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El día que Roberto Baggio estuvo a punto de fichar por este club ingles

El jugador italiano estuvo cerca de firmar cuando estaba en el Bologna

Complicado ver a un jugador italiano triunfar lejos de su península y más en Inglaterra. El estilo, el carácter y, sobre todo, la cultura es demasiado particular. Recuerdos como los de Gianfranco Zola en el Chelsea o Fabrizio Ravanelli en el Middlesbrough fueron escasos ejemplos, pero tratándose de Roberto Baggio todo parecen palabras mayores. Y es que estuvo cerca de hacerse una operación inesperada, de buena acogida en el norte de Londres. 

Foto: news.livedoor.com

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Muy pocos se esperaban ese final. Más bien, esa decisión que no correspondía a la línea ascendente que había llevado durante su trayectoria deportiva pero, a su edad, Roberto Baggio lo que necesitaba eran minutos tras su delicada relación con Arrigo Sacchi en el AC Milan. Al cielo lombardo gritó “ya no te soporto más“, dirigiéndose hacia un entrenador que conocía, más que de sobra, lo que necesitaba la escuadra rossonera y lo que podía dar el delantero. Si con Óscar Washington Tabárez fue una agonía -el mismo que aseguró que “no había hueco para los poetas en el fútbol moderno“-, con Sacchi sería todo un suplicio para él. La salida era de esperar.

El verano iba a ser decisivo para Roberto Baggio. La temporada siguiente sería la que determinaría su participación en el Mundial de Francia, un objetivo que ‘Il Divin Codino’ se había marcado. Fabio Capello, que había llegado esa temporada a Milán, se lo había dejado claro. Tenía permiso para encontrar equipo aunque, si decidía quedarse, también sería “uno más dentro del grupo”. Término poco correcto. Baggio no podía ser uno más, al menos en esa campaña.

Foto: www.taringa.net

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Tras un intento fallido del Parma de Carlo Ancelotti por contratarle -oferta que el técnico italiano no veía necesaria para su plantilla-, el Bologna del presidente Giuseppe Gazzoni se había lanzado a por el jugador, con una ardua negociación con Galliani que, ni mucho menos, iba a regalar a uno de los mayores talentos de Italia. El mandatario del conjunto ‘rossoblu’ tenía el beneplácito de trequartista y, su representante, Vittorio Petrone no soltaba prenda, pues también Udinese pujaba con fuerza.

El Bologna invirtió en el fichaje de Roberto Baggio, el cual necesitaba minutos para el Mundial de Francia. 

Gazzoni hizo un gran esfuerzo para que los patrocinadores, tanto los más pequeños como los más grandes, dieran un empujón económico para poder ficharlo. Roberto Baggio, que sobre el campo era un jugador que se anticipaba a cualquier movimiento, tuvo una pausa extralimitada en su decisión. Renzo Ulivieri, entrenador del Bologna, sabía que ficharía por el equipo. Para él, “era una premonición”.

El 18 de julio de 1997 se confirma. “He elegido Bologna y es una decisión que me alegra“, dijo Baggio. Estaba claro que la fiebre rossoblu saltaría en todos sus sentidos, tanto por los ocho mil aficionados que se dirigieron a Sestola par ver su primer debut como por sus nuevos compañeros de equipo, que veían injusto todo el esfuerzo por contratarle sin pensar en mejoras de contrato. “No se puede pretender que mientras uno recibe un Mercedes, otros solamente tienen comida y alojamiento“, dijo Stefano Torrisi.

Foto: ilovepes.forumfree.it

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Cualquier tipo de discrepancia sobre Roberto Baggio se acabaría con la temporada que realizó. Mostró gestos de carácter, como aquel duelo frente a la Juventus en el que no fue convocado y se negó a volver a los entrenamientos por no jugar ante su exequipo. No obstante, fue una de sus temporadas más exultantes con 22 goles, su mejor cifra deportiva. Era la referencia y quería mantener esa etiqueta, incluso cuando el Inter de Milán le pretendió en el mercado de invierno. Dejó al Bologna en la octava plaza de la Serie A.

Roberto Baggio hizo su mejor cifra goleadora en el Bologna, superando los 21 que realizó con la Juventus. 

Era evidente que Cesare Maldini no lo dejaría fuera de la convocatoria de Francia 98′. Roberto Baggio ya podía tachar su objetivo, una participación que acabó en la tanda de penaltis de octavos de final ante la anfitriona. Aún así, a sus 30 años, el fantasista había dejado dos goles y, esta vez sí, marcaría un penalti en la tanda, aunque Di Biagio fallara el decisivo ante Barthez.

No obstante, antes de sucederse la cita deseada por ‘il Divin Codino’, tenía que resolver, de nuevo, su futuro. Su caché estaba en alza y grandes equipos de Europa, sobre todo de Italia, querían disfrutar del nuevo resurgir de Roberto Baggio. Uno de ellos fue el Arsenal, que pujó duramente por el italiano.

Foto: Imago

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El Arsenal era el campeón de la Premier League. Era el equipo de la zaga de Tony Adams, Lee Dixon, Steve Bould y Nigel Winterburn. Era el club del prometedor Patrick Viera, con el que coincidió en Milán. Y era el Arsenal del genial Dennis Bergkamp, un delantero que hubiera dado gusto verlo con Roberto Baggio a su espalda.

La oferta de los londinenses fue contundente. Seis millones de libras para las próximas tres temporadas a un jugador que ya tenía 31 años. Por mucho que se agarrara a él, Gazzoni sabía que no lo podía retener en el Bologna. “Las posibilidades de que Roby acabe abandonándonos ha aumentado a un 99’9%. El Arsenal y el Inter de Milán le están ofreciendo algo que no tenemos: jugar la Champions League“, dijo.

Baggio

Por aquel entonces, Moratti soñaba con el trequartista por detrás de Ronaldo Nazario e Iván Zamorano, y a Baggio le encantaba Milán. Una oferta de 7,7 millones de euros -menor que la del Arsenal- y el mantenimiento del italiano en su país acabaron con cualquier posibilidad de los ingleses que, ojeando la plantilla interista, aprovecharon las nulas oportunidades que le ofrecían a Nwankwo Kanu. Los de Arsene Wenger se conformaron con ese espigado y talentoso delantero nigeriano.

El mismo Gazzoni lo definió a la perfección: “Roberto Baggio es capaz de hacer con los pies lo que otros no pueden hacer con las manos“. Ese talento tenía un coste elevado y, a pesar de que la Premier League siempre ha sido generosa con sus ofertas, era improbable que un italiano no se pensara dos veces la idea de abandonar su país. Y porque, por entonces, el Calcio seguía siendo romántico, y buena parte de ello era gracias a Roberto Baggio.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

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