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El gol de tacón más importante del fútbol

Moviolagol | Goles para la historia

No era Rabah Madjer, precisamente, un hombre que perdiese mucho tiempo echando una mirada atrás. El pasado no escondía referentes dentro del fútbol argelino que le mostrasen el camino para ser una estrella. Él era diferente. Ni siquiera era el primero de su especie, porque Argelia ha sido incapaz de dar más jugadores con ese don para desequilibrar, para enseñar al rival con su cuerpo por dónde debe ir y llevarse después el balón por otro camino diferente. Su inconformismo, su convencimiento de que podía alcanzar lo que ninguno de sus compatriotas había conseguido antes, le llevó a la élite europea.

MOVIOLAGOL MADJER PORTO

Tras pasar por el RC París y el Tours, fichó por el Oporto. Para cuando Madjer vivió su momento cumbre como futbolista, ya sabía lo que era jugar en dos Mundiales. En el primero de ellos, el de España ’82, llegó a anotar un gol en la histórica victoria de Argelia sobre la todopoderosa Alemania, la misma que días después protagonizaría un vergonzoso tongo junto a Austria para acordar un 1-0 que eliminaría a la que había sido la revelación del torneo. Hay quien ve en la final de la Copa de Europa de 1987 una venganza de Madjer por aquella ofensa. Pero el argelino sabía que las revanchas deportivas deben darse en el mismo contexto. El gol que anotó frente al Bayern de Munich llegó, simplemente, porque quería ser campeón de Europa.

Todo el mundo esperaba ver al equipo alemán ganar aquella final jugada en el estadio Pratter de Viena. El equipo bávaro era el gran dominador del continente con una maquinaria casi infalible en el centro del campo formada por hombres como Michael Rummenigge, Lothar Matthäus o Andreas Brehme. El Oporto, entrenado por Artur Jorge, llegaba a la final tras dejar en la cuneta a Rabat Ajax, Vítkovice, Brondby y Dynamo de Kiev. La final, en un principio, siguió el guión esperado. Los hombres de Udo Lattek dominaron el juego. El Oporto renunció al dibujo táctico que acostumbraba plantando cinco jugadores en el centro del campo que torpedeasen la claridad de ideas de la talentosa media germana. Pero la barricada de los lusos se vino abajo en el minuto 26. Un saque de banda desde la izquierda colocó un balón en el área que la cabeza de Ludwig Kögl transformó en el 1-0. Los alemanes ya tenían el partido como lo querían, con ventaja en el marcador y dominando el juego.

Artur Jorge tuvo que desentrelazar su media para colocar a Paulo Futre en la delantera, pero a pesar del cambio el Bayern siguió creando ocasiones de gol. El entrenador portugués decidió jugarse el todo por el todo y en el descanso dio entrada al brasileño Juary, devolviendo a Futre a la banda. Fue entonces cuando el partido cambió. El que después sería jugador del Atlético de Madrid hizo diabluras. En el minuto 65, en una jugada individual de 40 metros, se deshizo de Norbert Nachtweith y Norbert Eder para fallar en el último momento cruzando en exceso el balón. Fue el principio del fin para el Bayern. Once minutos después Juary centraría casi desde la línea de fondo al corazón del área pequeña, donde aguardaba Rabah Madjer para rematar hacia una portería en la que ya no estaba el meta Jean-Marie Pfaff.

Foto: UEFA

Foto: UEFA

Madjer sorprendió por su sangre fría. No lo dudó y, aunque tenía tiempo para controlar el balón y girarse, decidió rematar de tacón. Fue el gol del empate, el que demostró que la muralla alemana era vulnerable. Sólo dos minutos después él mismo protagonizaría un regate sorprendente en la banda izquierda para devolverle a Juary el regalo. El ariete no perdonó y fusiló la red alemana. El Oporto ganaba su primera Copa de Europa contra todo pronóstico.

Mientras en Portugal y Argelia elevaban a Rabah Madjer a los altares del fútbol con el que decían que era ‘el gol de Alá’, Pelé lanzaba elogios salpicados con una pizca de envidia: “Pudo haber sido el mejor gol que yo haya visto, si Madjer no hubiera mirado hacia atrás”. Las palabras del brasileño hacían referencia al gesto del argelino tras rematar. No era Rabah hombre de mirar atrás. No lo hizo antes de golpear al balón. Sabía que tenía calidad de sobra para convertir aquel taconazo en gol. No en vano, por cosas como esa ganaría el balón de oro africano. Pero tras el golpeo no pudo evitar girar la cabeza por encima de su hombro derecho.

Tal vez era para cerciorarse de que no saldría a relucir la maldición de Bela Guttman y es que había quien sostenía que el juramento lanzado en 1962 por el técnico húngaro no sólo fue para el Benfica, sino que tuvo como diana a todos los equipos portugueses: “En cien años desde hoy ningún club portugués se convertirá en campeón de Europa y el Benfica sin mí nunca ganará una copa europea”. La duda, aunque Madjer fuese un genio, bien merecía una mirada atrás.

Dibujo: David Gallart / @MoviolaGol

Texto: Aner Gondra / @AnerGondra

Redacción Kaiser

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2 Comments en El gol de tacón más importante del fútbol

  1. Espléndido gol! Me quedo con la ilustración ¡Bárbara! ¿Está hecha a mano?

  2. El boceto es una pasada! Enhorabuena al autor!

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