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El gol que le costó la vida a Andrés Escobar

Un asesinato con conmocionó a todo un país

“Uno juega como vive: cuanto mejor comas, duermas, vistas, hables y trates a los demás, mucho mejor vas a jugar. Pero no por eso debes pensar que cogiste el cielo con las manos”. La frase tendría que estar enmarcada en los vestuarios de todas las academias de fútbol base. No la pronunció ningún gurú del fútbol, ningún sabio de catálogo de los que abundan en las tertulias futbolísticas. Era el dogma de un futbolista que fue fiel a sus principios hasta el punto de que se le conocía como el Caballero del fútbol. El destino quiso que Andrés Escobar perdiera la vida a los 27 años, a manos de todo lo contrario a lo que él promovía, a manos de un despojo humano que encontró en seis balas el miserable poder para resarcirse erróneamente de un gol que el jugador colombiano anotó en su propia portería.

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Andrés Escobar era hijo de un banquero, de un hombre que tenía por costumbre pensar en el prójimo y que se molestó en crear una asociación que permitía a los jóvenes de la calle cambiar la violencia por el fútbol. Con esa semilla de humanidad bien arraigada en su ADN, Andrés consiguió llegar a la élite del fútbol en el Atlético Nacional, equipo en el que también jugaba su hermano. Era defensa, zurdo, espigado… Era buen cabeceador, pero era habitual verlo sacar el balón bien jugado con el 2 a la espalda. Debutó joven, con 20 años, pero sus maneras, su rectitud y su comportamiento dentro y fuera de la cancha hacían pensar que era mucho mayor. Quizás eso le abrió pronto las puertas de la selección colombiana. Ahí coincidió con la que hasta la fecha era la mejor generación de futbolistas que había dado el país.

Fue convocado para el Mundial de Italia ’90, en el que participó en cuatro encuentros y alcanzó los octavos de final. Cuatro años después, con los Higuita, Valderrama, Asprilla y compañía, el bloque entrenado por Pacho Maturana aspiraba a hacer cosas importantes en el Mundial de Estados Unidos. El sorteo situó a Colombia en un grupo con Rumanía, Estados Unidos y Suiza.

Andrés Escobar falleció 10 días después de marcarse un autogol ante Estados Unidos

El debut contra Hagi y sus secuaces no pudo ser peor. Colombia sucumbió por 3-1 y se vio obligado a ganar el segundo partido contra los anfitriones. Fue en aquel partido donde Andrés Escobar, muy a su pesar, se convirtió en el protagonista. En el minuto 35 se dispuso a despejar un balón, pero atinó mal y el cuero se coló en la meta de su propio equipo. Estados Unidos acabaría ganando 2-1, por lo que Colombia estaba eliminada. De nada sirvió ganar 2-0 a Suiza en la tercera jornada. Escobar, que había estado colaborando con el diario ‘El Tiempo’ haciendo una columna en la que describía la experiencia mundialista en primera persona, describía ese día la decepción que sentía todo el grupo por no haber estado a la altura de las expectativas. Su última frase fue lapidaria: “Hasta pronto, porque la vida no termina aquí”.

A su regreso del Mundial Escobar quiso ahogar las penas con unos días de vacaciones. Después le llegaría el gran reto de su carrera. En el Nacional ya había conquistado la Copa Libertadores y, tras no triunfar años antes en su fichaje por el Young Boys suizo, por fin le llegaba su gran oportunidad en la élite: había llegado a un acuerdo con el Milan.

Foto: Las2orillas

Foto: Las2orillas

El sábado 2 de julio salió de fiesta por Medellín con su novia y unos amigos. La noche no empezó bien, puesto que unos hombres no dejaron de insultarle y gritarle por su gol en propia puerta. A la salida de la discoteca, en el aparcamiento, el futbolista recriminó a los que le insultaban, que resultaron ser dos hermanos relacionados con el narcotráfico, y les pidió más respeto. La riña fue a más y de pronto apareció un tercer hombre, Humberto Muñoz Castro que, sin mediar palabra, descargó su revólver contra la cabeza del futbolista, que estaba sentado en su coche. La novia de Escobar, con la que se iba a casar en unas semanas, fue la encargada de trasladarlo a un hospital, pero llegó sin vida. Higuita y Chuchi Serna, sus compañeros en la selección, tuvieron que pasar por el mal trago de reconocer su cadáver.

El asesinato tuvo gran impacto en la nación. Todos los jugadores de la selección tuvieron que ir acompañados de escoltas desde ese día. Al funeral asistieron 120.000 personas, incluido el presidente de la nación. Esa presión social fue la que ayudó a que se diera caza al asesino, que fue condenado a 43 años de cárcel. Tras los cambios en la legislación, el hombre que mató a Andrés Escobar salió de prisión el 5 de octubre de 2005, solo había cumplido 11 años de condena.

Foto: ElPeriodico

Foto: ElPeriodico

Se llegó a especular sobre que el asesinato estaba relacionado con mafias de apuestas deportivas, pero es algo que nunca se pudo demostrar. Con el paso del tiempo hay quien ha apostado por desligar la muerte de Escobar del gol del Mundial. Es el caso de Pacho Maturana, que en el vigésimo aniversario del fatal suceso afirmó que a su pupilo no lo mataron por meterse un gol que dejaba a Colombia fuera del Mundial: “No lo mataron por el gol, sino por la situación de caos de Colombia. Era una época en la que nada se discutía, sino que lo solucionaba el primero que sacase un revólver. Esa misma noche también se asesinó en Colombia a médicos, odontólogos y periodistas”.

La memoria, cruel y selectiva, hace que hoy en día, cuando se menciona el gol de Escobar con Colombia, se repitan en la mente las imágenes de aquella fatídica acción en la que Andrés empujaba el balón hacia la red de su propia portería. Pero el gol de Escobar debería ser otro, el único que anotó con la camiseta de la selección. Fue, cómo no, con un soberbio cabezazo. Y fue contra Inglaterra en un amistoso disputado en 1988 en Wembley, en un templo erigido para la gloria solo de unos pocos elegidos. Escobar marcó allí su gol.

Dibujo: David Gallart (@moviolagol)

Texto: Aner Gondra (@AnerGondra)

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

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