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Grandes ejemplos de deportividad en el fútbol

Fair Play, cuestión de estilo

El fútbol cuenta a su favor con un plano mediático de primer nivel que, en muchas ocasiones, se utiliza por medios externos al propio deporte para inculcar valores, tales como educación, buenos modales o incluso métodos de vida sana. Un circo mediático del que muchos sectores quieren aprovecharse, para bien o para mal, y convierten al fútbol en un escaparate contínuo de ejemplos, entre ellos el denominado y conocido como 'Fair Play'.

El apartado semántico de la expresión ‘Fair Play’ o ‘Juego Limpio’ se refiere como comportamiento leal y sincero además de correcto en el deporte, en especial fraterno hacia el contrincante “oponente”, respetuoso ante el árbitro y correcto con los asistentes. Es decir, acciones del juego en las que se respetan en todos los sentidos al rival y a todos los integrantes, y que además se muestra una imagen correcta y de respeto máximo.

El pasado 26 de Septiembre la Lazio visitaba San Paolo para enfrentarse al Napoli en la Serie A Italiana. Durante el encuentro Miroslav Klose, delantero del conjunto romano, introdujo el balón en la portería contraria previo contacto con la mano. El colegiado no se percató de este detalle y dió como legal el tanto. El gran gesto del delantero alemán hizo, de voluntad propia, que el árbitro corrigiera su decisión y el gol no subió al marcador. Un gran gesto de juego limpio que ensalzó, nuevamente, la figura de Klose.

A lo largo de la historia del fútbol se han dado diversos casos idénticos, que subrayan acciones de ‘Fair Play’ hacia el rival y que, como tales, han sido dignas de ser destacadas de cara a actuar como ejemplos.

Similar a lo ocurrido como Miroslav Klose fue la actuación del también jugador bávaro Marius Ebbers. Durante un encuentro importante para el St Pauli frente al Union Berlin, decisivo de cara al ascenso de su club a la Bundesliga, el delantero alemán marcaba un gol con la mano. El colegiado, por la rapidez de la jugada, no se percató de la trampa y decidió que el gol era legal. Las protestas de los jugadores rivales y la voluntad del jugador hicieron que el gol no subiera al marcador y todo siguiera igual. Una actuación más que honesta.

Un caso curioso, a la vez que surrealista, se produjo con Paolo Di Canio (actualmente técnico del Swindon Town en la Legue Two Inglesa). Un ex-jugador que, durante su etapa en activo, destacó por encima de todo por temas políticos, extradeportivos y con alguna que otra salida de tono. En resumen, todo lo contrario al Juego Limpio. Durante su etapa en el West Ham inglés llevó a cabo uno de los gestos más recordados de la última década. Un centro desde la banda derecha, con el portero contrario Paul Gerrard (Everton) lesionado sobre el césped, fue interceptado con la mano por el propio jugador italiano, a portería vacía, para que el guardameta fuera atendido. Un gran gesto de Di Canio, que fue aplaudido por la grada, por los rivales y que contribuyó para que se le otorgara el premio Fair Play de la FIFA en 2001.

En el año 2010 un desconocido Amin Motevaselzadeh, jugador por aquel entonces en las filas del Moghamvemat (actualmente en el Damash), saltó al primer plano mediático por una jugada digna de elogio. Su equipo se jugaba la vida frente Steel Azin, puesto que habían sumado solamente dos puntos de doce posible. Con el encuentro en juego, y 2-1 en contra, tuvo la voluntad y el gesto ético de no marcar a portería vacía. Una jugada dentro del área supuso que el portero rival quedara tendido en el césped. Motevaselzadeh regateó a un defensa rival y, viendo al guardameta lesionado, decidió no marcar sin oposición y lanzar el balón a la banda. Lo más importante ocurrió meses después, cuando su equipo consumó el descenso de categoría. Una tragedia deportiva que no evitó el premio The Act of Fair Play hacia el jugador por su gran gesto.

Ocurre en ocasiones que los árbitros deben decidir en milésimas de segundos. Así, muchas veces ocurre que se señalan penaltis que no lo son, y que acarrean consecuencias y debates de duración indefinida. Sin embargo, no siempre la decisión del colegiado se ve acompañada del apoyo del jugador afectado.

En el año 1997, durante un Arsenal – Liverpool, una carrera de Robbie Fowler acabó regateando al portero gunner por aquel entonces Seaman. El delantero caía en el área, ante la sorpresa del guardameta, que no había contactado con él. Ante la caída el colegiado señaló penalti, pero fue el propio delantero del Liverpool quien le dijo al colegiado, con la pena máxima ya oficial, que no había habido penalti. El árbitro, para no rectificar su decisión, insistió en que había penalti, pese a la negativa del propio ‘afectado’. Fowler lanzaba la pena máxima y ‘falló’, sin embargo, un compañero llegó al rechace y marcó a favor de los reds. Un gesto de Robbie Fowler que quedó marcado en las retinas del fútbol inglés y todavía es recordado.

El fútbol no es siempre voluntad, y existen casos en los que la intención de los jugadores es una y lo que realmente ocurre es otra. Un claro ejemplo es cuando se quiere devolver la pelota al equipo rival por haberla tirado previamente fuera para atender a un jugador o similar, sin embargo el balón, por cuestiones diversas, acaba dentro de la portería rival.

Un caso de estas características ocurrió en la Liga Noruega, durante un Lillestrom – Brann. Un jugador del Brann cae lesionado y el Lillestrom decide lanzar el balón fuera para que el jugador recibiera atención médica. Sin embargo, cuando Erik Mjelde decide devolver el favor el disparo sorprende al portero rival y acaba dentro de la portería. Mjelde, capitán del Brann, decide que ha sido todo un error no forzado y que su equipo debe dejarse marcar para compensar. El Lillestrom logra marcar y la distancia en el marcador recupera la normalidad, pese a que el portero del Brann no estuviera muy por la labor.

El valor del deporte debe forjarse desde las categorías inferiores, en los jugadores jóvenes, y un claro ejemplo de Juego Limpio ocurrió durante un encuentro del Juvenil B del Barcelona ante el Casteldefells. El portero rival se encontraba en el césped lesionado. Un disparo de un canterano barcelonista para lanzar el balón fuera acaba dentro de la portería. Es en ese momento cuando Sergi Barjuan, ex-jugador de la primera plantilla del Barcelona y por aquel entonces técnico del Juvenil B culé, ordenó a sus jugadores que se dejaran marcar un gol como contraprestación y claro ejemplo de Fair Play.

Todos recordamos casos como el de David Silva. En la temporada 2004-05, el grancanario militaba como cedido en el Eibar. El modesto conjunto vasco estaba realizando una temporada de ensueño y necesitaba ganar al Lleida para mantener intactas sus esperanzas de conseguir ascender a Primera División por primera vez en su historia. Con 1-1 en el marcador, y ya en el tiempo de descuento, Silva decidió lanzar el balón fuera y desperdiciar así una clarísima ocasión de gol debido a que un contrincante se encontraba tendido en el suelo.

Un caso existente, sin documento encontrado, es el del ex-delantero galés John Charles, que militó en las filas de la Juventus de Turín entre 1957 y 1962, destacó por su gran físico, que le permitía anotar con más facilidad que los contrarios, pero su figura fue todavía más grande cuando en un encuentro frente a la Sampdoria, cuando regateó a un defensa rival y disponía de un mano a mano contra el portero. John Charles, al percatarse de que el defensor había quedado lesionado, tuvo la positiva decisión de lanzar el balón fuera para que fuera atendido, tirando por la borda una clara ocasión de gol a su favor.

El fútbol se lleva los grandes focos del deporte mundial, a la vez que sirve de metodología para enseñar, para inculcar valores a los más pequeños y a los jugadores en formación, y ejemplos como los recogidos se utilizan a la perfección como analogía perfecta del Juego Limpio.

Esteban Gómez

Productor Audiovisual | Opinión y contenido 2.0 | Contacto: contactomirondo@gmail.com
Twitter: @MiRondo

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