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José Santamaría: “La quinta Copa de Europa la festejamos con galletas y zumo de naranja”

Entrevista a una de las leyendas del Real Madrid

Muchas veces, en Kaiser Football, nos ha dado por buscar aquel recuerdo que nos queda muy lejano, necesitando algo más veraz o más palpable que lo que cuentan libros o vídeos. José Santamaría, leyenda del Real Madrid, atiende cada pregunta con una memoria envidiable, la de aquel que no olvida un momento de su trayectoria como jugador de fútbol. Se sienta y se mira las piernas rememorando lo que han vivido y lo que han defendido: valores y juego. 

Pregunta: Su pasión por el fútbol comienza en la escuela cogiendo unos bolitos que hicieran de pelota. 

Respuesta: Esas eran algunas de las pillerías que hacíamos. En el colegio, ante de empezar la clase, había unos contadores redondos enganchados con un alambre. Ahí fue donde empezábamos a jugar en un patio de baldosas. Casi todo los chicos utilizaban unos cantos rodados que los enrollábamos con papel o con las medias. Hacíamos pelotas de trapo para jugar en la calle. Picardías de esas te inspiraban porque tampoco había otra cosa.

P. Más de una vez has comentado que el mate es importante para los futbolistas para socializarse.

R. El mate es una costumbre que se ha creado en la gente del campo. Es una infusión que servía para calentar el cuerpo a la hora de salir. Es una costumbre que tengo que la acabo de hacer ahora en casa (Risas).

José Emilio Santamaría compaginó los partidos de fútbol con su otro trabajo, gestor en un banco. 

P. ¿Cómo le captó Nacional?

R. Eso es como todo. Nacional tiene una cantera y fui a un entrenamiento en noviembre de 1944. Lo realicé y, como jugaba en el medio campo y tocaba bien la pelota, me ficharon rápidamente.

P. Su primer partido iba a ser ante Rampla pero hiciste algo antes de jugar el encuentro, algo por lo que creíais que el presidente te iba a regañar.

R. (Risas) Realmente eso es otra cosa. Yo trabajaba en el banco y ahí hacían campeonatos nocturnos, en la cancha del barrio Palermo. Yo no había pedido permiso al club y tenía que ir disfrazado. Me ponía una gorra blanca para disimular un poco. Me tocó marcar a un jugador profesional muy bueno, Lorenzo Pino, y ese día me salieron las cosas muy bien. Creía que el club me llamaba para sancionarme porque no había comunicado nada. El presidente me sentó y me dijo que iba a jugar el domingo con el primer equipo.

P. Habla de su otro trabajo, el banco, que luego continuó en Madrid.

R. Yo llegaba a jugar, eso está claro. Firmé por cuatro años pero no sabía cómo me irían las cosas. Intentaba mantener el puesto de trabajo por si me tenía que volver. Hacía una corresponsalía de gallegos que tenían la pensión en Uruguay y había que gestionarlas. Ellos me consultaban sobre su dinero y es algo que me ayudó a mantener el trabajo en el banco.

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P. Cogiendo ídolos de Uruguay, ¿pudiste sacar algo de Obdulio Varela?

R. Obdulio Varela era un hombre con una personalidad enorme. Jugaba en el mediocampo, como yo.  Había partidos en los que tocaba la pelota 5 veces, no más, pero hablaba todo el encuentro. Creo que fue una de las costumbre que yo asimilé. Nunca insultando o increpando, sino animándolo. Depende del tono, te lo agradecen.

P. ¿Cómo cambias del centro del campo a central?

R. Por aquel entonces, muchos jugadores uruguayos se habían organizado en Colombia en la FIFA pirata que se había montado. El entrenador de entonces, Enrique Fernández, que fue entrenador del Real Madrid, había llegado a Nacional y me puso de central derecho aunque yo prefería el centro del campo, para correr.

Héctor Rial fue clave para la llegada de José Santamaría al Real Madrid, ya que le conocía de Nacional. 

P. Empezando por España, ¿cómo contacta con el Real Madrid?

R. Nosotros íbamos a jugar el Mundial de Suiza e hicimos un entrenamiento en Madrid. Supongo que Bernabéu siguió la trayectoria y, a la vuelta, jugué un año más en Uruguay y tuve una invitación para venir a jugar al Real Madrid, para llegar a la final de la segunda Copa de Europa. Por 15 días no pude jugar porque la operación no se realizó, no estaba inscrito. Vi el partido desde la grada.

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P. ¿Fue Héctor Rial el que mandó una carta para que fichase?

R. La carta la manda el club firmada por Rial porque Héctor había sido compañero mío en Nacional. Me invitaba a ir a un club serio. Hice las gestiones con el equipo pero me demoré más de la cuenta porque el presidente de Nacional, José Añón, gallego de nacimiento, estaba escondiéndose en Galicia para sacar más dinero.

P. ¿Qué fue lo primero que le sorprendió de España?

R. Soy descendiente de gallegos y seguí de cerca el problema de la Guerra Civil. Había datos de uno y de otro. Yo llegaba con cierta preocupación de lo que pudiera pasar porque yo solo venía a jugar al fútbol. Lo que empecé a ver es que había alimentación, algo que desde fuera parecía lo contrario. No había grandes edificios pero sabías que se estaba gestando. Se veía a un país poderoso.

P. Como defensa, ¿qué procuraba hacer desde la zaga?

R. Mi principal idea era iniciar el juego desde atrás, no rifar la pelota. Intentábamos que nada afectara a nuestra portería, habiendo dos opciones. Hacer el marcaje desde fuera del área y no liberar demasiado como líbero. Hablaba con los compañeros para que no abandonaran su posición. Varios porteros del Real Madrid lograron el trofeo Zamora. Eso es que el trabajo defensivo se hizo bien.

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P. ¿Qué trato tuviste con Santiago Bernabéu?

R. El trato era de saludar y nada más. No lo conocía y siempre estaba observando los movimientos de todos con su típico puro. Cuando hablabas con él, era muy correcto, tenía ilusión, siempre te machacaba con la idea de que llevamos el nombre de la capital de España…en definitiva, orden. Cuando el equipo empezó a ganar títulos, la convivencia fue agradable.

P. Hay una anécdota con Bernabéu sobre apagar las luces para pagar la tribuna.

R. Eso desde luego (Risas). Habíamos hecho una ampliación en la grada y había que pagarla al banco. Fíjate que, cuando ganamos la quinta Copa de Europa, no pudimos salir. Había que llegar en las mejores condiciones así que nos quedamos en el hotel tomando galletas María y zumo de naranja como festejo del triunfo, el 7-3.

El partido ante el Eintracht de Frankfurt fue uno de los mejores partidos que José Santamaría recuerda en su carrera. 

P. ¿Aquella victoria fue la más bonita que viviste?

R. Fue una final preciosa porque hubo buen juego y goles. Empezaron ganando ellos. Eran muy jóvenes y llegaron con las ínfulas de que nos iban a derrotar. Nosotros teníamos más experiencia y estábamos bien físicamente. Se encontraron a un equipo que mandaba y que no pegaba patadas.

P. También te acordarás de la final de la Intercontinental con Peñarol, enfrentándote al rival de tu país.

R. Jugamos el partido y allí ya creyeron que todo estaba perdido. Dimos tres palos que podrían haber cambiado todo por completo.

P. Por último, ¿tuviste algún ídolo?

R. Los ídolos se dan cuando empiezas a jugar. Cuando yo era pequeño, los míos eran los olímpicos. Héctor Scarone, Pedro Petrone… jugadores de Nacional y uruguayos.

Guillermo González

Periodismo. Me dejo ver por Kaiser Football, Perarnau Magazine o Eurosport. Como Nick Hornby, durante largos ratos de un día normal soy un perfecto idiota.
Twitter: @Guille_futbln

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