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Gigi Riva rechazó jugar en la Juve… ¡cuatro veces!

El potente delantero se negó a abandonar el Cagliari

El pasado viernes, 7 de noviembre, cumplió 70 años uno de los grandes mitos del fútbol italiano. De su mano, el Cagliari disfrutó del periodo más exitoso de toda su historia, y aunque le llovieron las ofertas de Juve, Inter o Milan; él siempre permaneció fiel al equipo sardo. Hablamos, como no podía ser de otra manera, de Gigi Riva.

Foto: forzaitalianfootball.com || Gigi Riva con la camiseta del Cagliari

Riva nació el 7 de noviembre de 1944 en Leggiuno, un pueblo de menos de 2.000 habitantes situado en la provincia de Varese, por aquel entonces perteneciente a la conocida como República de Saló, el estado títere establecido por la Alemania nazi en el norte de Italia durante los últimos meses de la II Guerra Mundial. En aquella Italia devastada por el fascismo y la guerra, la infancia de Gigi fue aun más dura de lo normal. Con 17 años había visto morir a sus padres y a una de sus hermanas, y llevaba tres trabajando en una fábrica. Pero a esa edad, a los 17, el joven Luigi comenzó a jugar en un equipo aficionado de la zona, el Laveno-Mombello F.C., y pudo vislumbrar por fin un futuro mejor.

El sueño de un joven Gigi Riva era recalar en el Bolonia o en el Inter de Milán. Sin embargo, el destino le deparó un destino insospechado: el Cagliari

Dos años después, Riva pasaba al Legnano, de Serie C; para, tras 23 partidos y seis goles, fichar por el Cagliari, de la segunda división italiana. “Yo regresaba de un torneo juvenil con la selección, cuando mi entrenador (en el Legnano) me dijo que tenían que venderme. Pensé en el Bolonia, porque Fulvio Bernardini había dicho que yo le gustaba; o en el Inter, mi equipo favorito”.

Por desgracia para él, ni Bolonia ni Milán iban a ser su destino. Riva tuvo que hacer las maletas para viajar a la isla de Cerdeña, cosa que hizo con una idea fija en su cabeza: Un año en el Cagliari, y podría dar el salto a una Squadra de primer nivel. Pero en su primera temporada allí, el club rossoblú logró el ascenso a la Serie A, y Riva, adaptado a la perfección, se erigió como uno de los pilares del equipo, recibiendo su primera llamada para la Azzurra en junio de 1965. No había motivos para abandonar el club, sexto en la temporada 1964/65 y undécimo en la siguiente. Durante esas campañas, Riva no dejó de progresar, explotando definitivamente como goleador en la 1966/77, cuando anotó 18 goles en 23 partidos y se proclamó Capocannonieri.

Foto: sscnapoli.it

Foto: sscnapoli.it

El título de máximo goleador, y su participación en el partido de desempate de la final de la Eurocopa 1968 (Riva hizo uno de los dos goles con los que Italia derrotó a Yugoslavia en el Olímpico de Roma) atrajeron el interés de los grandes clubes italianos, que no hizo sino crecer cuando un Riva de nuevo máximo goleador (20 goles en 29 partidos) llevó a su equipo al subcampeonato en liga y copa en la temporada 1968/69.

Así, en el verano de 1969 se llegó a dar por hecha su marcha al Milán (los aficionados del Cagliari llegaron a organizar una colecta para tratar de impedirlo) pero Rombo di tuono (apodado así por obra y gracia del gran periodista deportivo Gianni Brera) se negó a cambiar de equipo, obligando al club lombardo a renunciar a su fichaje.

Tanto el Milan como la Juventus intentaron el fichaje de Gigi Riva, pero el ambiente de Cerdeña terminó conquistando a un Riva que juró amor eterno al Cagliari

También la Juve intentó atraer a Riva con sus cantos de sirena, pero las ofertas, cada vez mas jugosas, estaban destinadas al fracaso: “Podría haber ganado el triple en otros equipos, pero me había hecho un hombre en Cerdeña y quería el Scudetto para mi tierra. En aquella época, en el resto de Italia nos llamaban pastores y bandidos; pues bien, lo hicimos, los bandidos y los pastores ganamos el scudetto”.

En efecto, en la temporada 1969/70 el Cagliari de Riva, Albertosi, Brugnera, Domenghini, Gori, Cera, Niccolai, Greatti, Martiradonna, o el brasileño Nené; dirigido desde el banquillo por Manlio Scopigno, se proclamó campeón de Italia. Nunca antes un equipo no originario del norte de Italia o de la capital había ganado la liga, y sólo el Nápoles de Maradona lo lograría después.

1970 fue el año de Gigi, campeón y máximo goleador (por tercera vez, con 21 tantos en 28 encuentros) de la Serie A, y finalista del Mundial de México ’70 con Italia; fue tercero en la votación del Balón de Oro (un año antes había sido segundo). Aun así, no todo fue color de rosa, y una grave lesión le hizo perderse los octavos de final de Copa de Europa (su equipo cayó eliminado a manos del Atlético de Madrid) y gran parte del campeonato nacional italiano 1970/71.

Boniperti reconoció que intentó fichar a Gigi Riva para la Juventus en hasta cuatro ocasiones, llegando a ofrecer cantidades astronómicas. El jugador nunca quiso salir del Cagliari

Y aunque Riva regresó de la lesión en un estado de forma magistral (21 goles en la temporada 1971/72), nada volvería a ser igual para el Cagliari, que poco a poco fue perdiendo potencial. Por ello, y porque el final de su carrera se iba acercando, parecía que la fidelidad de Riva al equipo cagliaritano podría verse agrietada. Nada mas lejos de la realidad, el zurdo de Leggiuno llegó a enfrentarse a su propia directiva cuando esta estableció negociaciones con la Juventus para su traspaso: “Entre 1970 y 1973 me convertí en el gran deseo de Boniperti (presidente de la Juventus). Me negué cuatro veces a fichar por la Juve y aunque hubiese jugado hoy en día, después de la sentencia Bosman, hubiese hecho lo mismo. El Cagliari no se portó demasiado bien, tratando en secreto con la Juve; eso me hizo reafirmarme en mi postura. Era también una cuestión de estilo de vida. Simplemente, amaba Cerdeña”.

En una entrevista concedida recientemente al diario As, el mencionado Giampiero Boniperti hizo referencia a sus frustrados intentos de incorporar a Riva a la plantilla de la vecchia signora: “Siempre que le veía le insultaba y le decía que perdió una buena ocasión. Puedo insultarle porque soy viejo, porque le conozco bien. Quería comprarle, pero estaba enamorado de Cerdeña y del Cagliari y era imposible sacarlo de allí. Ofrecí mil millones de liras, una locura para la época”.

Foto: gqitalia.it || Gigi Riva en un entrenamiento de la selección italiana

Foto: gqitalia.it || Gigi Riva en un entrenamiento de la selección italiana

Pese al deseo de Riva de permanecer en Sant’Elia, el recién construido estadio del Cagliari, los triunfos nunca regresaron a la isla. Las lesiones de Riva y la salida de la entidad de algunos de sus futbolistas más importantes, lo impidieron. Aun así, Riva no cree que su negativa a ser traspasado fuese la causa de la imparable decadencia del equipo de sus amores: “No me siento responsable de que el equipo no fuese capaz de reforzarse como se pretendía. Mi acuerdo con el Cagliari era muy claro, en caso de que existiese una oferta, se me consultaría y yo daría mi opinión. Cuando me preguntaron, dije que quería quedarme”. Tampoco con la Nazionale pudo Riva reverdecer viejos laureles, y pese a haberse convertido en el máximo goleador de la historia de la selección italiana unos meses antes (con 35 goles en 42 partidos, su marca sigue vigente) no pudo hacer nada por evitar la decepción del Mundial 1974.

Finalmente, las lesiones obligaron a Riva a anunciar su retirada definitiva en 1977. Su último partido lo había disputado el 1 de febrero de 1976, ante el Milán y como si el fin de Riva fuese también el fin del Cagliari, el equipo isleño descendió esa misma temporada 1975/76. Aunque sólo tardó tres años en regresar a la Serie A y habitualmente milita en esta categoría, no ha vuelto a disfrutar (probablemente, no lo hará nunca) del éxito que obtuvo con Gigi Riva en sus filas.

Hoy en día, Riva ha dejado su cargo en la federación italiana pero sigue promoviendo la práctica del deporte desde la Scuola Calcio Gigi Riva y por supuesto, sigue viviendo en Cagliari, ciudad que le nombró ciudadano honorífico en 2005, cuando el Cagliari Calcio retiró para siempre la camiseta con el dorsal número 11, que le fue entregada durante un partido de la selección en el estadio de Sant’Elia.

Pocos futbolistas han recibido tal honor. Ninguno lo ha merecido mas que Gigi Riva.

Edgar Arroyo

Apasionado buscador de las historias futboleras más curiosas. Autor de la sección 'Lo que pudo ser...'
Twitter: @rroyo_edgar

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