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Sergio Kresic: “Lo que más valoro es que en 25 años logré 22 contratos”

El entrenador croata desglosa su vida en el fútbol español

En la Liga hay muchos casos de jugadores extranjeros que sienten un arraigo especial hacia España, desempeñando su vida por completo como futbolista o entrenador en el país. Uno de esos ejemplos es Sergio Kresic, leyenda del fútbol español que destacó por su capacidad de ascender clubes a Primera División. Una vida cargada de anécdotas que recuerda con añoranza. 

Pregunta: ¿Cómo le empieza a picar la curiosidad del fútbol?

Respuesta: Split fue una ciudad que, durante décadas, era la más deportiva del mundo. Hasta hace unos 30 años, nadie había ganado tantas medallas olímpicas. El deporte más interesante era, como en todo el mundo, el fútbol. Como mi padre era futbolista pero no a nivel profesional, quería que sus hijos, que éramos tres, hiciéramos deporte. Yo jugaba a fútbol, balonmano, ajedrez… pero me decanté por lo que después sería mi carrera y empecé en el Hajduk Split.

P. El Hajduk Split es un club caracterizado por su cantera.

R. Es un equipo que, en tres fases distintas de su vida, dentro de los más de 100 años que tiene, ha dado en la selección de Yugoslavia más de 10 futbolistas, todos salidos de las categorías inferiores del Hajduk Split. Desde hace muchísimos años había gente en la ciudad de Split que se preocupaba por la educación de los jóvenes, consiguiendo que la escuela de fútbol del Hajduk fuera una de las más interesantes de Europa. Incluso, muchos entrenadores alemanes y neerlandeses iban a la ciudad para grabar los entrenamientos de las categorías inferiores para aplicarlas en sus escuelas, llegando a superarnos.

46588808P. ¿Cómo jugaba el Sergio Kresic jugador? ¿A qué jugador de la actualidad se asemejaba?

R. Es muy difícil comparar con la actualidad pero sí fui un jugador similar a Sergio Busquets, con mucha técnica y jugando fácil, pero yo con más capacidad de llegada.

P. Fue uno de los primeros europeos que se atrevió a probar suerte en el soccer americano (Cleveland Stokers), ¿cómo le atrajeron para cruzar el charco?

R. Comienza a mediados de los 60 y yo llegué con 21 años, en el 68, jugando allí unos meses. El equipo cayó en bancarrota y me dejaron libre.

P. Durante su etapa de jugador coincide en el Burgos con un joven Juan Gómez ‘Juanito’. Jorge Valdano llegó a reconocer que viajaba a Burgos exclusivamente para verle jugar. ¿Era tan bueno el excéntrico jugador malagueño?

R. Era fantástico. Tenía dribbling, tenía carácter y nunca se daba por vencido. Podíamos perder 5-0 en el primer tiempo y él creía que lo íbamos a ganar. Nunca dejaba de luchar. Él era netamente vertical, se quitaba a todos de encima. Eso sí, yo no le vi jugar en el Real Madrid como lo hizo en el Burgos.

Fuimos íntimos amigos. Incluso mi mujer estuvo en el parto de la suya porque teníamos entrenamiento y no podíamos ir. Este es el ejemplo de la amistad que nos unió. Imagínate cuando sucedió la tragedia… Fue un golpe durísimo que tuvimos que asimilar en casa durante un tiempo.

Sergio Kresic se define como un jugador similar a Sergio Busquets, con buena salida de balón y con mucha capacidad técnica para elaborar, pero desde la zaga. 

P. El propio Juanito reconocería algunos años después que tanto él como el resto de compañeros del Burgos se habían dopado bajo el mando de Marcel Domingo.

R. Yo no sé de ésto. Se hablaba en el fútbol español sobre el dopaje, pero a mi no me ha ocurrido. Es una cosa que me costaría creer.

P. ¿Qué le aportó un mito del fútbol español como fue el galo Marcel Domingo? ¿Y Lucien Müller?

R. Fueron hombres distintos. Müller fue una persona que jugó en grandes equipos y que, en los entrenamientos, jugaba con nosotros en las pachangas. Era muy inteligente. Buscaba poner a los jugadores en su sitio y darles libertad, que cada uno desplegara su talento. Por eso le costó al equipo coger algo de ritmo. Por otra parte, Marcel Domingo era más decidido de jugar de una manera, tenía las ideas muy fijas. Hablaba mucho con los futbolistas para saber dónde les apetecía jugar.

Burgos

P. ¿Hay algún partido que marca su trayectoria como jugador?

R. Los que más recuerdas son los que juegas contra los tres grandes equipos de España: Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid. Uno de los partidos fue ante el Atleti, cuando nosotros estábamos en los últimos puestos de la clasificación. Ganamos 0-3. Otro frente al Barcelona de Neeskens y Cruyff, en un campo embarrado y con nieve. Y por último, frente a los Netzer, Breitner, Del Sol, Velázquez… conseguimos ganar 3-2 en Burgos con un gol mío.

P. Formó en el Hajduk Split a hombres como Jarni, Stimac, Boksic o Bilic. ¿Hasta qué punto creyó que podría haber despuntado aquella generación yugoslava de principio de los 90?

R. Tuve suerte de encontrarme por el camino de entrenador a jugadores como éstos. Precisamente, a Boksic lo encontré en un pueblo cerca de Split, a unos 70 kilómetros. Fui a ver un partido amistoso y lo vi jugar. Lo que vi era increíble, no creía que un chico de 11 años hiciera esas cosas. Hablé con los padres y empezó a entrenar con el Hajduk Split. Incluso le llevaba a casa los fines de semana en verano.

Foto: www.sslaziofans.it

Foto: www.sslaziofans.it

Los Stimac, Bilic, Jarni… después de trabajar muchos años con ellos, unos ocho o nueve, tuve la suerte de ver en el Mundial de Francia a seis futbolistas titulares de la selección de Croacia que había llevado. Y después cuando les veo que son grandes entrenadores, hay una enorme satisfacción por haber puesto un pequeño grano de arena.

P. Como formador de jugadores, ¿cuál ha sido el jugador del que más orgulloso se siente de haber formado?

R. Con quien más trabajé fue con Jarni, pero también me une una amistad con Boban o Bilic. Se veía enseguida que tenían talento y, sobre todo, con muchísima personalidad. Por ejemplo, Boban era un de un pueblo a 100 kilómetros de Split, vino a Hajduk y fue a jugar un torneo Sub-12 con nosotros en Belgrado. Viniendo de esa localidad, a diferencia de los chicos que llevaban con el equipo 3 ó 4 años, demostró su personalidad. Pedía siempre el balón y no se arrugaba, ganando posteriormente al Partizan de Belgrado. Después se fue al Dinamo de Zagreb y se convirtió en un gran futbolista.

P. Como entrenador, se puede decir que Sergio Kresic es un experto en ascensos. Hasta cuatro con tres equipos diferentes. 

R. Se puede hablar de ascensos, que no hay una razón para saberlo, pero lo que más valoro de ello, dentro de los proyectos que me dieron, es que en 25 años hice 22 contratos. Lo que interpreto es que la gente me respetaba como persona y como técnico. No puedes engañar a nadie y llegaron todas esas veces, de distintos equipos. Y quieras o no he venido de fuera, pudiendo pensar algunos que he quitado el trabajo a la gente de casa, pero el tiempo demostró que supe respetar a todos para que me respetaran después.

Kresic

P. ¿Cómo de complicada es la Segunda División?

R. Los equipos de Segunda División están más preparados tácticamente. Como no hay futbolistas de un altísimo nivel, los entrenadores se dedican a prepararlo mejor. Tienes que encontrar caminos para lograr el objetivo, el ascenso. Y es muy complicado mantener la tensión en 42 jornadas. Lo principal es que tengas un presidente que tenga las ideas claras, con claro contacto. Y por supuesto, un grupo de futbolistas que estén ilusionados por el objetivo del club.

P. Tirando de anécdotas, en Toledo seguro que todavía recuerdan el famoso partido de las camisetas… ¿Hubo mucha tensión?

R. Lo viví muy mal porque después de Toledo, prácticamente, fui cesado. Realmente yo fui cesado dos jornadas antes pero los jugadores pidieron a Lopera que me quedara porque no era el culpable. Toledo era uno de los partidos claves que me mantenía como entrenador pero por el problema de las camisetas, se enfrió. Nos quedamos 30-40 minutos en el vestuario, con un ambiente raro al salir. Fue duro para mi pero es una parte del fútbol y hay que vivir con ello.

P. ¿Cómo vive el ascenso de un club tan pequeño como el Mérida?

R. Todo comienza cuando llega Pepe Fouto, con su gente, para hablarme del proyecto del Mérida. Hablamos de las condiciones deportivas, con la exigencia de que el vestuario era solamente mío. Acepto y, en 15 días, surgen problemas. Para subir a Primera División había que poner muchas exigencias y algunos no aceptaron. En ese momento, Pepe Fouto fue clave. Dos futbolistas fueron a quejarse de mi y les dijo que cogieran sus cosas y que por la tarde recibirían la baja. Esto fue clave para ascender a Primera. Nadie puede boicotear el trabajo de un entrenador. Al final, con esos futbolistas, acabé fenomenal.

Kresic acordaría 30 millones de pesetas para la siguiente temporada si lograba el ascenso con la UD Las Palmas antes de firmar el contrato.

P. En el 99 sancionan al Real Valladolid por alinear más extracomunitarios de lo debido contra el Betis. ¿Sigue considerando injusta aquella sanción?

R. Absolutamente injusta. Yo acepté que era culpa mía. El que estaba en el campo no llegó a estar ni dos minutos. Ese control no lo debería de llevar yo. Ese mismo año, otros dos entrenadores cometieron el mismo error y no recibieron la sanción que tuve. No pude estar durante unos meses en el banquillo y me dejó marcado. No pude estar con los chicos, algo que no era agradable.

P. En tu segunda etapa en Valladolid entrenaste a un joven Aritz Aduriz, que precisamente venía del Burgos. ¿Lo fichaste?

R. Sí, bueno, lo fichó el Real Valladolid (risas). Pero sí, le había visto jugar y mandé a mi hijo, que me hacía los informes, enviándome uno inmejorable sobre Aduriz. Posteriormente me dijeron que fue un acierto fenomenal y así se demostró.

Foto: Martiperarnau

Foto: Martiperarnau

P. Posteriormente entrenas a la UD Las Palmas, una experiencia que viviste en dos ocasiones.

R. Llegúe a la UD Las Palmas, en el cual mis dos compañeros en el departamento técnico, Zósimo San Román y Diego Quintero, no estaban por la labor de ir porque años anteriores estaba en Primera División y estaba bien considerado. Ir a la Segunda y no lograr el ascenso te hacía perder el nombre que tenías. A mi me interesaba ver qué iba a hacer la UD Las Palmas, un equipo que se había gastado muchísimo dinero. Hablé con el club y, cuando llegamos a un acuerdo, les dije: “Mira, de lo que me estáis dando, me vais a pagar 10 millones de pesetas menos, pero si ascendemos me vais a pagar 30 millones más”. Ellos se quedaron boquiabiertos. El presidente dijo de firmar ya. Firmamos y al final ascendimos. Siempre recordaré la alegría de la gente cuando logramos el ascenso.

P. Y también entrenaste a otro gran delantero como Rubén Castro.

R. Hicimos un equipo con jugadores veteranos en el primer año y no me daba tiempo a ver a los jugadores más jóvenes. En la segunda temporada, si pude ver a las categorías inferiores y, a la mitad del año, llamé a cuatro jugadores: Guayre, Jorge Larena, Ángel y Rubén Castro. Decidí por éstos en las convocatorias dejando a veteranos fuera.

P. ¿Al final cumplió el presidente con los 30 millones?

R. Sí, sí (risas). Lo que prometían, lo hacían, pero al año siguiente había problemas económicos en el club y no me pudieron pagar, tampoco a los futbolistas. Se quedaron muchas cosas perdonadas.

“Logramos ganar pero si que es cierto que no me siento orgulloso de lo que hice en ese partido. Viendo como jugaba el Barcelona, realicé algunas cosas que no eran muy deportivas”.

P. Samuel Eto’o es un jugador que siempre ha tenido fama de polémico, ¿tuvo algún roce con el camerunés en Mallorca?

R. La verdad es que era un jugador atípico. Había que tratarle de cerca para que todo lo que hiciera fuera para su bien y para el del equipo. Tuve una relación muy buena con él. Siempre hay detalles pero, como futbolista, era un jugador maravilloso.

P. Una de las fechas más recordadas del fútbol fue aquel partido ante el Barcelona de Pep Guardiola, que cayó derrotado ante su Numancia.

R. Sí, es cierto (risas). Empezando la pretemporada, el club ya sabía que tenía que pelear para mantenerse. El primer partido sería contra el Barcelona y tuve suerte de que sus encuentros de pretemporada se retransmitían por la televisión, unos cinco o seis. Me maravilló. Era algo distinto a lo que se hacía en ese momento. Nos tocó el Barcelona de Messi, Puyol, Iniesta, Xavi, Valdés… pero tuvimos suerte de poder prepararlo durante 15 días. Buscamos qué era lo que íbamos a hacer en defensa y en ataque para pararlos.

Logramos ganar pero sí que es cierto que no me siento orgulloso de lo que hice en ese partido. Viendo cómo jugaba el Barcelona realicé algunas cosas que no eran muy deportivas. Era final de agosto y durante una semana no regamos el campo y, durante los últimos cinco días, no cortamos la hierba. Todo era por una sencilla razón: Si el Barcelona conseguía jugar rápido, no había manera de defenderlos, ni con 12 ni con 14. Los jugadores, de esta manera, se sentían más pesados. El balón corría muy lento. También tuvimos la suerte de que la única jugada que ensayamos durante 15 días funcionara para ganar.

P. ¿Cuál ha sido el jugador más diferencial que ha entrenado?

R. No cabe duda de que Eto’o fue un jugador fenomenal pero hubo uno en Valladolid que me encantaba: Eusebio. Estaba en el tramo final de su carrera. Era increíble. Con más de 30 años, cuando jugaba con su máximo nivel, la victoria estaba asegurada. Pasaba, sabía dar consejos a sus compañeros… era una excelente persona.

En Split tuve a un futbolista que se llamaba Blaz Sliskovic que, en aquella época, le llamaban el ‘Maradona yugoslavo’.  Jugó en la selección pero le gustaba otra forma de vida. No llegó al nivel que su talento le prometía. Lo tenía todo.

Foto: www.croatiaweek.com

Foto: www.croatiaweek.com

P. Hablando un poco de actualidad croata, ¿Rakitic, Mandzukic y Modric son las referencias de Croacia actualmente?

R. Sin duda alguna. En un Madrid, Atlético o Barcelona no puede jugar nadie por casualidad. Los tres son buenísimos pero me tengo que decantar por Modric. Es un jugador sensacional. A pesar de no tener una constitución física de atleta, Modric encontró su sitio.  Tiene dribbling, tiene gol, recupera balones… es un grandísimo futbolista. En su posición, es uno de los mejores del mundo.

P. ¿Qué futuro tiene Croacia como selección? ¿Puede repetir una gesta similar a la del 98?  

R. Es difícil creer que eso se pudiera repetir. Croacia está en una crisis enorme, que toca también el deporte. Míticos equipos de baloncesto, waterpolo o balonmano han desaparecido sin apoyo económico. Por esto, no soy muy optimista. Además, el trabajo con la gente joven es distinto al que se hacía antes de la guerra de Yugoslavia. Se ha cambiado el sistema. Antes se ayudaba al deporte amateur.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

1 Comentario en Sergio Kresic: “Lo que más valoro es que en 25 años logré 22 contratos”

  1. Mitazo Kresic!

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