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El gol más recordado de Masopust… en viñetas

El mejor jugador checoslovaco de la historia

“Masopust fue uno de los mejores jugadores que he conocido”. A Pelé, sin duda, le impactó el estilo de juego y la personalidad del centrocampista checoslovaco. Sus carreras se cruzaron en varias ocasiones y la estrella del Dukla Praga, de una manera u otra, siempre dejó su particular impronta.

masopust

En 1959 un partido amistoso en México enfrentó al Dukla con el Santos. Los europeos se impusieron por 4-3. Masopust superó en todos los aspectos al astro brasileño, llegando a anotar dos goles. Tres años después, los dos jugadores se enfrentaron de nuevo, pero esta vez con las camisetas de sus respectivas selecciones. Fue en la primera fase del Mundial de Chile. El partido terminó con empate a cero, pero dejó una anécdota que sorprendió a Pelé. El brasileño se lesionó y, al no existir todavía las sustituciones, tuvo que quedarse cojeando en el terreno de juego. Cuando le llegó el balón, Masopust tuvo la oportunidad perfecta para arrebatarle el balón fácilmente, pero decidió no aprovecharse de la desventaja de su rival y le dejó continuar la jugada. “Fue un gesto que nunca olvidaré”, dijo Pelé.

Brasil y Checoslovaquia alcanzaron la final de aquel Mundial. Masopust dejó una nueva muestra de su clase y anotó el primer gol del partido, pero la maquinaria brasileña reaccionó a la perfección. Amarildo, Zito y Vavá firmaron el 3-1 definitivo. La gloria se quedaba en el continente sudamericano, y el talento checoslovaco no obtuvo premio alguno. Tan solo el reconocimiento de la gran estrella del momento. Pelé no escatimó en elogios: “Masopust fue uno de los mejores jugadores que he conocido. Pero no es posible que naciera en Europa. Con esos quiebros tan explosivos, ¡tuvo que ser brasileño!”.

Josef Masopust nació en Bohemia en 1931. Era el mayor de seis hermanos en una familia humilde. Al igual que su padre minero, Josef soñaba con poder triunfar en el fútbol como su gran ídolo, el goleador Josef Bican. Para ello comenzó su carrera en el modesto Most, pero no tardó en llamar la atención de clubes más importantes.

Foto: Lagaleriadelfutbol

Foto: Lagaleriadelfutbol

El Teplice, un equipo que acababa de dar el salto a la élite del fútbol checoslovaco, decidió darle una oportunidad cuando tan solo tenía 18 años. Su visión de juego, su velocidad y su capacidad para driblar rivales le convirtieron en una de las sensaciones de la temporada. Su éxito no pasó desapercibido para el Dukla Praga, el equipo apadrinado por el ejército rojo. Este club se estableció en la élite directamente desde su creación por mandato del gobierno comunista y se ganó la animadversión de todos sus rivales al poder fichar cualquier jugador del país que se le antojase sin que nadie pudiese hacer nada para evitarlo.

Masopust jugó en el Dukla desde 1952 hasta 1968, periodo en el que conquistó ocho ligas y tres copas. Pero su fama a nivel internacional no comenzaría hasta 1960, cuando lideró a su selección nacional hasta las semifinales de la Eurocopa de Francia. Aquel hito fue sorprendente, ya que Checoslovaquia había renovado totalmente su equipo tras el Mundial de Suecia de 1958. Solo la poderosa URSS de Lev Yashin, que a la postre sería campeona, pudo sacarlos de torneo. Hubo quien pensó que aquella gran actuación fue flor de un día, pero la selección checoslovaca partió dos años después rumbo a Chile dispuesta a demostrar de nuevo su potencial.

El primer partido de aquel Mundial fue contra España. Se solventó con un solo gol asistido por el propio Masopust. Puskás, que sufrió sus genialidades defendiendo la camiseta de España, no podía creer la superioridad del centrocampista del Dukla: “Me sorprendió lo completo que era como jugador. Luis del Sol era uno de nuestros mejores centrocampistas a la hora de desbaratar los ataques enemigos, Suárez era un genio del pase en profundidad y Gento era fantástico encarando a los defensas contrarios. Pero Masopust podía hacer todo eso a la vez: recuperar el balón, pasar, driblar e irrumpir en el área. Era un jugador fuera de serie”.

Foto: UEFA

Foto: UEFA

La hazaña de Checoslovaquia se vio truncada en la ya mencionada final ante Brasil. Aquel Mundial encumbró a Masopust, que recibiría el Balón de Oro de France Football. “No importaba el rival, siempre destacaba. Nunca perdía el balón, hacía pases cortos o paredes hasta que se habría algún hueco y entonces despegaba dejando detrás a uno, dos, tres contrarios con una velocidad de vértigo, sorteándolos primero por un lado, luego por el otro, como si fueran banderines en un campo de entrenamiento. Sencillamente era un jugador increíble”, explicaba su compañero Pluskal.

En 2012, en una entrevista concedida a la UEFA, el propio Masopust, explicaba su visión de por qué le habían concedido aquella distinción como mejor jugador del mundo: “Creo que se debió al éxito de mis colegas en el Dukla Praga y en la selección. El Dukla ganó la liga varias veces seguidas, mientras que en el Mundial de Chile la selección llegó hasta la final. Todo esto tuvo importancia en que acabaran dándome el premio”.

Josef Masopust fue nombrado mejor jugador checo de la historia. Ganador del Balón de Oro en 1962

Las leyes de Checoslovaquia no permitían que sus deportistas fichasen por clubes extranjeros, algo que no cambió hasta que Josef tuvo 37 años. Solo entonces pudo fichar por el Crossing de Bélgica, donde jugó dos temporadas antes de retirarse. Fue el primer futbolista checoslovaco de la historia en jugar fuera de su país. Atrás dejó una trayectoria con la selección de 63 partidos en los que anotó diez goles.

Incapaz de separarse del balón, Masopust se dedicó a trabajar como entrenador. Se hizo cargo del Dukla entre 1973 y 1976. También desempeñó las funciones de seleccionador nacional entre 1984 y 1987.

Josef Masopust falleció el pasado 29 de junio. Ahora es innegable su huella en la historia del fútbol. Prueba de ello es la retahíla de honores que recibió en vida. El Dukla colocó una estatua en su honor en su estadio y en 2008, con motivo del 50º aniversario de la UEFA, el máximo organismo del fútbol europeo pidió a las federaciones de todos los países participantes en la Eurocopa de ese año que nombrasen al mejor jugador de su país hasta la fecha. La Federación Checa no dudó en señalar a Josef Masopust como su mayor referente. En 2012 la ciudad de Praga también quiso agasajar a su mejor futbolista y lo nombró ciudadano honorario. Qué menos para un bohemio que recibió un Balón de Oro.

Dibujo: David Gallart (@moviolagol)

Texto: Aner Gondra (@anergondra)

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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