Novedades

Cuando Guardiola estuvo a punto de irse a River Plate

El exjugador del FC Barcelona estuvo cerca de firmar por el mítico equipo argentino

Hay jugadores que se miden por su manera de ver el fútbol. Ligados a un estilo de juego muy concreto, en ocasiones se puede apreciar una cara oculta que realmente los identifica. No sabíamos que hubiera pasado pero, en el tramo final de su carrera deportiva, Pep Guardiola tuvo la posibilidad de aplicar su idea táctica en uno de los grandes del fútbol argentino. 

Foto: Bundesliga.de

Aquel que haya leído ‘Herr Pep’, obra del genial Martí Perarnau, habrá conocido en su justa medida cómo piensa uno de los mejores entrenador del mundo. Una mente que se ha gestado jugando al fútbol, siendo un centrocampista de categoría que, vistiendo de corto, se planteaba las mismas dudas existenciales que actualmente pasan por su cabeza cuando tiene que liderar al Bayern de Múnich.

Si tuviera que definir a Guardiola, diría que es un hombre que duda de todo. El origen de estas dudas no es la inseguridad ni el miedo a lo desconocido: es la búsqueda de la perfección. Sabe que es imposible alcanzarla pero va a por ella igualmente“, define el autor a Pep. Y basados en esta cita, dos pensamientos de dos entes que, a la postre, pueden parecer diferentes, llegaron a cruzarse para encontrar la decisión idónea. Uno, la de buscar al mejor sustituto. Otro, la de volver a sensibilizarse con el fútbol en el lugar más sensitivo que existe con respecto a la pelota.

Pep Guardiola se encontraba en el Al-Ahli de Qatar cuando sucedió la oportunidad de fichar por River Plate. 

Un fondo de inversiones británico, Media Sports Investments, había desembarcado en el Corinthians para revolucionar el plantel, lo que después se convertiría en un verdadero cambio en el Timao. No obstante, la clave para aquel proyecto era Javier Mascherano, en ese momento jugador de River Plate. El acuerdo, que se había realizado a comienzos de 2005, se efectuó en mayo por 15 millones de dólares, pero el conjunto brasileño no podía disponer del centrocampista hasta que acabara la Copa Libertadores con el club argentino, cuyo idilio finalizó en junio tras perder frente a Sao Paulo, equipo que se proclamaría vencedor.

Foto: MEXSPORT/DAVID LEAH

Foto: MEXSPORT/DAVID LEAH

El que por entonces era entrenador de River Plate, Leonardo Astrada, necesitaba un recambio de enjundia en el centro del campo. Buscaba una ilusión que descosiera el roto que había generado la salida de Mascherano y el no fichaje de Matías Almeyda, el cual había dicho que sí a los millonarios para finalmente no concretarse. Por suerte y, gracias a un consejo, Pep Guardiola se cruzó por un instante en el camino de la entidad.

El centrocampista se encontraba en Qatar jugando para el Al-Ahli. Guardiola necesitaba una motivación para jugar a un alto nivel, y más aún tras su precario paso por Italia en la Roma y el Brescia. Además, aquel positivo por nandrolona minó las posibilidades de un jugador que todavía tenía cuerda. De esta manera, apareció César Luis Menotti, quien aconsejó a los dirigentes de River Plate contratar a un futbolista con solera. El acuerdo era perfecto.

Foto: Getty Images

Foto: Getty Images

El representante de Pep Guardiola, José María Orobitg, confirmó las intenciones de River Plate, que buscaba una cesión. “Él también ha tenido contactos y conoce muy bien el fútbol argentino, allí hay muy buen fútbol y él encaja muy bien“, aseguró su mano derecha. El acuerdo iría más allá del contrato, de lo que podía percibir el jugador. Le interesaba la pasión, la intensidad desmedida que tanto los caracteriza.

“La parte económica es secundaria, porque entonces no estaríamos hablando con este equipo porque hay ofertas económicas más elevadas de lo que pueden ofrecer allí”, confirmó Orobitg.

El presidente de River Plate, José María Aguilar, confirmaba las posibles negociaciones. “Es cierto, nos ofrecieron a Guardiola y eso no es algo de todos los días. Se trata de un jugador de renombre internacional”. No obstante, el presidente no veía del todo claro el acuerdo entre ambas partes pero sería el mismo entrenador el que daría la última palabra, por si “le interesaba”.

Foto: MEXSPORT/DAVID LEAH

Foto: MEXSPORT/DAVID LEAH

Finalmente, no decidieron apostar por Pep Guardiola, el cual tenía unas excelentes referencias de Gabriel Batistuta sobre aquel equipo. El centrocampista puso más de su parte para que se alcanzara un acuerdo para sentirse atado a esa pasión que tanto le embarga. Poco después, abandonaría Qatar para marcharse a México al Dorados de Sinaloa. Tras esa etapa, pondría fin a su vida como futbolista, perfilando así sus estudios -los pocos que podría necesitar- para ser entrenador.

Guardiola, años después, ironizó sobre aquello. “Cuando Mascherano se fue a Corinthians, hubo un contacto con River pero yo estaba en las últimas. Así que en River acertaron“, bromeó. Acierto o no, el técnico catalán ha absorbido matices de todas sus experiencias. ¿Qué hubiera aprendido de Argentina? No creemos que hubiera sido la pasión porque, como se señala en Herr Pep, es un enfermo del fútbol.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.