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Santamaría: “Di Stéfano era un ganador, no admitía la derrota”

Entrevista a José Emilio Santamaría

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El reciente fallecimiento de Don Alfredo Di Stéfano ha conmocionado al mundo del fútbol. Se ha ido una de las grandes leyendas, un mito del que nos ha hablado el gran José Emilio Santamaría (31 de julio de 1929), compañero y amigo suyo en el Real Madrid entre 1957 y 1964.

Pregunta. En primer lugar, José Emilio, ¿qué primeros recuerdos tienes de Alfredo Di Stéfano?

Respuesta. Cuando yo lo conocí, como persona tenía la ilusión de querer jugar al fútbol, estaba ya consagrado en Argentina y en Colombia, y llegó a España a culminar su carrera. Era todo trabajo físico, trabajo técnico, mentalidad ganadora siempre la tuvo…. Y llegó en un momento en el que en España alcanzó el culmen de su trayectoria deportiva.

alfredo-di-stefanoP. Has tenido la oportunidad de ver jugar a grandes jugadores como el propio Di Stéfano, Pelé, Maradona, Cruyff… ¿Era Di Stéfano el mejor?

R. Siempre he mantenido que Alfredo Di Stéfano era el más completo porque era el mejor, no cabe ninguna duda. El más completo en todos los aspectos porque trabajaba con las dos piernas, con la cabeza, no paraba de correr en los noventa minutos… En definitiva, un jugador con unas cualidades extraordinarias. Y un ganador. Siempre ganador.

P. ¿Fue Di Stéfano uno de los que mejor te acogió en el vestuario cuando llegas al Real Madrid en 1957?

R. Si, fue uno de los compañeros que me acogió. Al ser rioplatense, daba la impresión de que era un tanto diferente pero no. La relación era en un principio deportiva para convertirse al cabo de unos meses en una gran amistad. Fue uno más de los que ayuda cuando llega la gente nueva, siempre observa quién es y quién deja de ser. Yo me fui integrando en el grupo de amigos. Él y yo éramos compadres.

P. ¿Conocías a Di Stéfano antes de tu llegada al Real Madrid?

R. Yo lo conocía porque él tenía que competir contra una delantera de River que era fabulosa: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau. Alfredo no tenía hueco, por eso buscaron un traspaso y lo cedieron un año a Huracán. Allí marcó una etapa enorme, de trabajo, de físico, de goles… y lo recuperó al año siguiente otra vez River Plate. Desde ese momento, se convirtió en una figura, pasó un periodo de la huelga de jugadores de 10 meses y luego ya se marchó a Colombia, se fueron para allá un montón de jugadores. Ya de allí se vino a aquí a España.

P. ¿Alguna vez charlaste con él sobre aquel polémico fichaje por el Barcelona?

R. No mucho, aquello fue un problema directivo más que nada. Uno por sagaz y el otro por lento. El Barça tenía ya a Laszi Kubala y a lo mejor se veían obligados a elegir entre uno y otro, no lo sé. Lo que si que sé es que el Barcelona se equivocó porque perdió a un valor enorme como era Alfredo.

P. Kubala tenía una gran relación con Di Stéfano hasta el punto de conseguir que este se pusiera la camiseta del Barça.

R. En partidos homenaje, lo que menos asocias es la rivalidad que pueda haber entre unos y otros. Por aquel entonces eran partidos de fútbol en los que no había publicidad, no había televisión prácticamente y lo hacían todo por bondad. Eran otros tiempos. Hoy en día, la cosa ha cambiado.

Captura de pantalla 2014-07-09 a la(s) 15.51.19P. Hablando de publicidad, recordarás aquel anuncio de las medias de mujer que protagonizó Di Stéfano…

R. Eso fue una ‘cantada’ que salió un día y al siguiente se retiró porque no iba con la mentalidad del Real Madrid. Fue una cosa muy pasajera, pero no había por aquel entonces publicidad para generar lo que hoy en día se genera.

P. ¿Se enfadó Don Santiago Bernabéu?

R. Bueno, no le gustó aquel anuncio y automáticamente lo quitaron. Esa fue la gran realidad.

P. Di Stéfano también hizo anuncios de tabaco

R. Yo a eso no le di importancia. Más que nada, me parecía una tontería porque era una de las cosas que todo el mundo hacía. Fumaba para quitarse a veces el hambre.

P. Hay una anécdota muy curiosa en Sevilla, cuando el público le empezó a cantar al unísono “Saeta hijo de puta”.

R. Si, Alfredo se dirigió a la grada y empezó a hacer como si fuera un director de orquesta (Risas). Me acuerdo, si. Son reacciones que salen sobre la marcha. Son cosas muy graciosas que se le ocurrían a Alfredo.

P. Acudís los dos con España al Mundial de Chile 1962. Allí él no puede jugar por una lesión. ¿Cómo vive ese Mundial?

R. Lo pasó mal porque estaba lesionado y no podía jugar. Él sabía que no podía jugar y lo había dicho, pero estar de espectador no le gusta a nadie, claro.

P. ¿Y con Helenio Herrera?

R. Lo que pasaba con Helenio Herrera es que había dirigido aquí al Barcelona y nos ponía un régimen de alimentación para perder kilos que era terrible, pero yo creo que nunca existió problema alguno ni con Herrera ni con ningún otro.

P. ¿Qué grado de leyenda le damos a Don Alfredo? ¿Cómo debe recordarse a Don Afredo?

R. Di Stéfano ha vivido para el fútbol, para el Real Madrid, que fue el club que le permitió consagrarse y nada más. Su meta siempre era jugar. Jugar y ganar. No admitía el perder. A lo sumo un empate lo aceptaba, pero perder nunca.

P. ¿Cómo funcionabais dentro del campo?

R. Todos éramos uno en el equipo, lo que pasa es que hablábamos mucho colocando a nuestros compañeros para enmendar errores.

P. ¿Lo de bajar a recibir el balón tan atrás era iniciativa propia de Di Stéfano?

R. Esa era una característica de él. Arrancar desde atrás para hacerlo con ventaja y con velocidad y por eso lo veíamos en más de una ocasión robando pelotas y terminando la misma jugada en gol. Era un delantero centro que se movía por todo el campo. Y como hacía goles y eso venía bien, el entrenador estaba tranquilo.

P. Hablemos del secuestro de Caracas

R. Aquella fue una acción cometida por gente venezolana para demostrar al mundo que no tenían un gobierno idóneo para llevar el país. Lo tuvieron tres días secuestrado, con cierta preocupación por si aparecía por ahí un tiro o una bala perdida.

P. Le fueron a buscar hasta la habitación del mismo hotel

R. Si, a las cinco de la mañana se presentó el conserje con uno que decía que era policía pero no lo era, llevaba documentación falsa, esposas, revolver… igual que un policía. Y claro, se lo llevaron porque había una denuncia de drogas. Yo le dije: “Mire, nosotros jugamos al fútbol, no estamos para esas cosas”. Y el otro me respondió que solo era tomar una declaración y ya está. Se fue y avisamos a Agustín Domínguez, que era el secretario del club y al avisar a la policía es cuando nos dijeron que era un secuestro.

P. ¿Os obligó a jugar Don Santiago Bernabéu?

R. Bernabéu estaba en Madrid y decía que había que jugar porque había que cumplir el contrato firmado. Pero ya te digo, estas eran las circunstancias y nos tocó jugar el partido. Sonó un tiro en el campo, los jugadores nos fuimos al vestuario corriendo y volvimos después para terminar de jugar el encuentro.

P. Después soltarían a Di Stéfano, ¿cómo lo encontraste?

R. Él estuvo preocupado prácticamente hasta que llegamos de vuelta. Hasta que el avión no salió no me quería decir lo que pasaba, y es que los secuestradores estaban entre los propios policías.

P. Cambiando un poco de registro, ¿ves el Brasil 1-7 Alemania del Mundial 2014 comparable al ‘Maracanazo’ al que estuviste a punto de ir con Uruguay en 1950?

R. Bueno, en el año 50, Uruguay ganó de una forma distinta pero al hacer el primer gol Uruguay, los brasileños se hundieron por la presión y yo creo que en el 1-7 contra Alemania tenían también mucha presión, pero demasiada. La presión fue terrible hasta el punto de que les cayeron muchos goles.

Juan Arroita

Enamorado del fútbol. Dedicado en cuerpo y alma al periodismo deportivo desde que supo que no valdría para jugar al fútbol. Fundador de la revista Kaiser Football.
Twitter: @JuanArroita

3 Comments en Santamaría: “Di Stéfano era un ganador, no admitía la derrota”

  1. Fantástica entrevista! Me ha ayudado a conocer un poco más a una leyenda del fútbol como fue la Saeta Rubia.

  2. Gracias por tanto, Saeta

  3. Me quedaría con la anécdota del secuestro en Caracas. No la conocía y me ha impactado especialmente, el pobre Santamaría lo vivió en primera persona. ¡Qué buena entrevista!

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