien como Brian Clough, que no sabía lo que era medir sus palabras, las polémicas estaban aseguradas: “No digo que yo fuera el mejor entrenador del mundo, pero siempre estuve en el Top-1”. El Nottingham Forest consiguió hacer sombra al Liverpool, el equipo que en ese momento dominaba en Inglaterra y Europa. Los chicos de Clough no conocieron la derrota en 42 partidos consecutivos de Liga, un registro que no sería superado hasta 2004 por el Arsenal.

“Para alguien como Brian Clough, que no sabía medir sus palabras, las polémicas estaban aseguradas”

Para mantener viva esa ambición el técnico hacía siempre el mismo discurso en los minutos previos de cada partido: “A mis jugadores les daba una variante del mismo mensaje todos los sábados a las tres menos diez: ‘Ahora mismo le pegaría un tiro a mi abuela con tal de conseguir los tres puntos de esta tarde’. Así sabían lo importante que era que se dejaran la piel por la causa. Siempre sin excepción. Por eso mi abuela vivió más vidas que mi gato”.

Foto: Emilyn Hughes || Brian Clough (Leeds United) y Bill Shankly (Liverpool) antes de la Charity Shield de 1974

Foto: Emilyn Hughes || Brian Clough (Leeds United) y Bill Shankly (Liverpool) antes de la Charity Shield de 1974

Pero donde rompió todos los moldes el Nottingham Forest de Clough fue en la Copa de Europa. En su debut en la competición consiguió proclamarse campeón al vencer en la final al Malmoe con un gol de Trevor Francis, el primer jugador inglés por el que se pagó un millón de libras. Con ese tanto histórico, Francis le agradeció al entrenador el favor que le había hecho quitándole presión al señalar que el coste de su fichaje sólo había sido de 999.999 libras.

En la campaña siguiente el Nottingham volvió a plantarse en la final de la Copa de Europa y la volvió a ganar, esta vez a costa del Hamburgo y gracias al ya mencionado gol de John Robertson. De este modo el equipo inglés se convirtió en el único club europeo que tiene en sus vitrinas más Copas de Europa que ligas nacionales. Clough no consiguió que el Nottingham Forest se mantuviera a ese nivel, pero siguió en posesión del banquillo hasta 1993. Enlazó así 18 temporadas al frente del equipo, llegando a entrenar a su hijo Nigel, quien llegaría a ser el segundo máximo goleador del club. Como su padre, con el tiempo Nigel también sería entrenador del Derby County.

Foto: theguardian.com

Foto: theguardian.com

La venta de jugadores importantes de la plantilla y el nivel de alcoholismo alcanzado por Brian Clough fueron los detonantes de su salida del club. No volvería a entrenar ningún otro equipo. Los once años que le quedaron de vida desde su retirada fueron un pulso constante con su adicción. Veintiún meses después de un trasplante de hígado, Brian Clough falleció en 2004 como consecuencia de un cáncer de estómago. Su funeral se ofició en el Pride Park Stadium ante 14.000 asistentes. La huella que dejó en Derby y Nottingham se sigue palpando hoy en día. El tramo de carretera que une las dos ciudades en las que triunfó como técnico se rebautizó en 2005 como la Brian Clough Way. Así mismo, cada vez que se enfrentan el Nottingham Forest y el Derby County se hace entrega al vencedor del Brian Clough Trophy.

El Nottingham Forest pasea hoy en día su camiseta rojo Garibaldi por la Championship, la segunda división inglesa. Sus aficionados cruzan los dedos para que vuelva a surgir un entrenador que inyecte al equipo la energía necesaria para saltar de segunda a la élite. Tal vez aparezca un nuevo profeta, un líder que dé con la fórmula, pero Brian Clough será irrepetible. Nunca encontrarán un tipo con el carácter suficiente para tomar parte en las marchas de apoyo a las huelgas de los mineros ingleses, como hizo el propio Clough. Incluso el partido laborista le ofreció un puesto en sus listas para el parlamento. Y sobre todo, será difícil dar con un técnico que apueste con los ojos cerrados una y otra vez por los mismos jugadores para conseguir sus objetivos. Si no, que se lo pregunten a John McGovern, a quien Clough fichó cuando sólo tenía 16 años para jugar en el Hartlepools United y después se llevaría al Derby County, al Leeds y al Nottingham Forest, donde ejercería de capitán y levantaría dos Copas de Europa. Tal vez fue esa lealtad y esa tozudez la que convirtió a Brian Clough en un líder diferente al resto: “Si discutiera con un jugador, nos sentaríamos juntos unos veinte minutos, hablaríamos del asunto y al final decidiríamos que yo tengo razón”.

Dibujo: David Gallart (@moviolagol)

Texto: Aner Gondra (@AnerGondra)

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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