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Quique Sánchez Flores: “Di Stéfano fue como un segundo padre”

Entrevista a Quique Sánchez Flores

No hay mejor forma de conocer a alguien en profundidad que preguntándole directamente a él. Descubrimos un poco mejor al Quique Sánchez Flores persona, futbolista, entrenador y comentarista. El polifacético técnico nos atiende amablemente, calmado y analítico.

Foto: que.es

Pregunta: Para comenzar, ¿Te influyó tu padre para ser futbolista?

Respuesta: Sí, sin duda. Había mucho fútbol en mi casa, además él estaba jugando en Primera División cuando nosotros empezábamos a crecer. Íbamos todos los domingos al estadio y esa cultura sí que nos impregnó.

P. ¿Qué es lo primero que aprendiste de él (padre) en cuanto a esta profesión?

R. La verdad es que no me permitía relajarme. Era bastante duro con nosotros en cuanto a que nos exigía. Nos decía que no iba a ser fácil, nunca nos decía que éramos lo suficientemente buenos. Siempre nos obligaba a que nos esforzáramos un poco más, pero siempre desde el punto de vista de la tranquilidad, de no intentarnos agobiar. En ese sentido, admiro mucho a mi padre porque siempre nos decía que si queríamos llegar deberíamos ser muy fuertes y tener una mentalidad necesaria para el mundo del fútbol, ya que muy pocos conseguían llegar.

P. La familia Flores suele ser conocida por ser una familia llena de artistas, ¿nunca te picó el gusanillo de la otra cara artística por parte materna?

R. No, aunque he vivido el arte muy de cerca. Gracias a los miembros de toda mi familia he conocido a artistas de muchísimo nivel  y de todas las generaciones, y la verdad es que tengo más que completada la vena artística y lo he disfrutado mucho (risas).

Foto: ABC / Isidro Sánchez, padre de Quique Sánchez Flores

Foto: ABC / Isidro Sánchez, padre de Quique Sánchez Flores

P. Comienzas en el Pegaso, un mítico equipo madrileño con un fútbol bastante humilde. Con respecto a ésto, ¿es importante que la progresión de un jugador sea de menos a más?

R. Sin ninguna duda. Son más los casos de jugadores que destacan muy pronto y luego no llegan. Yo creo en la regularidad, en la constancia, en la perseverancia, en los tiempos de los chicos. Creo que hay que dejarles sus espacios para que progresen y sus tiempos para que crezcan. Desde luego, no creo que en ningún caso se deba estar en los mejores equipos para que sean buenos jugadores, como he trasladado yo a mis hijos.

P. El haber estado en escuelas humildes como la del Pegaso y que tu progresión fuera de menos a más ¿Te ayudó para dar el salto al Valencia?

R. Sin duda. Yo, en este caso, en el infantil no encontré la oposición que pudiera haber encontrado en la escuela del Real Madrid o del Atlético de Madrid. Tenía mi sitio. Progresé y entrené tan fuerte a los 13 o 14 años como en las escuelas de las que te hablo. Avancé en el Pegaso, una escuela un poco inferior, pero fui adelantando plazos hasta que salté con 16 años a tercera división, donde estuve dos años y medio jugando con gente mayor y más experta que me enseñaba, cuando en otras canteras con esas edad los chicos estaban en los juveniles. Por lo tanto, mi experiencia fue magnífica y me ayudó mucho a prepararme para dar el salto a Primera División con 19 años.

Foto: Marca / Di Stéfano, en su etapa como entrenador del Valencia

Foto: Marca / Di Stéfano, en su etapa como entrenador del Valencia

P. En tu segunda temporada como jugador, el Valencia desciende a pesar de coger las riendas Alfredo Di Stéfano a mitad de temporada. Al año siguiente ascendéis, ¿fueron Tuzón y Di Stéfano una de las claves para aquel ascenso?

R. Fue la clave. Éramos un equipo muy joven, que además debía ser así por una regeneración natural de jugadores jóvenes que empezaba y, también, por cuestiones económicas.  Di Stéfano fue la persona que nos guió. Para mí, fue un impacto porque con 22 años, solo llevaba tres años en el Valencia, y que mi padrino me entrene pues fue una responsabilidad importante (risas) . No me lo podría imaginar. Lo había admirado mucho toda mi vida y la verdad es que fue una de las temporadas más completas que hice. Marqué 9 goles y me sentí muy importante para el equipo.

P. Hace poco dijiste para los micros de RTVE que la familia Flores tiene mucho apego a Di Stéfano, ¿qué poso dejó en ti la figura de Don Alfredo?

R. Todo. Para mí,  fue como la figura de un segundo padre. Fueron una familia que, junto con Sara, su mujer, se portaron francamente bien en momentos difíciles para mi familia. Siempre he sentido el apoyo y la admiración de Don Alfredo. Me ha querido como ahijado, me ha querido como jugador y yo lo he admirado desde puntos de vista personales, tanto futbolísticos, como entrenador, como padrino… La familia de Di Stéfano, que no es solo Alfredo y Sara, sino también sus hijos con los que convivimos desde bastante pequeños, les hace ser una familia de mucho apego a la familia Flores.

Quique Sánchez Flores siguió los pasos de su padre Isidro. La constancia y la regularidad le llevaron a jugar en el Valencia y el Real Madrid, además de ser convocado para el Mundial de Italia ’90

P. ¿Qué cualidades tenías como lateral derecho?

R. Yo creo que con una visión fácil del fútbol y una progresión bastante importante en ataque. El saber jugar en campo contrario creo que era lo que hacía que los entrenadores me dieran mucha libertad de movimientos. Y luego, era un defensa correcto. Me parece que era un futbolista moderno para esos tiempos, por la falta de laterales ofensivos.

P. ¿Cuál fue tu fuerte para llegar, incluso, a jugar con la selección española?

R. La regularidad. Cuando uno llega a la Selección imagino que es porque lo está haciendo muy bien en su equipo durante bastante tiempo. Los cuatro años que jugué en la selección española prácticamente fue eso, regularidad. Algún que otro percance no me permitió jugar todo lo que me hubiera gustado, con lesiones inoportunas que hicieron que me perdiera la Eurocopa del 88 en Alemania, por ejemplo. Pero, en general, no me puedo quejar.

P. Precisamente, también te quedaste a las puertas de debutar en un Mundial, jugando  la fase de clasificación para ello, ¿fue una espinita en tu carrera no dejar tu huella en la máxima cita?

R. Si, porque había sido titular durante toda la fase de clasificación de Italia 90. Me lesioné un mes antes del mundial y pude ir con el equipo, pero bastante limitado.

Foto:  taringa

Foto: taringa

P. Se decía que aquella España fue una de las mejores en cuanto a talento, ¿Mereció más?

R. Yo creo que teníamos una selección híbrida donde había buenos futbolistas, pero no teníamos un fútbol excesivamente definido. Tampoco creo que mereciéramos más. Estar en las Eurocopas  y en los Mundiales sí que era merecido, ya que éramos superiores en las fases de clasificación. Luego a la hora de competir en las fases finales de Eurocopa y Mundial nos quedábamos un poco cortos.

P. Llegaste a la selección jugando como titular indiscutible en el Valencia, ¿ha sido el club de la capital del Turia el equipo que te lo ha dado todo como profesional?

R. Al Valencia le debo muchísimo en mi vida deportiva. Llegué siendo muy joven, con 19 años, y me dio casi toda la formación que ahora tengo como persona y como personaje del deporte y, evidentemente, he de estar agradecido con la gente.

P. Te mantienes 10 temporadas en el Valencia y das el salto en el Real Madrid de Valdano, ganando la Liga en la segunda temporada, ¿era tu meta deportiva?

R. La meta deportiva no era esa, sino hacerlo bien. Una vez que llegas a determinado nivel, intentas hacerlo lo mejor posible. Con esa mentalidad, van llegando las cosas. Y es verdad que, cuando ya llevaba bastante tiempo en el Valencia, siempre se habló de que podía fichar por el Barcelona o Real Madrid, por lo tanto era una situación que se podía dar en cualquier momento. Se dio y formé parte del club más grande a nivel de expansión que hay en el mundo, el más conocido. Y uno cuando llega al Real Madrid se da cuenta de las dimensiones que tiene este gran club.

P. Entre todas tus progresiones por la banda, ¿cayó algún centro a Zamorano?

R. Si, si, seguro (risas). No tengo la jugada, ni el minuto, ni el gol,  pero sí que hubo muchas jugadas porque, además, éramos un equipo como lo veía Jorge Valdano, un equipo súper ofensivo. Metimos muchos goles. Yo tenía mucha libertad de incorporación,  y tenía también un buen entendimiento con Míchel y Luis Enrique, que jugaban de interiores y se iban intercambiando. La verdad es que era fácil jugar y pasar en el Real Madrid.

P. Acabas en el Zaragoza con 32 años, ¿por qué acabas tan pronto con tu carrera como jugador? ¿Había algún motivo?

R. Acabé con 32 años y lo hice porque en el primer año con el Zaragoza tuve una lesión muy importante en el tobillo, en el segundo partido de liga ante el Sevilla. Fue una entrada muy dura, en un zona que ya había sufrido antes por otras entradas durante los doce años anteriores y, cuando acabó la temporada, con un desgaste importante,  no me vi con fuerzas para empezar de nuevo con 32 años. No me veía al cien por cien, física y mentalmente, así que decidí dejarlo ahí y hablarlo con el club. Había jugado trece temporadas y creí que era suficiente. Por aquel entonces, los jugadores nos retirábamos con 32 o 33,  máximo 35 años. Decidí adelantarlo.

P. Debutaste como entrenador de primera división con el Getafe, en la temporada en la que también lo hacía el propio club ¿Cómo se encara una temporada con un equipo que es uno de los favoritos a ocupar plaza de descenso?

R. Pues con mucha ilusión.  Tenía mucha fuerza y había estado en el división de honor del Real Madrid el año anterior como única experiencia y habíamos sido los campeones. Había desarrollado un método de trabajo bastante serio que creí que era aplicable a la Primera División con jugadores profesionales, pero sobre todo, con mucha ilusión. Me encontré un vestuario muy generoso en el esfuerzo, muy animado, muy alegre y con un presidente muy sensato. Fue un año donde salvamos la categoría a falta de 6 u 8 partidos.

Foto: www.getafecf.com

Foto: www.getafecf.com

P. ¿Fueron los buenos resultados y el buen juego practicado esa temporada lo que desembocó en su fichaje por el Valencia?

R. Sin duda. Creo que se hizo el trabajo suficiente como para firmar por un equipo que yo conocía y que tenía unos jugadores ya de otro nivel. Creo que la decisión fue correcta.

P. Pese a haber alcanzado la clasificación para la Champions, lo que era su objetivo, fue destituido como entrenador del Valencia. ¿Cómo definiría usted la tan afamada presión del banquillo valencianista? ¿Y la grada? ¿ayuda o aumenta la presión?

R. Para mí, la presión por conocer al club y al aficionado, que me trató genial como futbolista, no era tal. Lo que sí es que uno depende de la capacidad de los dirigentes, y estos estaban en una situación un poco extraña. No le daban valor a la realidad y a los resultados, y eso siempre es peligroso. Se pensaba primero en el entrenador y luego en los jugadores. Nosotros llegamos al objetivo de estar siempre en Champions. Fuimos terceros y cuartos, por lo tanto mi situación en el Valencia fue de objetivo cumplido e incluso de haber llegado a cuartos de la Champions también. Fue una sensación de haber hecho las cosas bien y que, probablemente si hubieran sido mejor valoradas, habría otra opinión general sobre ellas.

P. Su primer título como técnico fue la Copa de la Liga, con el Benfica en Portugal. La final fue contra el clásico rival de los benfiquistas, el Sporting de Portugal, ¿cómo se vive ese clásico portugués? 

R. Pues fue un partido magnífico, la verdad. Se jugó en el Algarve, un estadio solamente preparado para ese tipo de encuentros, y la atmósfera era brutal. De Portugal, quizá eché un poco de menos que no hubiera tantos partidos importantes, tanto como a uno le gustaría. Un equipo con una cantidad de socios tremenda, siendo el que más socios tiene en el mundo. Tengo esa final en el recuerdo, como un partido sufrido y muy igualado. Nos fuimos 1-1 donde llegamos a los penaltis. Pero sobre todo una ocasión de Pablo Aimar, en el último minuto de juego que sacó el portero y podía haber quedado una final más plácida, pero al final el fútbol es lo que es y a uno le toca vivir lo que le toca vivir.

Foto: www.marca.com / S´nachez Flores en un entrenamiento con Benfica

Foto: www.marca.com / S´nachez Flores en un entrenamiento con Benfica

P. Sin embargo, rescindió su contrato con el club lisboeta, ¿cuáles fueron los motivos de su despedida del fútbol portugués?

R. Realmente veníamos de cuatro años en la liga española y entendíamos que estaba un nivel por encima de la portuguesa y quería volver a entrenar a España. Con el paso del tiempo y con perspectiva, uno piensa que a lo mejor lo más correcto hubiera sido cumplir el contrato, porque el primer año fue de transición y el segundo, el Benfica hizo un equipo muy superior y personalmente me hubiera gustado dirigirlo.

P. Su etapa más gloriosa la vivió de nuevo en Madrid, en el Atlético, ¿Disputar la final europea y ganarla es el mejor recuerdo que tiene en su trayectoria como técnico?

R. Sí. Ahí entramos en un ciclo ganador de títulos y eso fue importante, tanto a nivel profesional como a nivel de club. Recuerdo que, a pesar de estar en una situación muy difícil, con muchas quejas sobre los jugadores y la dirección del club, el Atlético de Madrid presentaba una plantilla buena. Me parecía que tenía sentido entrenarlos, que le podíamos sacar rendimiento y nos dedicamos a eso. Dediqué tiempo a entender al futbolista, a quitarles la presión, a intentar hacer que jugaran y, al final , conseguimos hacer un equipo sólido y fuerte que, por momentos, era muy incómodo.

P. ¿Qué jugador o jugadores destacaría de esa plantilla plagada de grandes talentos?

R. Todos me gustaban. Si hablamos de talento, me gustaba Kun, Reyes, Simao, Jurado, el toque de Diego Forlán… Todos estos jugadores me parecían de mucho talento, pero luego también me he quedado con los jugadores más sombríos como Perea, Ujfalusi, Assunçao, que eran los que menos fama de jugar bien tenían, sobre todo Perea y Assunçao, aunque eran jugadores muy importantes para nosotros.

P. Sin embargo, hubo rumores de una mala relación con uno de los mejores jugadores de su plantilla ¿Desde el principio fue una relación algo tirante con Diego Forlán o fue con el paso de los días?

R. Durante la segunda temporada, uno valora y debe poner lo que cree que es mejor para el equipo. Esto no me ha pasado a mí solo, sino también a Guardiola, a Mourinho y a muchos entrenadores del mundo. El que está entrenando mejor, el que mejor compite, el que más se esfuerza, coincide, en ocasiones,  que no son los mejores jugadores. Y cuando eso ocurre, siempre hay un desequilibrio, algo falla en la balanza. Son historias que a uno no le gustaría repetir, pero son reacciones del ser humano que al final uno debe valorar como entrenador.

Foto: www.teinteresa.es

Foto: www.teinteresa.es

P. En su aventura más exótica, en el Al Ahli,  ganó una copa de Emiratos Árabes ¿Cómo acaba en una liga tan lejana y desconocida? ¿Cómo encaró el proyecto?

R. Hay que decir que todo empieza con una llamada de Fabio Cannavaro, porque es el que durante la temporada organiza al equipo, que tiene muchos chicos jóvenes que pueden aprender tácticamente, y yo lo tomo como una temporada de 8 meses que puede variar tras haber estado unos cuantos años bajo una presión importante. Empieza así. Ganamos una Copa de la Liga, vemos que el proyecto tiene continuidad, y también ganamos una President Cup, que es todavía más importante. Al final, se consiguen dos títulos en un club que era para organizar. Entonces, una vez me sentí cómodo con mis hijos y una experiencia no solo deportiva, sino también vital, pues extendí incluso un año más con Al Ahli. Por lo tanto, han sido tres años de experiencia donde ahora se ha cerrado un ciclo. Tres años en los que no solo me ha dado tiempo a entrenar y estar en los campos, sino que también para estudiar y organizar sobre mi propio método y ahora me siento un entrenador más completo, más paciente, más experto y  con las ganas de trasladarlo nuevamente a Europa.

P. En las semifinales de la Copa Etisalat, tuvo un incidente con el portero del Al Wasl, equipo que llevaba Maradona. Fuiste agredido por el guardameta rival y el técnico argentino le acusó de jugar sucio ¿Cómo acabó aquel incidente con un jugador que después acabó jugando bajo sus órdenes?

R. Eso fue en la primera temporada en la semifinal de la Etisalat Cup contra Al-Wasl. Bueno, partido que ganamos 1-0 y nos daba paso a la final. Majed Nasser es uno de los mejores porteros de los Emiratos Árabes. Cuando estaba hablando con mis jugadores, vino por detrás y me golpeó. Es un jugador agresivo. Luego pidió perdón. Vino con el club por la noche, acudió al hotel, nos atendimos, habiendo una buena relación entre clubes.. Precisamente, al año siguiente, este jugador acabó firmando por nuestro equipo y nos ayudó muchísimo como titular indiscutible a ganar la President Cup y clasificar al equipo como segundo para la Champions. Por lo tanto, en el fútbol se aprende todos los días y es importante dar salida al rencor (risas).

P. ¿Está pensando ya en su siguiente aventura como técnico o se siente bien sin esa gran presión del banquillo y haciendo las veces de comentarista? Donde, permítanos felicitarle por su labor en los dos encuentros de la Supercopa de España en los micrófonos de RTVE.

R. (Risas) Muchas gracias. Yo quiero estar entrenando. Me he preparado durante mucho tiempo para entrenar. Es lo que sé hacer y es lo que, obviamente, quiero hacer. Sí que es verdad que ahora mismo es más importante la dirección que la velocidad. No tengo una gran prisa por entrenar porque quiero acertar con el equipo al que vaya, y estamos en eso.  Mientras tanto, si vosotros los medios estáis a gusto con mis opiniones, con mis artículos o con mis ideas, pues me parece perfecto.

Redacción Kaiser

La revista digital Kaiser Football está compuesta por periodistas apasionados por el fútbol. Tratamos de acercar la mejor información con los mejores colaboradores.

4 Comments en Quique Sánchez Flores: “Di Stéfano fue como un segundo padre”

  1. Quique empezó a hacer a este Atleti ganador! Gracias por tanto maestro!

  2. Gran entrevista a un gran entrenador. Infravalorado como pocos.

  3. Daniel Velazquez // noviembre 6, 2014 en 9:55 pm // Responder

    Nunca entendí como dejaron que se marchase de los banquillos… ¿No le quiere nadie?

  4. Quique puede ser de los pocos entrenadores que cuando se ponen delante de un micro merece la pena escucharlos

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