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Quique Setién: “Luis Aragonés cambió mi manera de ver el fútbol”

Entrevista con el et exfutbolista cántabro

El fútbol de los años ochenta y noventa dejó para el recuerdo a futbolistas de raza. Antaño, el carácter y el talento podían ir de la mano sin ningún problema. Quique Setién (Santander, España, 27 de septiembre de 1958) fue de esos jugadores que derrochaba calidad y, sobre todo, personalidad como futbolista, una realidad que se manifiesta en su etapa como entrenador del Lugo. Un emblema del Racing que recuerda con nostalgia los años que vestía la camiseta verdiblanca. 

Foto: http://www.deporpress.com

Pregunta: La pasión de Quique Setién por el fútbol comienza donde siempre se ha empezado, en la calle.

Respuesta: Yo nací en una barriada de Santander donde había una plazoleta. Lo primero que recuerdo es estar allí jugando al fútbol con mis amigos a todas horas. También en los patios del colegio, estando más pendiente del balón que de los libros.

P. Su fútbol, el que practicaba entonces, era fino y elegante, ¿existen símiles en la actualidad?

R. Hay bastantes jugadores que, más o menos, el concepto de jugar, de asociarse, de recibir, de no perder el balón… lo tienen y es algo que aprecio. Hay muchos, algunos que significan más que otros porque tienen ese gen que tenía yo. Por ejemplo, Xavi Hernández. O también, dos jugadores que he tenido en el Lugo, que he llegado a transmitirles eso, que son Fernando Seoane y Pita.

P. En una entrevista para el diario El País, confiesa que ya hacía sus propias crónicas cuando era botones. ¿Siempre le gustó tener presente el fútbol?

R. Si, claro. Yo me preocupaba más de jugar (risas). Lo que más valoraba entonces era a aquellos compañeros que entendían el fútbol igual que tú porque es muy importante. Las cuestiones tácticas son relevantes pero lo que más es el entendimiento.

“Manolo Preciado era un jugador que tenía calidad, con bastante temperamento y con cierto criterio, aunque no tuviera tantas condiciones físicas”

P. ¿Qué se siente cuando un aficionado del Racing viste la camiseta del equipo que ama?

R. Uno cumple completamente un sueño. Uno piensa en mantener lo que ha conseguido y vas viendo que quieres más. Empiezas a ver a compañeros que tienen más experiencia, que juegan bien y que son referentes para ti. Tratas de ir mejorando cada día, aprovechar esa coyuntura de ver futbolistas mejores que tú para hacer lo que ellos hacen. Es la mayor satisfacción que he podido tener.

P. ¿Qué es el Racing de Santander para Quique Setién?

R. Es el equipo de mis sentimientos profundos. El equipo con el que has nacido, con el que has llorado, te has divertido, con el que has tenido una relación permanente desde que tienes uso de razón… y poder ser una persona que ha sido importante en la historia de ese club es lo máximo. Jugar en él, haber podido ser entrenador… lo mejor que me ha podido pasar.

P. Nada más llegar al primer equipo, coincide con una leyenda del fútbol español como Manolo Preciado. Nos encandiló como entrenador pero, ¿cómo era como futbolista?

R. Manolo era un jugador que tenía calidad, con bastante temperamento y con cierto criterio, aunque no tuviera tantas condiciones físicas. Era un futbolista que supo ganarse el respeto en el fútbol español.

P. Luis Aragonés le quiso para el Atlético de Madrid. ¿’El Sabio’ tenía poder de convicción? ¿Qué aprendió de él?

R. Significó mucho para mi porque cambió muchos registros y mi manera de ver el fútbol, de entender esta profesión. Me metió en el ADN el trabajo, la intensidad, la presión, la exigencia… Yo tenía unas condiciones que me permitían jugar pero para hacerlo al máximo nivel tenía muchas circunstancias y él me las inculcó. Fue un año pero mejoré considerablemente mis prestaciones como futbolista.

P. En 1985, logra el único título en su trayectoria deportiva, con una Supercopa de España frente al Barça de Venables. ¿Tuvo esperanzas de ampliar su palmarés?

R. Si, claro, tuve esperanzas incluso de ganar la Copa del Mundo en 1986 (risas). También me acuerdo de la final de Copa del Rey ante la Real Sociedad que la perdimos. Siempre tienes esperanzas cuando estás en un equipo grande.

P. ¿Le quedó la espina de no haber participado en el Mundial de 1986?

R. Si, fue una frustración enorme que, con el paso de los años, se fue suavizando pero duró mucho tiempo. Cuando uno está entre los 22 mejores, ya no le vale, lo que quiere es jugar. Yo, desgraciadamente ,no tuve la oportunidad de jugar un partido. Con el tiempo entendí que no era fácil, que había grandes jugadores en mi posición.

“El presidente del Real Madrid, Mendonza, me dijo que estuvieron cerca de ficharme pero que lo echaron para atrás porque me lesioné”. 

P. ¿No estuvo molesto con Miguel Muñoz?

R. Só que estuve un poco molesto porque ni siquiera me comentó nada. Me llevó pero no me habló para animarme, convencerme, decidirme… lo que pasa es que a esos niveles uno siempre quiere más y puede estar equivocado, y más cuando ahora eres entrenador.

P. Juan Carlos nos confesó que sus relaciones con Jesús Gil acabaron con cualquier tipo de futuro con los rojiblancos. ¿Cuáles fueron sus desavenencias con el expresidente?

R. Cualquier persona necesita un entorno adecuado para poder trabajar y rendir al máximo. Lo primero que tienes que hacer, cuando llegas, es entenderte con una persona que no tiene ni idea de fútbol, que quiere resultados por quererlos. Cuando no llegaban, se pensaba que era por un problema de actitud. Acabas frustrándote porque intentas hacer todo lo posible y resulta que no das por una serie de circunstancias. Esa falta de entendimiento, de exigencia y de provocación por parte de Jesús Gil lo llevábamos muy mal, y así se lo manifesté a él y públicamente. Sus formas no me encajaban dentro de unas relaciones entre un presidente y un empleado.

P. Usted sufrió la dureza de las lesiones en sus propias carnes. ¿Determinaron su carrera? 

R. Nunca se sabe, la verdad. No me quejo porque acabé jugando 19 años (risas). Si que hubo una etapa con 21 o 22 años que estuve prácticamente dos años seguidos sin poder jugar y con unas posibilidades enormes de poder dejar el fútbol. Afortunadamente no lo acabé dejando porque me gustaba mucho y puse mucho empeño y dedicación en unos años en el que ese tipo de lesiones acababan con los jugadores. ¿Dónde pude llegar? Pues seguramente en el Real Madrid porque el presidente Mendoza me dijo que estuvieron a punto de ficharme pero que lo echaron para atrás porque me lesioné (risas). No sé si finalmente hubiera recalado en el Real Madrid.

P. ¿Cómo recuerda aquella fractura de tibia y peroné que estuvo cerca de retirarle?

R. Esto fue en el Racing de Santander en el año del Mundial de España, en 1982, en un partido contra el Alavés, un 6 de agosto. Fui a tirar a puerta y me metieron la plancha y me partieron la tibia y el peroné. Cascó. Seis meses escayolado y otros seis de recuperación.

P. ¿Por qué se decidió a ir a Las Gaunas?

R. Bueno, me convenció el proyecto que tenían. Había muy buenos jugadores. Me pareció un club con una ciudad extraordinaria. Disfruté mucho. El tiempo me dio la razón porque estuve tres años y medio muy buenos.

P. David Vidal nos llegó asegurar que tuvo una suerte inmensa de haberle entrenado en el Logroñés. En aquel equipo jugaban Polster, Lopetegui o el ‘Tato’ Abadía. Eran buenos tiempos para el fútbol español, ¿no?

R. En aquella época, por ejemplo, el Logroñés podía firmar a muy buenos jugadores, con algunos ya veteranos. Se mezclaban bien con los jóvenes como Aragón, Maqueda, Linde, Vichez… futbolistas con mucha proyección y que apuntaban mucho. Se mezcló una generación que jugaba fenomenalmente al fútbol.

P. ¿Eran tan duros los partidos en Las Gaunas?

R. Sí, para los rivales muchísimo. Era un campo pequeño, con un equipo que tenía calidad y aguerrido. No era fácil ganar allí y estuvimos cerca de jugar la Copa de la UEFA.

P. ¿Qué jugador fue el que más le sorprendió?

R. Me costaría destacar a uno por encima de los demás porque he jugado al lado de jugadores extraordinarios. También habría que valorar a aquellos de corte defensivo porque se premia más el gol. Recuerdo a Nelson Gutiérrez, que era un espectáculo. Otros, en la punta, como Futre. Jugadores inteligentes como Marina. Otros que controlaban el espacio como Alan Campbell. No es fácil valorar a uno sobre los demás.

“No me quería retirar de mala manera, jugando esos tres o cuatro meses simplemente para dejar un buen recuerdo. Me negaba a marcharme tras la expulsión de un equipo que quieres”.

P. El amor a unos colores le hizo volver al Racing de Santander para lograr el ascenso a Primera División. Marcó 11 goles, una de sus mejores cifras, pero con 34 años. ¿Siempre conservó bien su físico?

R. (Risas) Afortunadamente, sí. Siempre me cuidé. Me eduqué muy bien en el Atlético de Madrid, con trabajos compensatorios. Aquello me vino muy bien, sobre todo cuando llegué al Racing, donde jugué todos los partidos.

P. Pero su salida del Racing no fue la esperada. ¿Qué ocurrió con Vicente Miera y Tomás González? [Salió del equipo tras una fuerte pelea con su compañero y una discusión con el técnico]

R. Fueron cosas muy concretas. Hubo falta de entendimiento, falta de comprensión. Creo que Miera no me conocía bien y pensó cosas equivocadas. También hubo un problema con un compañero (Tomás González) y fue una situación bastante delicada que me obligó a salir del Racing, del cual también salió Vicente. Fueron momentos muy difíciles.

P. ¿Fue la razón por la que se retiró a pesar de acabar en el Levante? 

R. Lo del Racing lo apacigüé yéndome a Valencia a luchar por el ascenso y allí me retiré. No me quería retirar de mala manera, jugando esos tres o cuatro meses simplemente para dejar un buen recuerdo. Me negaba a marcharme tras la expulsión de un equipo que quieres.

P. Pronto quiso probarse en los banquillos y comenzó con el Racing, ¿era un reto difícil?

R. En principio no estaba destinado a ello y el Racing me pidió consejo cuando estaban en una situación comprometida. Opté por dar unas opiniones que se aceptaron y empezó así mi etapa como entrenador.

P. En el Lugo se ha visto un entrenador que apuesta por un proyecto. ¿Es la característica que le define? 

R. Pienso en las situaciones ideales y es mi manera de pensar. También serviría para una situación comprometida porque los proyectos, al principio, son solo una palabra. Es algo para el futuro pero que pocas veces llega a su fin. Estás sometido a los resultados. Vales para el resultado del próximo domingo.

P. ¿Cuándo le veremos en Primera División?

R. He tenido una oportunidad que yo mismo rechacé que fue cuando ascendí al equipo, que fue una decisión mía, la de no ocupar el banquillo antes de ascender porque pensaba que era más importante el proyecto que habíamos comenzado para el Racing. Decidí poner de entrenador a Manolo Preciado. Y realmente ahí pude ser entrenador de Primera División.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

1 Comentario en Quique Setién: “Luis Aragonés cambió mi manera de ver el fútbol”

  1. Aúpa Racing! #volveremos

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