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Cuando Andrea Pirlo pudo ser jugador del Real Madrid

El jugador del AC Milan soñaba con fichar por el equipo español

Retomamos un serial de historias que no queremos que se pierdan. Recordar ese momento en el que no se dio una mano, no se cogió un teléfono o se concretó una reunión esporádica con el único propósito del convencimiento. Para Italia, 2006 fue un año de sensaciones encontradas. La Nazionale respondió mientras que algunos equipos italianos estaban siendo investigados por el Calciopoli. Fue un momento para plantearse el futuro, y Andrea Pirlo fue uno de los jugadores que meditó una salida.

Foto: Fichajes.net

Marcelo Lippi no dudó en ningún momento sobre quién recaería la parte más clarividente del centro del campo de Italia en el Mundial de Alemania 2006. Andrea Pirlo, que ya por entonces era un genial centrocampista, sería el eje de una selección que contaba con buenos escuderos para el bresciano. Mismamente, Gennaro Gattuso era ese compañero de filas sacrificado y tenso que necesitaba, aunque el seleccionador italiano prefirió a Daniele de Rossi en los primeros partidos hasta que vio una roja ante Estados Unidos que lo condenó. La Azzurra, más allá de la táctica del romano, necesitaba la complicidad y el estilo trotón -aunque también desmañado- del calabrés. Era perfecto para Pirlo y era sinónimo de triunfo para el país.

Italia ganaría el Mundial ante Francia, en gran medida, gracias al equilibrio que poseía aquel centro del campo. Siempre destacables las apariciones de Fabio Cannavaro, las carreras de Grosso o la certeza de Luca Toni, nada tenía que ver con las cuatro patas que Lippi puso a una mesa menos barnizada que otras selecciones. La Nazionale se convirtió en un símbolo de orgullo nacional con su cuarta estrella, aunque se tardara bien poco nublar todo el esplendor que podía mostrar la marca ‘Italia’. Algo podrido sucedió en el Calcio, repercutiendo en todos sus niveles al fútbol italiano.

Fabio Capello, por entonces entrenador del Real Madrid, veía en el centrocampista italiano la pieza clave para su sistema. 

Lo que se venía rumoreando durante el Mundial estalló al término de la competición. El conocido Calciopoli salpicó a algunas de las entidades más afamadas de Italia, destacando la Juventus y el AC Milan como las más representativas. Los lombardos salieron menos escaldados que los piamonteses, pues las manos de Luciano Moggi y Antonio Giraudo fueron más largas en el amaño de partidos. No obstante, los rossoneri recibieron una sanción ejemplar, restándoles 30 puntos en la temporada 2005/2006 y empezando con ocho menos en la 2006/2007. La escuadra, ejemplo de glamour y ostentosidad, quedó algo desvencijada, al menos de cara a la galería.

Foto: AP Photo/Andrew Medichini

Foto: AP Photo/Andrew Medichini

Una historia no se conocía hasta que Andrea Pirlo publicó su autobiografía, en la cual destapó uno de los secretos que bien podrían haber cambiado la historia del AC Milan. “Yo era jugador del Real Madrid en mi cabeza, en mi corazón y en mi alma. Tenía un contrato de cinco años esperándome allí y un salario que no era de este mundo“, aseguró el italiano. Tenía claro que, antes de conocerse cuál sería la sanción del equipo, él no iba “a pagar las consecuencias”, y más aún si descendían al club a la Serie B.

Tullio Tinti, representante de Andrea Pirlo, fue el encargado de mover las negociaciones entre el Real Madrid, el AC Milan y el futbolista. Le pidió a su representado que tuviera paciencia, que descansara en su Brescia natal y que estuviera atento al teléfono. Fabio Capello, técnico poco dado a esperar, sondeó al futbolista confirmando el interés del conjunto blanco.

Acabamos de fichar a Emerson de la Juventus y eres el hombre para jugar a su lado en el centro del campo”, manifiesta Pirlo en su autobiografía. 

Poco dudó. Andrea Pirlo soñaba con pasear por alguna lujosa calle de Madrid, percibir ese olor a Galaxia que se respiraba en Concha Espina y dar un salto más a su carrera deportiva, porque tenía claro qué categoría tenía el Real Madrid como para dejar escapar una oportunidad que pocos han rechazado. Eso sí, todo debía de pasar por el alto mando rossonero, concretamente por Adriano Galliani, el cual concertó una cita para desconcierto de Andrea.

Foto: La Pelotona

Foto: La Pelotona

A su llegada a Milanello, el director deportivo del AC Milan fue rotundo. “No te vas, porque vas a firmar esto. Es por cinco años, y hemos dejado los detalles del salario en blanco para que puedas escribir lo que quieras“, contraofertó Galliani. El representante de Pirlo cogió el contrato para analizarlo, esperando a la respuesta para más tarde. Andrea, como bien asegura en su libro, pensaba en español y soñaba con el Santiago Bernabéu.

Todos los planes se trastocaron. Tullio aconsejó a Pirlo que firmara la mejora contractual que le ofrecía el AC Milan, una firma que realizaría a regañadientes para esconder así un sueño que le persiguió en el verano de 2006. Aportó los clichés de felicidad por continuar en la escuadra lombarda pero sus preferencias eran otras. Solo una Champions League en aquella temporada le justificó aquella decisión. A pesar de todo, pocas personas se pueden imaginar a Pirlo fuera de Italia. Un reducto de buen fútbol que permaneció en el Calcio, un futbolista que ayudó a revitalizar la categoría de un país.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

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