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¿Sabías que Bebeto estuvo a punto de no jugar en el Depor?

El astro brasileño pudo no haber llegado nunca a Riazor

En el último capítulo de Lo que pudo ser, hablamos del frustrado fichaje de Fran por el Real Madrid y de lo importante que fue su permanencia en el Deportivo para la consolidación del club gallego en la élite del fútbol nacional. Pues bien, si Fran fue clave en aquel equipo que se ganó el apelativo de Súper Depor, ¿qué decir de Bebeto?. El brasileño fue la gran estrella del cuadro coruñés en aquellos maravillosos años, pero pudo haber acabado muy lejos de La Coruña. Concretamente, en Dortmund.

Corría el verano de 1992, el Deportivo acababa de completar su primera temporada en Primera División en 20 años evitando el descenso en la promoción y su presidente, Augusto César Lendoiro estaba decidido a convertir una bravata, lanzada en medio de las celebraciones por el reciente ascenso (“Barça, Madrid, ya estamos aquí”), en una realidad, convirtiendo al Deportivo en una verdadera amenaza para los dos gigantes del fútbol español.

Lendoiro estaba decidido a convertir al Depor en un grande de España, para eso fichó a importantes jugadores como Mauro Silva, Aldana o Bebeto.

Para ello, en un frenético mes de junio, había conseguido los fichajes de Mauro Silva (Bragantino), Aldana (Real Madrid), Ramón (Sevilla) y Juanito (Compostela). Pero faltaba la guinda del pastel: Bebeto, un delantero brasileño de 28 años que acababa de proclamarse máximo goleador del Brasileirao militando en el Vasco da Gama; un jugador consolidado en la selección brasileña, y por el que importantes clubes europeos llevaban años suspirando.

Por supuesto, el Depor no era el único equipo interesado en su contratación, pero Lendoiro estaba convencido de que conseguiría atraer al crack de Salvador de Bahía. De hecho, se preparaba para viajar a Brasil para cerrar los últimos flecos del acuerdo cuando saltaron todas las alarmas: El Borussia de Dortmund, subcampeón de la Bundesliga 1991/92, anunciaba haber acordado el traspaso de Bebeto en una operación que se cifró en 250 millones de pesetas.

Aun así, Lendoiro no se dio por vencido y después de unas declaraciones que dejaban clara su postura (“Me resisto a despedirme del jugador. Tenía algunas bazas para su fichaje, aunque ahora lo veo todo mucho más difícil”), tomó un avión con destino Río de Janeiro. Allí, el presidente del Club de Regatas Vasco da Gama le dijo lo que esperaba oír: Aún no se había completado el traspaso de Bebeto al Borussia de Dortmund.

Apenas cuatro días después, Lendoiro regresaba a Galicia con un contrato firmado por Bebeto debajo del brazo, demostrando que sus famosas dotes de negociador no tenían nada de fantásticas. Una oferta que según los medios especializados incluía la entrega de una casa, dos coches y varios billetes de avión a Brasil (Lendoiro negó tal extremo), sirvió para convencer al futbolista. También jugó un papel importante en ello su esposa Denise Oliveira, que tiempo después declararía haber insistido a su marido para que declinase la oferta del Borussia de Dortmund por las dificultades que la familia podría tener para adaptarse a la vida en Alemania. La pregonada anécdota según la cual el presidente gallego habría convencido a Bebeto de que el clima coruñés era muy similar al de Brasil pudo tener su origen en aquellas declaraciones; o puede que aquello sucediese realmente, porque con Lendoiro cualquier cosa parece posible.

Sin embargo, el culebrón estaba aun lejos de terminar: Los directivos del poderoso club germano decidieron acudir a la justicia brasileña para tratar de impedir el fichaje de Bebeto por el Depor, afirmando poseer un contrato firmado por el delantero. Pero él no dudó en desplazarse a La Coruña para pasar la correspondiente revisión médica y, el 16 de julio, ser presentado en Riazor ante 10.000 espectadores.

Foto: www.deportivo-la-coruna.com

Foto: www.deportivo-la-coruna.com

Durante el acto, dijo llegar al equipo para “trabajar, luchar y, sobre todo vencer” y trató de aclarar su supuesto compromiso con el Borussia Dortmund, explicando que sólo había enviado a los directivos de este “la petición de condiciones, nunca un contrato”.

Lo mismo debió de interpretar el juez encargado del asunto, desestimando la demanda de los alemanes que, sin embargo, estaban lejos de rendirse: A mediados de septiembre, y cuando Bebeto ya había debutado con el Depor en competición oficial, reclamaron a la FIFA para que le prohibiesen seguir alineándose con su nuevo club. El gerente de la entidad del Westfalenstadion, Michael Meier, declaraba dar por seguro que Bebeto sería suspendido por duplicidad de contrato, aunque ya no confiaba en conseguir su incorporación al club del que formaba parte. Pero no, Bebeto no sería suspendido, y podría completar una temporada histórica para el Deportivo (tercero en Liga) anotando 29 goles y proclamándose pichichi.

Luego vendrían el penalti de Djukic que privó al Depor de ganar la liga 1993-94 o el triunfo en la Copa del Rey 1994-95, derrotando al Valencia en la final (con un gol del número 11 incluido), y Bebeto se convertiría en un mito del club blanquiazul; probablemente el más querido por la afición de Riazor, como se pudo comprobar durante los actos del centenario del club, en 2006.

Por su parte, el Borussia de Dortmund, sin Bebeto pero con jugadores del talento de Matthias Sammer, Andy Möller, Stéphane Chapuisat o Karl-Heinz Riedle, conseguiría dos títulos de Liga (1994-95 y 1995-96), una Copa de la UEFA (1992-93) y una Champions League (1996-97) en los años siguientes. Sin duda, una historia con final feliz para todos sus protagonistas.

Edgar Arroyo

Apasionado buscador de las historias futboleras más curiosas. Autor de la sección 'Lo que pudo ser...'
Twitter: @rroyo_edgar

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