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Xavi Aguado: “Poyet puede ser el Simeone del Zaragoza”

Entrevista con el jugador con más partidos en la historia del Zaragoza

Pocos futbolistas sienten los colores de un club como Xavi Aguado los del Real Zaragoza. El central catalán dejó una huella imborrable en el club maño, vivió los mejores momentos de su historia y vivió algunos récords positivos –como el de partidos jugados de Violeta- y otros no tan positivos –el más expulsado de su historia-. Para lo bueno y para lo malo, la vida de un icono como Xavi Aguado no se entiende sin el Real Zaragoza y viceversa.

Foto: LFP

Pregunta: ¿Cómo recuerda su infancia en Badalona?

Respuesta: Como todos los niños, imagino. Con mucho cariño. Mis padres siempre me apoyaron a la hora de hacer deporte y con el que hacía por entonces, que siendo de Badalona no podía ser otro que el baloncesto. Los chavales de Badalona soñamos con jugar en la Penya. Yo también soñaba con eso hasta que nos fuimos a vivir a las afueras, teniendo que coger el autobús cada día y solo aguanté un año más.

P. ¿Se le daba bien el basket?

R. Sí, sí. No es por parecer presuntuoso pero sí. Tuve la suerte de coincidir con una generación muy buena. De hecho, cuando parecía que no podía seguir, vinieron hasta mi casa para convencerme de que podía ser un jugador de futuro. Pero la idea de estar todos los días bajando en autobús era muy complicada, solo aguanté un año y al año siguiente decidí apuntarme al equipo de fútbol del pueblo, que lo tenía a un par de minutos andando.

P. Su fichaje por el Sabadell se comenzó a gestar en la barra de un bar.

R. (Risas) ¡Sí, es cierto! Estuve jugando un año en la Tercera División catalana, con el Badalona. Tras acabar esa temporada, mi padre estaba un día leyendo el diario Sport y vio que Toño de la Cruz (entrenador del Sabadell) comentaba en un titular que solo necesitaba un central para completar la plantilla del equipo en Segunda. Casualmente, el camarero era de León, como Toño de la Cruz, y se ofreció a llamarle por teléfono. Mi padre asustaba (Risas). A la semana llamó el Director Deportivo del Sabadell y me dijo que fuera a hacer una prueba, ya que estaban en pretemporada. Eso fue lo más chocante, había hasta 15 jugadores futuribles en una zona de esquí donde se hacía la preparación, y de los 15 solo me quedé yo. Salieron bien las cosas de una forma rocambolesca, gracias a un comentario que oyó mi padre en la barra de un bar.

P. Eso es estar en el momento adecuado en el lugar adecuado.

R. Desde luego, son situaciones que uno recuerda con cariño pero que en ese momento fueron sorprendentes. Evidentemente, pasar de Tercera División a Segunda es muy difícil pero yo tuve la fortuna de contar con la locuacidad de mi padre que siempre buscaba comentarlo todo y, gracias a aquel comentario en voz alta, yo acabé en el Sabadell.

P. Y después llegó la llamada del Zaragoza.

R. Eso también fue algo curioso. Yo estuve jugando dos años con el Sabadell en Segunda y tenía otro año más de contrato, pero me tocó el servicio militar, yo esperaba que me asignaran Barcelona pero justo antes de terminar la temporada me enteré de que me tocaba Zaragoza. En mayo del 1990 intenté que la Liga me considerara deportista de élite para poder elegir yo mi destino pero como no había sido internacional en ninguna categoría no pude escoger destino.

No obstante, tuve la fortuna de que un militar, José Antonio Iniesta, era exdirectivo del Zaragoza y le comentó al club que yo iba allí a hacer el servicio y aquel comentario hizo que el Zaragoza recabara informes sobre mí y que pidieran después la cesión al Sabadell por un año. Ellos tenían la opción de decidir si me renovaban en diciembre, tuve la fortuna de jugar desde el principio y en octubre decidieron que me quedara ya. Al principio no jugué, pero una lesión de Narcis Juliá me abrió las puertas del once.

P. Coincidió con Roberto Martínez, que luego se iría al Wigan.

R. Sí, trabamos amistad porque cuando llego al Zaragoza para el servicio militar, desde el club me dicen que disponen de una residencia en la calle Bretón en la que me pueden alojar en aquel  año de cesión. Cuando llego allí, coincido con Roberto Martínez, que estaba en el juvenil. Éramos los dos catalanes e hicimos mucha amistad, creamos un vínculo que todavía dura. En aquel entonces tenía mucha ilusión, llegó a debutar con el primer equipo pero al año siguiente tuvo una oferta muy buena para irse al Wigan con Isidro y con Seba, se fue a Inglaterra y hasta hoy… Para mí es una referencia, es un gran entrenador y lo mejor de todo es que sigue siendo el Roberto Martínez que conocí con 16 años en la residencia.

Jesús Seba y Stoichkov se saludan antes de un partido || Foto: Mundo Deportivo

Jesús Seba y Stoichkov se saludan antes de un partido || Foto: Mundo Deportivo

P. ¿Y Poyet, acabará entrenando algún día al Zaragoza?

R. Sí, yo creo que es “nuestro ‘Cholo’ Simeone”, por carácter, por capacidad y por el fútbol que aplican sus equipos, yo creo que será el entrenador del futuro. En este aspecto, todos lo deseamos. Por ahora no se han dado las circunstancias pero creo que más pronto que tarde acabará entrenando ya que es de los exfutbolistas del Real Zaragoza que puede tener la capacidad de hacer algo importante. Ha demostrado ya en Inglaterra su capacidad como entrenador y ojalá se junten los caminos de Gustavo y el Zaragoza porque los dos saldrán beneficiados.

P. Debuta en Primera acompañando en la zaga a Pablo Alfaro. ¿Un maltratado de la prensa?

R. Yo creo que a Pablo siempre se le ha etiquetado de violento y creo que ha sido un futbolista fuerte, viril, pero nunca malintencionado. Muchas veces, cuando a un jugador le ponen una etiqueta, es complicado quitársela y creo que a lo mejor ha tenido alguna acción dura pero nunca ha sido violento como se le ha catalogado. Creo que muchas veces abusamos de estereotipos y a Pablo se le ha maltratado, especialmente la prensa de Madrid. Un futbolista que juega casi 500 partidos en Primera División no puede ser catalogado de esta manera porque tenía más virtudes que las del juego fuerte.

P. Usted es uno de los jugadores que más expulsiones (18) ha recibido en la Liga. ¿Las recuerda todas?

R. Sí, las recuerdo todas porque me hizo un reportaje Canal Plus cuando batí el récord, que más adelante me empató Pablo Alfaro. Y para que veas lo que son las cosas, a mí no se me cataloga como a él y hemos tenido las mismas expulsiones en Primera División. La mayoría de mis expulsiones eran por protestar, segundas amarillas por tocarlas con la mano… por juego violento no ha sido ninguna. Me pasaron las imágenes de Canal Plus cuando hicieron el reportaje y creo que algunas de ellas fueron muy rigurosas, aunque sea una excusa (Risas). Lo cierto es que, en el año 90, cuando entra la ley de la expulsión al último hombre, hay muchas jugadas en las que fui expulsado por esto. Creo que al principio se abusó de esta ley por parte de los árbitros y algunas tarjetas me parecen algo rigurosas.

P. ¿Cómo cree que ha evolucionado el fútbol de los centrales?

R. Ahora se pide más cosas a los centrales, gracias a entrenadores como Cruyff, como Guardiola… técnicos que han apostado por tener más la pelota y practicar un juego más de posición. Además de defender, a los centrales de ahora se les obliga a ser los iniciadores del juego y hasta a los porteros se les ha incluido en este sistema. Ahora a los centrales se les inculca desde pequeños que saber manejar la posesión de la pelota, a abrirse a los laterales cuando la tenga el portero… Antes no teníamos tanta predisposición a jugar desde atrás y ahora la mayoría de equipos trata de elaborar desde atrás.

P. Si le digo 13 de febrero de 1994 y un escenario: La Romareda. ¿Qué me diría? (Zaragoza 6-3 Barcelona)

R. Sí, lo recuerdo especialmente porque creo que es el mejor partido que se ha visto en La Romareda en los últimos 25 años. Fue el mejor partido ante el Barça del Dream Team. Lo recuerdo especialmente porque Víctor Fernández era un amante del Barça de Cruyff y quería contrarrestarlo con sus armas. Víctor sabía contagiar su mentalidad ganadora. Aquella es una de las pocas veces en las que fuimos a jugar contra el Barça con la idea de que le podíamos ganar con sus armas. Y así fue, Víctor nos instó a tener la pelota, a jugar como lo hacía el Barça, a buscar las cosquillas a base de juego de combinación y acumulando mucha gente por delante del balón. Aquello hizo mucho daño a Cruyff, que no se esperaba que el Zaragoza fuera tan valiente.

Recuerdo que ese día no calentamos en el campo, lo hicimos en los vestuarios y salimos muy enchufados. Pudo haber más goles, tanto de ellos, que no jugaron mal, como de nosotros. Para la gente que acudió a La Romareda tuvo que ser un espectáculo tremendo.

P. Esa temporada terminan el curso goleando (4-1) también al Real Madrid y ganando la Copa del Rey al Celta (en los penaltis en el Calderón).

R. Aquella fue la mejor época. Aquel año terminamos terceros y luego conseguimos la Copa en los penaltis. Veníamos de perder la Copa el año anterior, en una final en la que sí se jugó bien pero de aquel día mejor no hablar del arbitraje de Urío Velázquez, que no nos permitió conseguir una Copa que sí que logramos el año siguiente. Lo supimos aprovechar, aquella generación merecía ganar una Copa que, además, nos llevó a la Recopa del año siguiente. Hubiera sido triste perder aquella final en los penaltis. Fue la mejor temporada a nivel global que se ha hecho en Zaragoza en mucho tiempo.

P. Y al año siguiente culminan con la Recopa de Europa. Siempre se habla de la final, del gol de Nayim, pero de anteriores rondas, ¿con qué momento se quedaría?

R. También hay buenos momentos, sí. En la primera ronda perdimos en Rumanía contra el Gloria Bistrita, teniendo que jugar la vuelta en Valencia ya que teníamos La Romareda clausurada. Fuimos a Valencia y remontamos ante muy poco público. Hay momentos puntuales en los que sufrimos pero supimos sacar las eliminatorias adelante, como contra el Feyenoord. Fue la eliminatoria más dura y es que precisamente jugamos el mejor partido del torneo y perdimos en De Kuip por 1-0, luego en la vuelta, con La Romareda entregada, conseguimos remontar.

P. En las semifinales contra el Chelsea tampoco estuvo fácil.

R. Sí, tuvimos la fortuna de hacer un buen partido de ida en el que ganamos 3-0 y eso nos permitió buscar la segunda amarilla a Gustavo Poyet y a mí para poder jugar la final. En Stamford Bridge empezamos perdiendo pero no consiguieron remontarnos.

P. Y luego la final.

R. ¡Qué no se habrá dicho de aquel partido! Este año se cumplen 20 años de aquella final… Aquel título fue el premio que merecíamos para poder sentar las bases de un Zaragoza grande, una final que la gente recuerda con mucho cariño.

P. Se acordará del cuarto árbitro.

R. ¡Sí! No recuerdo su nombre, pero me acuerdo que, en el momento del gol de Nayim, fui a preguntarle cuánto quedaba con mi gran inglés (Risas). Entonces, cuando escuché “finish”… Uff, un éxtasis total. Por fin lo habíamos conseguido. Ser campeones de Europa es muy complicado. Ya es difícil ganar algo en España, como para poder hacerlo en Europa. Ese equipo hizo historia por poder sellar un triunfo en Europa, dando una gran alegría a todo Aragón.

P. ¿Siente impotencia si le digo eso de “Rafa, no me jodas”?

R. Recuerdo bien aquel día, lo tengo grabado. Rafa Guerrero saltó a la popularidad por una jugada que, en aquel momento me hizo daño, porque que te expulsen sin hacer nada al rival es duro pero, como ya he comentado más de una vez, ahora la veo de otra manera, hasta graciosa porque fue un poco rocambolesca. Aquel día nos sentó mal porque íbamos ganando y a raíz de esa jugada acabamos perdiendo 3-5. Rafa acabó mostrando su arrepentimiento, nos hemos encontrado más veces desde entonces y es una persona extraordinaria. Todos hemos cometido errores, a Rafa le tocó aquella noche y por mi parte queda todo olvidado y solo queda como un recuerdo más de mi carrera.

P. ¿Es la Liga del 2000 una de las espinitas que le quedan como jugador?

R. Sí porque yo creo que la pudimos ganar. No teníamos un juego tan brillante como en la época de la Recopa, pero sí que hubo muchos partidos en los que se jugó bien. Txetxu Rojo consiguió armar un bloque muy sólido al que era muy difícil de ganar y echando la vista atrás, más allá del último partido en el que se pudo ser campeón en Valencia, hay una serie de partidos, tanto en Valladolid como en casa, donde los arbitrajes no fueron muy buenos y que evitaron que el Zaragoza hubiera podido ser campeón en vez del Deportivo de la Coruña. Quizás fuera esa falta de peso en la federación del Real Zaragoza la que no permitió al equipo campeonar en una Liga en la que se mereció el título. Creo que es la única vez en la historia del Real Zaragoza en la que se llegó a la última jornada con opciones de ser campeón. Ahora nos acordamos de anteriores jornadas, sobre todo en Valladolid, donde hubo un penalti inexistente a Caminero, que empató y nos hizo perder dos puntos que permitieron al Deportivo, que también hizo sus méritos, ser campeón. Creo que al Zaragoza no le respetaron los árbitros como a un equipo grande.

P. He leído que le marcó Juanma Lillo. Y eso que solo le entrenó un puñado de partidos en la 2000/01.

R. Sí, la verdad es que solo estuvo tres meses pero fue, desde el punto de vista futbolístico y humano, de los mejores entrenadores que he tenido. Nos aportó muchísimo. Muchos conceptos, formas de entender la vida… creo que es alguien a quien todos los futbolistas deberíamos tener alguna vez en nuestra carrera. Explica las cosas tan claras, tan rotundas, que ese tipo de cosas te sirven para entender el juego pero también para entender la vida. Es una de las personas que más me ha aportado en mi vida.

P. Aquella eliminación en UEFA contra el Wisla pesó mucho (gana el Zaragoza 4-1 en la ida, cae 4-1 en la vuelta y pierde en penaltis)

R. Juanma vino en una etapa mala. Después de rozar el título se fue Milosevic y llegó Peternac, que llevaba mucho sin jugar. En la eliminatoria contra el Wisla él nos lo decía al descanso, se iba ganando en Cracovia 0-1 y ya nos advertía que si seguíamos así, nos iban a remontar. La segunda parte, entre el calor y la hora, caímos eliminados y a él lo cesaron por culpa nuestra, de los jugadores. Aquello fue lo que encendió la mecha de su destitución.

P. ¿El mejor compañero que ha tenido en el centro de la zaga?

R. Me entendía muy bien con Pablo Alfaro y con el ‘Negro’ Cáceres. Creo que eran dos centrales de calado, distintos pero con los que te entendías solo con la mirada. Eso fue clave, sobre todo con el ‘Negro’ Cáceres, en aquellos tres años de éxitos. Nos complementábamos tan bien que conseguíamos contrarrestar los problemas que podía tener un equipo tan ofensivo como aquel Zaragoza.

“Los futbolistas con los que mejor me he entendido en la defensa fueron Pablo Alfaro y el ‘Negro’ Cáceres”

P. El zaragocismo ha demostrado su unión en muchos momentos, como en el homenaje a Fernando Cáceres.

R. Sí, la gente de Zaragoza siempre está con los suyos cuando se les necesita, es una de las aficiones más fieles y también de las más exigentes. Es una ciudad que siempre ha tratado bien a los futbolistas y eso ha ayudado a que este equipo rindiera al máximo. Cuando vino Cáceres se trató de demostrar ese cariño en los momentos tan difíciles que está pasando. Es complicado que lleve una vida normal pero los aficionados le agradecen el esfuerzo que está haciendo y estoy convencido de que cumplirá su promesa y acabará andando y jugando unos minutos con los veteranos en el partido que echamos cada año en La Romareda.

P. Con Paco Jémez compartió eje de la defensa varias temporadas. ¿Le veía por entonces con las ideas tan “suicidas” que hoy tiene como entrenador?

R. (Risas) Siempre lo comentamos. Le digo que no le veía tan ofensivo como jugador, pero sí que se le veía atisbo de entrenador porque era muy sensible al hablar con los entrenadores, trataba de buscar un porqué a todo, algo esencial en cualquier persona que busca ser entrenador. Nos sacamos juntos el carnet de entrenador en Madrid y aquello terminó de confirmarme lo que ya veía, que era un entrenador de nivel que tiene carácter, liderazgo, sabe expresar su metodología y ha sido valiente, antepone su filosofía y su forma de entender el juego. El Rayo Vallecano cuenta con un grandísimo entrenador, que trata de conseguir buenos resultados con el mejor juego, lo cual siempre es digno de elogio.

“No imaginaba que Paco Jémez fuera a ser tan ofensivo aunque sí podía ver un atisbo de entrenador porque era muy sensible al hablar con los entrenadores, trataba de buscar un porqué a todo”

P. ¿El mejor delantero al que se ha enfrentado?

R. Posiblemente Ronaldo. Era una bestia, era muy difícil de parar tanto en distancias largas como cortas. Tenía muchos recursos, cuando encaraba o cuando entraba por detrás… Tenía muchas habilidades y parecía que siempre tenía un as en la manga para poder salir. Era uno de los delanteros más difíciles que he tenido que marcar en La Romareda. Afortunadamente estuvo poco tiempo en el Barça (Risas). Ya cuando se fue al Madrid yo no estaba en activo. Creo que él y Romário son los delanteros que más quebraderos de cabeza nos han dado.

P. El día más feliz, ¿cuando superó a Violeta?

R. Posiblemente a nivel individual, sí. Además de los títulos, la salvación con el Murcia en la promoción, la Recopa… a nivel particular, poder superar a un mito como Violeta es uno de los días más bonitos, que además fue en La Romareda, con mi familia… es un premio a doce años de dedicación. Siempre había sido un objetivo, cuando se fue acercando se convirtió en una obsesión y, curiosamente, al segundo partido de superar el récord, me lesioné y no volví a jugar más. Eso sí, yo siempre le he dicho a José Luis Violeta que le superé en número de partidos pero nunca lo podré hacer a nivel de institución, de carisma y de idolatría de la gente. Violeta es el escudo del Zaragoza. Violeta es el hombre aragonés que se ha fajado de la cantera para llegar al primer equipo, que ha renunciado al Real Madrid para quedarse en Segunda División con el Real Zaragoza… eso son palabras mayores. Si alguien representa al zaragocismo, ese es Violeta.

P. ¿Qué es lo que ha provocado la decadencia del Real Zaragoza en la última década?

R. En 2006, cuando Solans vendió el club a Agapito Iglesias. Aquel fue el gran error de Solans. Esos ocho años de peregrinaje por el desierto con Agapito han sido muy duros y lo único que ha hecho ha sido destrozar la credibilidad del Real Zaragoza, que solo salía en los medios de comunicación por temas antideportivos… Ha dejado el club como un solar desde el punto de vista económico y patrimonial. Menos mal que con la afición no ha podido y la gente ha vuelto a retomar la ilusión, tratando de recuperar lo que ha sido el Real Zaragoza, un club que siempre ha estado en Primera luchando por la zona media alta y peleando por algún título. Creo que la gente que ha entrado ahora puede dar al club la estructura necesaria para volver a ser un club grande.

“El gran error fue vender el club a Agapito Iglesias. Esos ocho años de peregrinaje por el desierto han sido muy duros”

P. ¿Cómo vivió la remontada en la semifinal del play-off ante el Girona?

R. De los últimos ocho años, ese ha sido el gran momento del Zaragoza. De la desazón de perder 0-3 en casa, al subidón de remontar, como si fuera una final, a pesar de que todavía quedara la final por el ascenso contra Las Palmas. La gente se ilusionó tanto que se fueron en masa a recibir al equipo al Ave, algo que prácticamente no ha pasado en los últimos años. Los niños de menos de 15 años no han vivido al Real Zaragoza grande y este tipo de cosas les pueden permitir conocer la verdadera magnitud de este equipo. La victoria ante el Girona ayuda a recuperar esos valores que hicieron grande a este equipo.

P. El que pinta realmente bien es Jesús Vallejo: 18 años, central titular y capitán.

R. Sí, Jesús Vallejo representa los valores del zaragocismo, de gente entregada a la causa, capitán asumiendo valores y eso es lo que tenemos que valorar. Que suba gente de la cantera que sepa lo que es el Zaragoza, que sabe cómo interpretar el juego y que, sobre todo, defiende el escudo del león como el que más. Es el pilar sobre el que se tiene que sustentar el Zaragoza del futuro.

Juan Arroita

Enamorado del fútbol. Dedicado en cuerpo y alma al periodismo deportivo desde que supo que no valdría para jugar al fútbol. Fundador de la revista Kaiser Football.
Twitter: @JuanArroita

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