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Pichi Alonso: “Maradona ha sido lo mejor que he visto en mi vida”

Entrevista al exjugador del Barcelona

Para Ángel Alonso Herrera (Benicarló, 1954) los goles siempre fueron un juego de niños. Como esos que comenzó a realizar en su Benicarló natal y que le valieron para compartir vestuario con Maradona y Schuster en el Camp Nou. De allí se trasladó a Sarriá tras la nefasta final de Sevilla, donde calentó más que jugó. Con los pericos volvió a sentirse futbolista hasta que el Leverkusen le dio un fuerte dolor de cabeza. Pichi Alonso sigue rematando ahora las jugadas desde la cabina de prensa, donde realiza las veces de comentarista. Su facilidad de palabra y su buen ojo para entender el juego queda claro en las líneas que siguen. 

Foto: www.elperiodico.com

Pregunta: ¿Cómo fue para un chico de Benicarló dar el salto al Castellón? ¿Le costó salir de casa?

Respuesta: Estuve a punto de firmar por el Valencia y por el Sporting de Gijón pero finalmente me incliné por la oferta del Castellón. En aquella época estaba estudiando, hacía segundo de magisterio, me permitía seguir estudiando si fichaba por el Castellón. Mi padre me pidió que hasta que no acabase la carrera no me hiciera profesional. De hecho, el Castellón me dejó un año cedido en el Benicarló para poder terminar los estudios. A mi me costó un poco entender aquello, pero hoy lo veo como un gran acierto. Luego en Barcelona estudié INEF.

P. La mili retrasó su estreno con el Zaragoza.

R. Cuando ficho por el Zaragoza el club maño desciende a segunda división. Cuando me incorporo tengo que hacer las milicias, con las que convalidaban la mili a los estudiantes entonces. Eran un par de meses. Yo tengo que acudir a la Academia Militar en Toledo y coincide con el inicio de la temporada. Me pierdo la pretemporada y el inicio de Liga. Cuando vuelvo me tengo que poner a punto y me tiro un mes más en el que apenas juego.

P. Arsenio Iglesias era entonces el entrenador maño y no le causó una primera impresión muy buena, ¿no es cierto?

R. Arsenio cuando me vio en el vestuario dijo: “¿pero este es el delantero que me habéis fichado?”. Quizá no era el perfil de delantero que él se imaginaba o que le habían contado que era. No era un delantero grande y fuerte como se estilaba en la época, era espigado y delgado pero terminé consiguiendo 22 goles en 28 partidos de Liga. Me terminé ganando un hueco.

P. Esos números le abren la puerta de la Selección aún jugando en Segunda división.

R. En aquella época también fue Quini a la Selección Española jugando en Segunda división. Tanto él como yo conseguimos llegar al combinado nacional gracias a nuestros goles. Era otra época y la Selección estaba muy lejos de los títulos, pero en cualquier caso fue un logro bonito debutar en la Selección por mis méritos en el Zaragoza.

Foto: Losblanquillos | Remate de Pichi Alonso con el Real Zaragoza

Foto: Losblanquillos | Remate de Pichi Alonso con el Real Zaragoza

P. En su primera gran tarde en Primera división marca cinco goles, todo un hito en su carrera.

R. El entrenador era Vujadin Boskov, el Zaragoza ya había ascendido a Primera división y tenía un juego ofensivo. Aquellos cinco goles se los marqué a Urruti, un gran amigo, con el que más tarde coincidiría en el Barça. Lo recordé muchas veces con él, aunque a él le gustaba poco hablar de aquel partido.

P. Con Leo Beenhakker, su siguiente entrenador en Zaragoza tuvo usted una relación muy cercana. ¿Fue el técnico que mejor rendimiento le sacó? 

R. Sí, con Beenhakker tuve una relación maravillosa, entendíamos el fútbol de la misma manera y trabajé muy a gusto con él. Durante el primer tercio de liga hicimos un fútbol muy ofensivo. Arriba teníamos a jugadores como Valdano y Amarilla pero que eran capaces de implicarse defensivamente. Recuerdo el día que nos enfrentamos al Betis de Gordillo. La mayoría de los entrenadores ponían a un centrocampista más para frenar las subidas de Rafa, para tenerle más controlado. Beenhakker tenía otra filosofía distinta, nos dijo que subiera las veces que quisiera pero que cuando se perdiera el balón uno de los puntas tenía que aparecer en la zona de Gordillo para atacar su espalda. No es que me lo encomendara a mi directamente porque yo jugaba más en punta, pero a lo largo del partido alguna vez también caía por esa zona. El problema es que Gordillo tenía físico para aguantar las subidas y bajadas por la banda y no conseguimos hacerle mucho daño.

“Fui al despacho de Menotti a pedirle explicaciones y lo que me dijo no me convenció para nada”

P. Barcelona es la siguiente parada en su carrera deportiva. ¿Qué club se encuentra usted cuando llega a la Ciudad Condal? 

R. En aquella época en el Barça había más presión que ahora. Cuando ganamos la liga con Terry Venables acabamos con once años de sequía liguera. Había una necesidad mayor porque el equipo ganaba la Liga de higos a brevas. Lo que no ha cambiado es que la aspiración de cualquier jugador entonces y ahora por muy bien que estuvieras en el Zaragoza, en el Betis, en el Valencia o donde fuera es que un equipo como Madrid o Barcelona se interese por ti. Yo tuve la suerte de firmar por uno de los grandes y no me lo pensé.

P. Compartió vestuario con Schuster y Maradona, dos tipos muy especiales.

R. Fue todo un lujo compartir vestuario con ellos, aunque también fue una lástima las lesiones que le impidieron despegar aún más en el Barça. Bernd estaba lesionado cuando yo llegué y eso nos lastró un poco en el inicio del campeonato. Recuerdo que los compañeros me hablaban que antes de su lesión era un jugador prácticamente imparable, luego volvió a rayar a un gran nivel. Un jugador capital en el centro del campo. Maradona sufrió mucho con los marcajes en España. La lesión de Goikoetxea cortó su progresión, la continuidad y la regularidad necesaria para la competición.  En los entrenamientos era un espectáculo para quitarse el sombrero. El mejor que he visto en mi vida.

Foto: Schuster y Maradona

Foto: Schuster y Maradona

P. ¿El mejor de todos los tiempos?

R. Técnicamente era el mejor. Como él no ha habido otro. Eso sí, era un jugador muy individualista, poco combinativo y poco solidario defensivamente. Pero cuando tenía el balón era imposible pararle. El fútbol ha evolucionado mucho desde entonces y hoy en día a los delanteros se les exige presionar, dar asistencias, implicarse en el juego. Ves a Messi y lo ves más completo, hace más cosas de las que hacía Diego en su día, da muchas asistencias de gol, es un jugador que combina mucho con los compañeros. Ahora el fútbol te exige tener más recursos.

P. ¿Qué hay de cierto en aquella historia de que Menotti ponía los entrenamientos por la tarde para que Maradona no tuviera que madrugar? 

R. Menotti tenía la idea de entrenar por la tarde, afirmaba que a esa hora el biorritmo del cuerpo estaba mejor y que además coincidía con las horas de los partidos. Nosotros simplemente acatábamos sus órdenes. Si el entrenamiento era a las cuatro de la tarde, o a las seis o a las ocho allí estábamos. No sé si lo hizo pensando en Diego o no.

“Creo que fui el jugador que más calentó durante el partido de una final” 

P. ¿Aquel Barcelona del Flaco Menotti era muy parecido a este Barça?

R. El fútbol de Menotti se basaba en el protagonismo del balón, en apoyarse en la posesión de la pelota. Insistía mucho en achicar los espacios para el rival, en practicar un fútbol de toque y, eso sí, tenía un once muy marcado, confiaba en muy pocos hombres. Tenía un once titular muy definido, el Boquerón Esteban era su jugador número 12. Cuando el resto entrábamos en el equipo por sanción o por lesión de algún compañero aunque lo hicieras bien sabías que en cuanto volvieran, tú tendrías que dejarle el puesto. La poca competencia no fue buena para el equipo.

P. ¿Eso a usted le perjudicó?

R. Por supuesto. De hecho cogí una racha buena aprovechando la lesión de Maradona. Marqué tres goles en dos partidos. El siguiente encuentro era contra el Zaragoza en Aragón y para ese partido se recuperó Diego. Yo imaginaba que no iba a jugar de titular pero es que no fui ni convocado. Fui al despacho de Menotti a pedirle explicaciones y lo que me dijo no me convenció para nada. Me explicó que mis amigos y conocidos de Zaragoza no iban a entender que con la racha que llevaba yo no fuera titular en ese partido, me dijo que me mirarían con mala cara y que yo tendría que darle explicaciones y que no me iba a sentir cómodo en esa situación. Por eso convocó a Morán, que nunca había ido convocado y que le haría mucha ilusión. Pegué un portazo y me marché de allí.

Foto: FCBarcelona | Menotti como técnico del FC Barcelona

Foto: FCBarcelona | Menotti como técnico del FC Barcelona

P. ¿Aquel tipo de decisiones creaba mal ambiente en el vestuario?

R. El vestuario sabe cuando el entrenador toma decisiones que no son justas. El vestuario tarde o temprano termina rebelándose ante ese tipo de actos. Ahora los entrenadores miran más porque haya una buena dinámica de grupo, por mantener la competitividad entre todos. También el aumento de partidos ha ayudado a que participen muchos más jugadores en todos los equipos. Así se hace la vida más fácil en un vestuario.

P. Hoy en día los hat-trick se han hecho más habituales pero en su época eran rara-avis. ¿Cómo recuerda usted su triplete más famoso?

R. Tuvo una gran repercusión pero no fue mi mejor partido, eso seguro. Fueron tres goles en una semifinal de Copa de Europa que permiten al equipo remontar la eliminatoria y pasar a la final. Lógicamente con el paso del tiempo ha ido adquiriendo mucha importancia y de hecho mucha gente me sigue parando para decirme que ese día estaba en el campo viendo el partido. El Barça ansiaba mucho la Copa de Europa ya que todavía no había ganado ninguna y aquello supuso una inyección de moral y euforia que tal vez nos perjudicó para la final.

“Yo he perdido dos títulos europeos en penaltis y es una espina clavada que tengo”

P. ¿Le dijo algo especial Venables cuando salió en la prórroga de aquella final? 

R. No me dijo nada. Ya me lo había dicho todo antes. Justo el día antes de la final estuvo hablando conmigo, me dijo que no iba a ser titular pero que estuviera preparado porque Archibald venía de una lesión. No sabíamos cómo iba a responder y él sí tenía confianza en mi. De hecho pensaba que iba a ser el primer recambio y que tendría muchos minutos en aquella final de Sevilla. Incluso comence a calentar en el minuto 35 de la primera parte. Yo en mi fuero interno pienso que voy a salir a jugar tras el descanso, pero entonces comienza la segunda parte sin cambios. Entonces le pregunto a Venables si me siento en el banquillo y él me dice que no, que siga calentando. Así lo hice durante toda la segunda parte. En la prórroga ya dejé de calentar y me quedé sentado viendo el partido hasta que salí. Creo que habré sido el jugador que más haya calentado en una final.

P. Tras aquella final cambió usted de acera en la Ciudad Condal. ¿Fue una decisión muy meditada?

R. No me costó nada. Yo tenía 30 años y lo que buscaba era ser feliz. Estuve cerca de marcharme al extranjero, al Mónaco concretamente. Tras hacer el Hat-trick al Göteborg se interesaron mucho por mi, antes ya había habido contactos pero después de esa actuación su interés aumentó mucho. Cuando llegó el interés del Espanyol me replanteo todo. Estaba Javier Clemente como entrenador y yo pregunté que quién me fichaba si los directivos o el entrenador. Yo quería ser importante para el entrenador y me aseguraron que Clemente me llamaría en los siguientes días. Javi me llamó y, evidentemente no me aseguró la titularidad, pero si me dijo que sería muy importante para el equipo. La familia también fue muy importante para tomar la decisión, mi mujer tenía trabajo aquí en la Ciudad Condal, mis hijas estaban encantadas de vivir en Barcelona y no me lo tuve que pensar mucho, la verdad.

Foto: Vavel | Momento en el que Pichi Alonso aniquila al Goteborg

Foto: Vavel | Momento en el que Pichi Alonso aniquila al Göteborg

P. De hecho, en el Espanyol vuelve a ser un jugador destacado.

R. Me volví a sentir futbolista en el Espanyol, aunque en los primeros partidos estaba un poco asustado. Veía que la pelota volaba por los aires, yo saltaba, me daban codazos y no olía la pelota. El caso es que empezamos a ganar partidos y el equipo comenzó a tirar la pelota al césped. El juego mejoró mucho e incluso recuerdo que amigos míos del Barcelona me decían que iban a Sarriá para vernos jugar. De hecho estuvimos disputando la Liga al Madrid y al Barça en primer año en el Espanyol, terminamos terceros aquella Liga. El partido clave fue el que jugaron los merengues en Sarriá. Nos ganaron 2-3 y ese resultado nos descabalgó en la Liga.

P. Aquello le abrió las puertas de la UEFA para la siguiente temporada. 

R. La directiva no confiaba mucho en nuestra andadura por Europa. En primera ronda nos tocó el Borussia Mönchengladbach, que por entonces podía ser considerado el segundo equipo de Alemania tras el Bayern de Múnich. Recuerdo que tuvimos que hacernos un traje oficial para los desplazamientos, algo que no era habitual. En ese momento solo nos obligaban a llevar americana y corbata para los desplazamientos en España, pero no había traje oficial. Nos hicieron un traje azul marino, muy vasto, los pantalones picaban un montón y con ellos llegamos a la final en mayo.

P. Otra final y otra tanda de penaltis maldita.

R. La final de la UEFA se jugaba a doble partido. En Sarriá, en la ida, ganamos 3-0 al Bayer Leverkusen y nosotros nos caracterizábamos por ser un equipo al que le hacían muy pocos goles. Parecía imposible que nos pudieran remontar. En el partido de vuelta nos ganan 3-0 y nos vamos a la prórroga. Ahí conseguimos igualar un poco el partido, porque antes nos habían barrido. Conseguimos llegar a los penaltis, pero ahí perdemos. Yo he perdido dos títulos europeos en penaltis y es una espina clavada que tengo. Aunque para perderlas hay que llegar ahí. Con el paso del tiempo se valora lo que se ha hecho. El sabor del perdedor es siempre muy amargo.

Foto: Reinhardt y Pichi Alonso pugnan una pelota en la vuelta frente al Bayer Leverkusen.

Foto: Reinhardt y Pichi Alonso pugnan una pelota en el partido de vuelta

P. El Barça de Luis Enrique ha saboreado en varias ocasiones el sabor amargo de la derrota, ¿cómo ve usted este nuevo proyecto?

R. Todos los equipos cambian. El Barça lleva muchos años jugando de la misma manera y hay que buscar variantes. Está en ese impás de buscar cosas distintas. Tiene un gran potencial arriba y ahora tiene que encontrar el equilibrio en el centro del campo. También es cierto que se duda de algunos de los fichajes que ha hecho el club esta temporada, no sé si todos tienen nivel para jugar en el Barça. Eso aumenta las dudas y Luis Enrique parece que no termina de acertar con el camino a seguir, hay unos jugadores que parecía que no iban a contar mucho al principio, como Xavi, y luego han tenido mucho protagonismo en los partidos claves.

“Munir, Samper y Adama tienen un futuro inmenso. Ellos serán los siguientes en tirar abajo la puerta del Camp Nou para asentarse en el equipo”

P. ¿Piensa que está caduco el estilo Barça?

R. El estilo de fútbol del Barça se ha basado en tener el balón en el centro del campo, en tener una posesión de balón holgada y en imprimir una velocidad alta en la circulación de la pelota, para tener opciones de gol y desgastar al rival. A eso hay que acompañarlo con una presión alta para recuperar pronto el balón y volver a empezar. Esta temporada eso se ha visto, sobre todo al principio, cuando Rakitic empezó muy bien pero luego se ha ido diluyendo. Pero en los partidos importantes desapareció, de repente volvió Xavi y Rakitic no ha vuelto a recuperar ese nivel de inicio de temporada. Ahora hay muchos momentos en que el balón no pasa por el centro del campo y no se crea ese fútbol que se creaba antes. La sensación es que necesita mucho para madurar el partido, le cuesta mucho desgastar al rival. Hasta que llega el primer gol sufre, incluso en casa. Cuando llega el gol se suele ver otro Barça. Yo creo que el modelo del Barça no debería cambiar, aunque es bueno que evolucione o no se quede estancado.

P. Pero es que el Barça ya no aparece en las quinielas de favoritos en Europa.

R. Para jugar contra el Atleti, contra el Madrid o el propio City tendrá que estar muy fino si quiere superarlos. El Barça en estos momentos está por detrás de equipos como el Madrid, el Chelsea o el Bayern para hacerse con la Champions.

Foto: www.eye2magazine.com

Foto: www.eye2magazine.com

P. ¿La debilidad defensiva mostrada por el Manchester City puede ser la mejor noticia del sorteo de octavos de final de la Champions?

R. Al Barça le vendrá bien la fragilidad defensiva que ha mostrado el City. Pero cuidado porque este equipo estaba prácticamente eliminado y se han clasificado en el último momento, eso les hace un equipo más peligroso. También tiene la experiencia de la temporada pasada, aquella eliminatoria estuvo más viva de lo que dijo el marcador final. Habrá que ver cómo llegan cada equipo en febrero, pero el City tiene mucho potencial, para entonces ya tendrán a Agüero recuperado, contarán con Silva, con Touré Yaya, con Nasri… Estará muy igualado, más que el año pasado.

P. Mirando más lejos aún y ante la prohibición de fichar impuesta por la FIFA, ¿cuáles serán los próximos jugadores del filial que derriben la puerta del Camp Nou? ¿En quién deben fijarse los aficionados culés?

R. Munir, Samper y Adama tienen un futuro inmenso. Ellos serán los siguientes en tirar abajo la puerta del Camp Nou para asentarse en el equipo. Si yo fuera entrenador ahora mismo de un equipo de Primera división los pediría cedidos sin lugar a dudas. Samper tiene un criterio para jugar extraordinario, se equivoca muy pocas veces a la hora de dar el primer pase, es un jugador más maduro de lo que dice su carné de identidad. Por su parte, Munir empezó muy bien y luego bajó un poco su nivel pero creo que le ha tocado asimilar muchas cosas en muy poco tiempo. Eso le afecta a todo el mundo pero dará que hablar, tiene movilidad, sabe buscar la espalda de los defensores, finaliza bien…, es muy bueno. Y luego está Adama, que es un avión. Es el jugador con más potencia que yo he visto en mucho tiempo. Tiene que aprender a hacer una pausa en el momento adecuado porque en el fútbol no se puede hacer todo a 200%. Es un jugador que tiene un hecho diferencial: la velocidad, con la que destroza a cualquier jugador. Con ellos hay futuro.

Emmanuel Ramiro

Pecho frío que explica con palabras lo que no pudo hacer con los pies. No me gustan las bufandas. Prefiero escribir que es la mejor forma de conocerse.
Twitter: @emmanuelrf

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